GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
Se fijó en la antigua prisión provincial porque es un edificio de referencia de la ciudad, uno de esos que se ven desde fuera pero que muy pocos conocen desde dentro. El director de la primera edición de la Mostra de Cinema Periférico (S8), Ángel Rueda, defiende los edificios emblemáticos como centros de cultura, como lugares en los que las nuevas ideas y las iniciativas puedan desarrollarse. ¿Y después de la cárcel? Rueda lo tiene más que claro, la Fábrica de Tabacos, aunque Xunta y Concello ya han pactado convertirlo en sede judicial.
Sobre si la antigua cárcel debiera convertirse en un parador turístico como desea el alcalde, Rueda se posiciona: "No sería un paso atrás, sería sencillamente incomprensible porque la oferta hostelera de la ciudad es buena y la prisión podría ser el epicentro de la cultura. No cuestiono los proyectos del Ayuntamiento, pero hay que apostar por iniciativas novedosas en tiempo difíciles", asegura el director del festival de cine en Súper 8 que terminará esta tarde y que, durante el fin de semana llenó de vida y de imágenes de otras fronteras las celdas de la antigua prisión provincial que mantienen todavía, colgados de las paredes, recuerdos de los internos.
"Una vez que se han abierto las puertas de la cárcel, deberíamos poner un taco para que no se cierren más", dice Rueda, que propone infinidad de proyectos culturales para que las instalaciones no se dejen morir y para que destierren del imaginario popular la idea de encierro, de castigo y pena que lleva aparejado el edificio provincial. "Ofrece una plataforma cultural", asegura Rueda de la antigua cárcel que aboga por que se puedan albergar en los patios y las celdas iniciativas culturales más allá de la proyección de cintas en formato Súper 8, y dando paso a la danza, al teatro, a las instalaciones y a cualquier manifestación creativa que interese a los coruñeses.
Rueda asegura que la Mostra de Cinema Periférico nace con vocación de permanencia y que el formato será exportable, que se podrá llevar a otras latitudes en las que la vanguardia, como en A Coruña, sea entendida como un sinónimo de progreso. Si Rueda tiene que utilizar una sola palabra para definir la ciudad, la tiene bastante clara: "Pionera", a pesar de que cree que tiene que esforzarse un poco más para "retomar el pulso" que, algún día alcanzó.
Las puertas abiertas de la antigua prisión provincial durante todo un fin de semana, con visitantes yendo y viniendo, sentándose en las sillas para ver cómo otros entienden el presente y cómo las familias rodaban sus recuerdos, derribaron el tabú de la cárcel como edificio vetado para el futuro.