GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
Augas de Galicia lanzó ayer un ultimátum al Ayuntamiento para que subsane los vertidos contaminantes a la ría de O Burgo en la zona del río Quintas en diez días bajo amenaza de multa. La concejal de Medio Ambiente, Nieves Vázquez, lejos de cumplir las exigencias del Gobierno autonómico, asegura que no ha recibido la notificación de la Xunta y niega que los derrames contaminantes procedan de la red de saneamiento municipal.
En lo que están de acuerdo tanto la Consellería como la Concejalía de Medio Ambiente es en el origen de los vertidos: un supermercado instalado en la zona de Santa Gema, la fábrica de armas y un grupo de viviendas de Palavea; pero lo que para el Ayuntamiento no son más que derrames "puntuales" y atribuibles a "particulares", para la Xunta son responsabilidad del Gobierno municipal.
Las versiones del Ejecutivo autonómico y del Concello difieren en otro punto: ¿quién ha encontrado los focos contaminantes? El Concello asegura que fueron sus técnicos y que la advertencia de Augas de Galicia no es más que "un acuse de recibo" del informe que le enviaron anunciándole dónde estaban los principales vertidos; sin embargo, la Xunta defiende que han sido sus inspectores los que, en una campaña de detección de focos contaminantes en la zona -que comenzó en 18 de junio-, encontraron los puntos conflictivos.
Augas de Galicia sitúa el primer punto de aguas residuales urbanas en un pozo de la canalización del río Quintas que vierte con un caudal "continuo y variable" y que procede de unos grandes almacenes ubicados en la zona de Santa Gema, de este lugar sale también otro foco infeccioso que se detectó en un tanque de tormentas y que, según el documento enviado a los medios de comunicación desde la Consellería de Medio Ambiente, podría proceder de un atasco en la red de aguas residuales de una escuela próxima al hipermercado; otro vertido contaminante, según la Xunta, llega hasta la ría de O Burgo desde un bloque de viviendas del barrio de Palavea; los últimos vertidos los sitúa Medio Ambiente en la zona de la fábrica de armas y en una red de aguas pluviales con aportes contaminantes que proceden de la avenida Alfonso Molina.
El Ayuntamiento se defiende de los ataques de la Xunta, que le anuncia que puede abrirle un expediente sancionador si no ha subsanado los vertidos contaminantes en la zona del río Quintas, diciendo que ha instado "hace semanas" a los particulares responsables de los focos infecciosos a que arreglen sus canalizaciones para que las aguas afectadas no se mezclen con las buenas y lleguen, finalmente, hasta la ría de O Burgo.
A pesar de los vertidos, que la Consellería de Medio Ambiente califica en algunas zonas como de "caudal continuo y variable", la Consellería do Mar ha cambiado la clasificación de una parte de la ría para abrirla al marisqueo como zona B -el producto extraído, por tener bacterias contaminantes, ha de pasar unas horas depurándose, pero puede comercializarse en fresco-, cuando llevaba tres años con la categoría C, que no permite, en Galicia, llevar al mercado los bivalvos si antes no han pasado por un proceso de esterilización o bien de cocción.
El cambio de denominación de la ría de O Burgo, según la Consellería do Mar, obedece a los resultados positivos que, durante los últimos tres años se han registrado en los bivalvos de la zona de A Pasaxe. Los mariscadores, sin embargo, difieren de esta versión oficial de la Xunta y aseguran que las muestras de contaminación no han sido tomadas de los mejillones si no del agua y los días que el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar) sabía -por los datos recogidos en Augas de Galicia- que no había habido vertidos.
La directora del Intecmar, Covadonga Salgado, sin embargo, contradice estas afirmaciones mostrando las gráficas de contaminación de la ría de los últimos meses, aunque reconoce que no se han hecho grandes obras durante estos años y que el saneamiento es una prioridad.
Vázquez anunció ayer que se pondrá en contacto con la responsable de Augas de Galicia, Ethel Vázquez, para "aclarar" la situación y para evitar que, en el futuro, la comunicación y la relación entre las dos administraciones se realice a través de los comunicados enviados a la prensa.