MARCOS OTERO | A CORUÑA
El Ayuntamiento mantendrá el ámbito del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) de Ciudad Vieja y Pescadería tal y como está. No habrá retoques con la entrada en vigor del nuevo plan general y los límites del ámbito de protección se mantendrán inalterados con respecto a la versión del año 1998, vigente en la actualidad y en proceso de revisión y mejora. No habrá por tanto una ampliación a otros lugares de la ciudad donde se concentran elementos arquitectónicos de importancia o valor similar a los que alberga el núcleo del casco histórico, como se barajó durante la tramitación del nuevo documento urbanístico.
La Concejalía de Rehabilitación Urbana y Vivienda, sin embargo, se da por satisfecha. Aunque se revise el Pepri, como recomienda un estudio municipal por la paulatina pérdida de población de la Ciudad Vieja y su cada vez más limitada capacidad comercial, el concejal, Mario López Rico, recuerda que se han dado los pasos suficientes a lo largo de la elaboración del nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) como para que la protección se extienda a otras zonas de la ciudad sin necesidad de ampliar el Pepri actual.
En lugar de esto, recuerda López Rico, se han introducido ordenanzas en el planeamiento urbanístico dirigidas expresamente a garantizar la conservación de edificios y núcleos alejados del casco histórico. Es el caso, por ejemplo, de las zonas de Riazor y el Ensanche, pero también de los más de 150 inmuebles y elementos arquitectónicos que se añadieron al catálogo de bienes protegidos del plan general entre la primera versión y la que se aprobó inicialmente el pasado mes de diciembre.
El Pepri no llegará a Riazor ni al Ensanche, como de hecho reconoce el concejal. Ambos lugares, sin embargo, tendrán unas medidas de protección similares a las de la Ciudad Vieja sin pasar por los engorrosos trámites que supondría extender el plan especial a estos dos lugares alejados del casco histórico. Es mucho más sencillo, según López Rico, el equiparar su protección mediante las ordenanzas.
Los límites del plan especial de protección de la Ciudad Vieja, por lo tanto, quedarán invariables. Las líneas permanecerán inalterables desde el casco histórico hasta más o menos los jardines de Méndez Núñez, por mucho que algunos puntos se mereciesen la ampliación. No lo esconde ni la Concejalía de Rehabilitación Urbana y Vivienda, pero de nuevo las dificultades y los trámites necesarios desaconsejaron esta posibilidad e hicieron optar por reforzar la protección urbanística fuera del ámbito del plan especial a partir de una normativa específica y de la catalogación de elementos en el nuevo plan general. El proceso para lograr equiparar la Ciudad Vieja al Ensanche y Riazor, sin embargo, se ha llevado a cabo de tal forma que ha unido a varias concejalías y al equipo redactor del plan general, como apunta López Rico.
El resultado en el caso del Ensanche es una norma zonal específica, con su normativa especial para el desarrollo de obras y edificabilidad. En lo que se refiere a la altura de los pisos, por ejemplo, la ordenanza establece que la de la planta baja ha de ser de 4,40 metros. El texto se completa con el catálogo de bienes protegidos que acompaña al plan general, y que se multiplicó por dos con respecto a la versión inicial del documento urbanístico. Especial relevancia adquiere el Ensanche en este listado por la influencia arquitectónica de los inmuebles de las plazas de Lugo y Vigo.
Tan sólo la riqueza de los edificios que existen en estos dos lugares justificaría la ampliación del Pepri, como reconoce el concejal de Rehabilitación Urbana y Vivienda. Sin embargo, se ha optado por unas medidas de protección tan eficaces y en algunos casos incluso más restrictivas. Determinados inmuebles, por ejemplo, obtienen grados de protección en el catálogo iguales a los que existen repartidos por el casco histórico. La importancia de buena parte de los edificios modernistas del Ensanche radica, según el equipo redactor del plan general, en la identidad que le proporcionaron a esta zona de la ciudad en un momento dado.
Algo similar ocurre en el caso de Riazor, y más concretamente en el de la zona de Ciudad Jardín. Las casas de estilo modernista también ayudaron a dotar a este núcleo de una personalidad especial, a la que también contribuyó la cercanía de la antigua ciudad universitaria. Varias de estas viviendas y de las facultades del campus de Riazor aparecen también referenciadas en el catálogo de bienes protegidos del Ayuntamiento.
A ellos se sumaron también lugares muy conocidos de la ciudad y que hasta la fecha no gozaban de ningún tipo de protección, como los cañones del Monte San Pedro. Hubo también exponentes del diseño industrial, como la fábrica de Begano en la avenida de Alfonso Molina y el concesionario de la marca de coches Seat.