GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
"No vale", fue lo primero que escuchó la concejal de Medio Ambiente, Nieves Vázquez, cuando se subió ayer al palco de las fiestas de Os Castros. Y es que los vecinos, que no pasaban del medio centenar, se esperaban que fuese el alcalde, Javier Losada, el que les diese la bienvenida a los días más alegres del año en el barrio.
No pudo ser, el regidor disculpó su ausencia ante la presidenta de la asociación de vecinos, Milagros Vieites, porque "tenía una reunión en Madrid", quizá por eso, porque ya sabía que no podría acudir a la cita, Vázquez leyó un pregón adaptado a su concejalía y no un discurso puesto en boca del regidor. Aunque no fue ella la protagonista de las fiestas, sino las niñas que, vestidas de blanco, recibieron las bandas que las distinguían como reinas, damas y más damas de Os Castros; y Cañita Brava que, fiel a su procedencia, no dejó de pasearse por la placita de la calle Claudio Sanmartín posando para aquellos que, de recuerdo, querían llevarse una foto suya para casa.
Mucho reggaeton por la megafonía sonó antes de que llegasen los gaiteiros del grupo Dorna, las reinas de las fiestas y la concejal de Medio Ambiente, que, en su discurso, no dejó de enumerar las obras habidas y por haber en el entorno de Os Castros, un relato en clave de naturaleza, de apología de lo verde y de ensalzamiento de la comprensión de los vecinos que, día sí día también, han de sortear maquinaria pesada, vallas de obra y ruido hasta llegar a casa.
Por si a los vecinos de Os Castros les hubiese parecido poco el vivir en el barrio "con más verde" de la ciudad, según aseguró la edil, Vázquez no dudó en recurrir a los triunfos de otros, de los de la selección española de fútbol, para arrancar el aplauso final que, bien podría ser para sus palabras o para el combinado de la roja, que consiguió este año su primer Mundial.