MARCOS OTERO | A CORUÑA
El médico Rafael Fernández Obanza falleció el pasado jueves a la edad de 100 años después de una enfermedad diagnosticada semanas antes por él mismo y de la que finalmente no se ha podido recuperar.
Alejado de la práctica de la medicina durante los últimos años, Obanza se dedicó a la lectura, aunque hacía excepciones con los viejos conocidos de la familia y todavía recibía pacientes en su privilegiada consulta de los Cantones.
Dado que la televisión no le distraía, como confesó a este diario el pasado enero cuando cumplió 100 años, y los amigos habían ido desapareciendo, Obanza pasaba las tardes leyendo a Borges o a cualquiera de los autores que poblaban las estanterías de su privilegiada sala de estar con vistas a los Jardines de Méndez Núñez.
Su vida, sin embargo, bien habría inspirado el argumento de una novela o relato de ficción. Fue, por ejemplo, el primer médico en España que administró la penicilina. Fernández Obanza le restaba cualquier tipo de trascendencia al hecho bajo el razonamiento de que, de no haber sido él, podría haber sido cualquier otro "compañero" quien lo hubiera hecho. Las dosis del novedoso medicamento, enviadas por británicos o americanos, no lo recordaba bien, no fueron suficientes y el paciente finalmente falleció.
Desde que finalizó la carrera de Medicina en la Universidad de Santiago en el año 1932 su trayectoria médica estuvo completamente ligada a la ciudad. Trató a innumerables personajes públicos, como al tenor Miguel Fleta, al que acompañó durante sus últimos días, pero en lugar de ser ampliamente reconocido por su completa dedicación a la medicina un suceso en su casa lo catapultó a los titulares.
En 2008, dos personas accedieron a su vivienda haciéndose pasar por empleados del gas. Después de golpearle se hicieron con una importante suma de dinero en metálico que Fernández Obanza guardaba en su caja fuerte. En enero pasado recordaba el trato "excepcional" que le dispensó la policía cuando, en compañía de uno de sus hermanos, se desplazó a la comisaría para presentar la denuncia.
Ayer se ofició su funeral en la iglesia de San Jorge, a donde se acercaron numerosos familiares y conocidos.