PABLO LÓPEZ | A CORUÑA
El juez ha impuesto una pena de un año y un mes de prisión a un hombre que golpeó a un agente de la Guardia Civil y que rompió un retrete de los baños del cuartel en el que se encontraba detenido. El condenado, además, dedicó numerosos insultos a los guardias civiles. El juez ha tenido en cuenta al dictar sentencia que el acusado sufre un trastorno psicológico con ideas persecutorias, una circunstancia atenuante que ha motivado una rebaja en la condena impuesta.
El documento de la sentencia explica en el apartado de hechos probados que el acusado, tras ser trasladado por los miembros del instituto armado al cuartel de la Guardia Civil en Arteixo se dirigió al cuarto de baño y, "con la intención de menoscabar el patrimonio ajeno", provocó desperfectos en el retrete, para cuyo arreglo hubo que pagar un total de 80,93 euros.
Los hechos por los que ha sido condenado el procesado no terminaron ahí. Al salir el acusado del baño, siempre según el relato de hechos probados de la sentencia, los agentes informaron al arrestado de sus derechos y éste, lejos de desistir en su actitud hostil hacia los guardias civiles, golpeó el mobiliario, insultó a sus captores y llegó incluso a escupir a los miembros del cuerpo.
"Al ser informado de sus derechos, el acusado reaccionó violentamente golpeando la mesa y escupiendo a los agentes al tiempo que les gritaba", explica la sentencia.
Las palabras utilizadas por el acusado constituían insultos y amenazas, no sólo a los agentes de la Guardia Civil, sino también a sus familias. "Os voy a matar a vosotros y a vuestras familias, que ahora no tengo otra cosa más que hacer", vociferó el condenado según consta en el relato de hechos probados.
Al comprobar la violencia con la que actuaba el arrestado, los guardias civiles trataron de reducirlo, algo que les costó conseguir por tratar el condenado de impedirlo por la fuerza.
El acusado falló en su primer intento de golpear a los agentes, pero en el segundo alcanzó a uno de los guardias civiles. "Al hacer ademán de que iba a golpear a un agente, tuvieron que reducirlo. Mientras braceaba y golpeaba el mobiliario, alcanzó a uno de los guardias civiles en el codo", explica el documento en el que se justifica la condena.
El agente de la Guardia Civil sufrió una lesión en el codo en el que recibió el golpe y necesitó un total de 114 días para recuperarse, de los cuales en 50 estuvo incapacitado para desempeñar sus tareas habituales.
La pena de cárcel no es lo único con lo que el acusado deberá pagar su agresión al agente y su resistencia a la autoridad. El condenado deberá pagar un total de 6.155,93 resultantes de la suma de lo que corresponde a la multa por una falta de daños y a las pertinentes indemnizaciones.
La mayoría de esta cifra, 6.000 euros, corresponde a la indemnización para compensar al agente de la Guardia Civil por las secuelas y por el tiempo que tuvo que permanecer incapacitado a causa de las lesiones.
El acusado también deberá pagar la reparación del retrete que rompió, pues los 80,93 euros que costaron los arreglos están también recogidos en la sentencia en concepto de indemnización al Ministerio del Interior, del que depende la Guardia Civil.