T. SUÁREZ / G. MALVIDO | A CORUÑA
Francisco Vázquez volvió a su ciudad, La Coruña, hablando gallego. "Estás feito un rapaz", le dijo a Arsenio Iglesias mientras le daba un fuerte abrazo y le ofrecía una silla en la mesa en la que estaban el presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda, y el ex ministro de Cultura, César Antonio Molina. Los cuatro compartieron risas y abrazos en la cafetería de la Fundación Caixa Galicia mientras esperaban el inicio de la presentación del libro El trueno y sus gigantes, de Vicente Bellón.
Los viandantes que paseaban por la calle de la Estrella miraban de reojo a través de los cristales. El ex alcalde, ataviado con una camisa estampada de color verde, al igual que su chaqueta y sus pantalones, y calzaba unos mocasines sin calcetines, no pasó desapercibido. Una mujer repeinada entró para saludarlo. "Me alegro de verte", le dijo. "Dale saludos a la familia", contestó con una sonrisa el embajador de España en el Vaticano. Vázquez sonreía y apretaba las manos de todo aquel que se encontraba en su camino mientras bajaba las escaleras hacia el salón de actos de la Fundación Caixa Galicia donde presentó, junto a Arsenio Iglesias, el libro sobre fútbol editado por Publicaciones Arenas.
"Alcalde", se escuchó cuando salía del servicio y estaba a punto de entrar en la sala. Vázquez se giró y descubrió a un fotógrafo que le pedía que posase con el libro. Alrededor se oyó un suave murmullo mientras el embajador hacía oídos sordos y se detenía para que le tomase la instantánea.
El ex alcalde, siempre con la sonrisa en la boca, respondía a todo aquel que se acercaba a hablarle. "Sí, me quedaré un mes de vacaciones", repitió varias veces. "¿Qué tal ve la ciudad?", le preguntaron. "Todo bien", respondió al tiempo que se detenía para interesarse de qué medio de comunicación era cada periodista. Tan pronto como escuchó LA OPINIÓN cortó la conversación. "No hablo, no hago declaraciones a ese periódico", dijo girándose hacia uno de los grupos de personas que acudieron a la presentación del libro.
Durante el acto, el embajador recordó su época de alcalde e incluso se permitió sugerir al escritor el haber incluido un prólogo en el que se nombrasen a algunos de los concejales de su Corporación que lucharon por fomentar el deporte base. Vázquez también recordó cuando recibió en Madrid el premio nacional del deporte por su gestión en la ciudad.
El ex alcalde resumió el libro, que trata sobre las dificultades económicas que tiene un americano para crear un equipo de fútbol en la ciudad. "Hay que acudir a Salvador Fernández Moreda, con él es fácil conseguir subvenciones. Siempre ayuda", bromeó. Vázquez estaba cómodo en su "querida ciudad". Todo lo contrario que Arsenio, que al comenzar su discurso ya advirtió de que ese no era su ambiente. "Eu non teño máis que decir. Son doutro mundo", dijo al terminar unas breves palabras con las que elogió al autor del libro.
Los presentadores de la obra -Vázquez y Arsenio- consiguieron convencer a algunos de los asistentes, que compraron el volumen nada más salir de la charla. "Fui a Roma a verte y no estabas", le comentó una mujer al embajador cuando pasaba por delante de la mesa en la que vendían El trueno y sus gigantes. "¿Me dejaste nota?", le contestó el ex alcalde. "Sí, me dieron un folio reciclado y me dijeron que te escribiese, fue en mayo", le informó. "Sí, en esas fechas estuve de crucero en el Adriático", le contó Paco, que acudió a tomar un cóctel junto con el resto de asistentes.
Enfrente, Javier Losada comía pulpo en las casetas regionales que acababa de inaugurar en Méndez Núñez. El alcalde dijo que el escritor del libro lo había invitado al acto de Caixa Galicia, pero declinó la invitación. A esa hora le tocaba estrenar la feria gastronómica.