MARCOS OTERO | A CORUÑA
Por segundo año consecutivo, el Ayuntamiento tendrá que romper con la costumbre de paralizar las obras en la ciudad durante los meses de julio y agosto. Un verano más, los trabajos no se detendrán para poder cumplir con los requisitos que establece el Gobierno para aquellos proyectos cuya financiación depende del fondo de inversión local. El Concello no tiene más remedio que sacrificar parte del atractivo turístico de la ciudad y arriesgarse a que se incrementen los problemas de tráfico si desea que las obras que cuentan con el apoyo económico del Estado estén finalizadas antes de la llegada del mes de diciembre.
Dada la presencia de las obras en la ciudad y de su distribución a lo largo de los barrios, pocos serán los lugares que se librarán del ruido de las máquinas y las zanjas durante la época estival. La Marina, la zona de Monte Alto y As Atochas, Os Mallos y Novo Mesoiro serán algunos de los lugares donde no será imposible interrumpir los trabajos dependientes del Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local (Feesl), anteriormente conocido como Fondo Estatal de Inversión Local (FEIL) y popularmente bautizado como Plan Zapatero. Sin embargo, no todas las obras que continuarán su ejecución durante el verano dependen en su financiación de este programa de ayuda. Hay otras, el de la plaza de España es el mayor ejemplo, que el Ayuntamiento financia con la ayuda de otras administraciones.
La inyección económica procedente del Ministerio de Política Territorial supone un elemento imprescindible para mantener el nivel de inversión pública en la ciudad -el alcalde no se cansa de repetirlo-, pero al mismo tiempo hace que el Gobierno local se vea obligado a saltarse el compromiso no escrito por el que, llegado julio y septiembre, las obras se cortan de raíz. De no ser por el hecho de que la fecha límite para la ejecución material de los proyectos es el 31 de diciembre, la costumbre se mantendría, pero el tiempo y los requisitos del Ministerio de Política Territorial son los que mandan, según recuerdan desde la Concejalía de Infraestructuras.
Lo que hacía el Ayuntamiento hasta que el año pasado, el Gobierno central aprobó un fondo de ayuda para colaborar con los municipios a sobrellevar los efectos de la crisis y fomentar el empleo, era paralizar la concesión de licencias para las obras en edificios, excepto aquellas relacionadas exclusivamente con las tareas de reparación. Tampoco se permitía a las empresas relacionadas con el suministro de energía, agua o servicios el acometer trabajos en las calles durante los dos meses más importantes del verano para no perjudicar al turismo y evitar que la concentración de coches durante julio y agosto, ya de por sí superior en determinados momentos a la del resto del año, provocase mayores problemas de los habituales en la circulación. Esta regla se seguía del mismo modo durante las fiestas navideñas. El reglamento impuesto por el Gobierno central para las obras con las que comparte en muchos casos financiación con los ayuntamientos ha venido a romper esta costumbre.
Para explicar lo que sucederá en apenas dos semanas en algunos puntos de la ciudad, el concejal de Infraestructuras, Esteban Lareo, pone un ejemplo que él considera paradigmático: el de la avenida de La Marina. El plazo de ejecución del proyecto para la reforma de la avenida frente a la dársena establece que los trabajos se alargarán durante al menos siete meses. Teniendo en cuenta que el visto bueno del ministerio a la obra no llegó hasta hace unas semanas y que el "papeleo", en palabras de Lareo, no se completó hasta el 31 de mayo, los trabajos no se pudieron comenzar hasta el 1 de junio, exactamente con el tiempo justo para poder finalizar el proyecto en el plazo establecido. "Lo que no podemos es parar en julio ya agosto porque no cumpliríamos los plazos", disculpa el concejal de Infraestructuras.
Algo parecido, de acuerdo a Lareo, ocurre con el resto de obras cuyo desarrollo depende de la ayuda ministerial y que todavía se encuentran en el fase inicial de su desarrollo. Es el caso, por ejemplo de los corredores verdes de Orillamar y la avenida Pablo Picasso, el lavado de cara de la avenida General Sanjurjo o las mejoras que se ejecutarán de aquí a fin de año en la Torre de Hércules. La mayoría son responsabilidad de Infraestructuras, pero también las hay de Urbanismo -se le reserva el corredor verde de Orillamar por su papel como "emblema" del nuevo plan general-; Medio Ambiente, que todavía tiene pendiente la ejecución de un paseo entre el barrio de Novo Mesoiro y la construcción de un punto limpio en la calle Marqués de Figueroa; y Vivienda, responsable de la rehabilitación de varias plazas en la Ciudad Vieja.
El barullo de proyectos en el que se va a convertir la ciudad cuando coincidan las obras de todas las concejalías en apenas unas semanas es, sin embargo, responsabilidad de Infraestructuras, sea cual sea el departamento municipal que contrate los trabajos. El área responsabilidad de Esteban Lareo es quien se encarga de la coordinación de los trabajos: "Es la oficina técnica de Infraestructuras quien proporciona la información sobre las canalizaciones de luz, gas y agua".
La experiencia acumulada durante estos dos años en la ejecución de los trabajos cofinanciados por el Estado hace que desde el Ayuntamiento no se tema la convocatoria de otro fondo de ayuda para el fomento del empleo -"Espero que lo haya", tercia Lareo-. Es más, teniendo en cuenta el trabajo efectuado para estos dos primeros fondos incluso es posible que de haberlo el año que viene las obras no se ejecuten durante el verano. O al menos no con la intensidad con que lo harán este.
En Infraestructuras ya poseen en cartera posibles proyectos cuya tramitación se reduciría a la mitad en caso de que el Gobierno preparara otro fondo de ayuda para los ayuntamientos. Aprovechando el trabajo efectuado este año y el anterior, se podría acelerar la tramitación administrativa de los proyectos, según apunta Esteban Lareo.
Con todas las posibles desventajas que pueda tener el hecho de que las obras no se paralicen durante el verano y de lo restrictivas que puedan resultar las normas impuestas por el Gobierno central, desde el Ayuntamiento defienden la importancia de este tipo de fondos para la creación de empleo. Visto desde el lado bueno, como subraya Lareo, esta es la principal ventaja por encima de las molestias.