GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
La plaza de la Fábrica de Tabacos amanece cada día con una barra en la que se pueden enganchar 16 bicicletas del servicio municipal. El viento ha despegado ya las protecciones que hacían pensar que estarían así por poco tiempo y es que el Ayuntamiento había anunciado en enero que, durante el primer trimestre del año, ejecutaría su plan de expansión del servicio, pero habrá que esperar hasta mediados del próximo mes para poder anclar las viejas bicicletas a los nuevos postes.
Dice la concejal de Medio Ambiente, Nieves Vázquez, que el Ayuntamiento está conectando los puestos al tendido eléctrico y de fibra óptica y que la nueva estación de la plaza de la Fábrica de Tabacos, al igual que la del barrio de Os Rosales, la de la plaza de Vigo, la de la calle Barcelona y la del barrio de Matogrande forman parte de la ampliación del servicio que pretende superar los 3.000 abonados en su primer año de vida en las calles de la ciudad.
Solo en el mes de enero, quizá fruto de los buenos propósitos de Año Nuevo -esos de adelgazar y de hacer más deporte que, muchas veces caen en el olvido la víspera de la festividad de Reyes- los usuarios de Bicicoruña habían utilizado 917 veces este medio de transporte; una media de 30 desplazamientos diarios. El objetivo del Ayuntamiento es que las bases no se distancien unas de otras más de 300 metros y que, al mismo tiempo, estén cubiertos todos los núcleos residenciales de la ciudad.
A principios de año, el Concello se puso en contacto con la Universidad para dotar al campus de Elviña, a la Ciudad Escolar y a la Maestranza de un lugar en el que los usuarios de Bicicoruña pudiesen dejar sus medios de transporte hasta el próximo día.
Serán 350 bicicletas las que, cuando empiecen a funcionar los nuevos servicios, circularán por las calles; una cifra que el Concello estima que responderá a la demanda de los abonados.
Según las estadísticas del año pasado, los puntos con mayor afluencia de tráfico de bicicletas son el de la plaza de Pontevedra, el de la Casa del Agua y el que hay en la zona de As Lagoas.
Las cinco que todavía tienen restos de su envoltorio pegado tendrán que esperar hasta el próximo mes para ver su acogida.