ÁGATHA DE SANTOS | A CORUÑA
El ilustrador Ramón Trigo, ganador, entre otros, del II Concurso Internacional Álbum Infantil Biblioteca Insular del Cabildo de Gran Canaria y del Premio Internacional Álbum Infantil Ilustrado Ciudad de Alicante, presentó ayer en el salón Viñetas desde o Atlántico su primera novela gráfica, O burato do inferno (Faktoría K), que firma con su hermano José Manuel, ebanista y carpintero desde hace más de cuarenta años y con experiencia en la realización de guiones audiovisuales y de banda diseñada.
–¿Cómo surge O burato do inferno?
–Empieza como un guión de cine que tenía mi hermano José Manuel. Nos pareció muy buena idea llevarlo a la novela gráfica porque el guión cinematográfico se adapta muy bien al lenguaje del cómic.
–¿Es la primera obra conjunta con su hermano?
–Que haya salido publicada, sí. El pasado año presentamos al premio de cómic Castelao Kartoffel, que quedó finalista y que ahora queremos ampliar para publicarla.
–Se le conoce por sus facetas de dibujante de álbum ilustrado. ¿Hay diferencia entre ilustrar un libro álbum y hacer un cómic?
–Sí porque el lenguaje es diferente. En el álbum ilustrado el texto es literario, por lo que la forma de narrar es distinta. En el cómic, el lenguaje es más cinematográfico y las imágenes cuentan la historia.
–Ésta es una novela gráfica en blanco y negro, ¿por qué?
–Porque intentábamos darle una atmósfera muy concreta. El ambiente es sórdido, tétrico y sombrío, y para recrear este ambiente optamos por el blanco y negro.
–La historia habla de los raqueros, personajes de los que tal vez muchos lectores no hayan oído hablar...
–Los raqueros eran piratas de tierra que engañaban a los barcos para que encallaran en las rocas y así saquearlos. La historia está ambientada a finales del siglo XIX, en la costa gallega, donde operaban estos piratas.
–También cuenta la difícil relación entre un hijo y un padre...
–Es una especie de acercamiento al raquero porque, sin ánimo de justificar lo que hacían, detrás de cada uno había una persona con una historia...
–¿Han necesitado mucho trabajo de documentación?
–No porque nuestros padres son de A Guarda, que es donde está ubicada la novela, una zona que conocemos muy bien.
–¿Se puede vivir de la banda diseñada en Galicia?
–Es muy difícil. En cuestión de creatividad, el cómic en Galicia vive su mejor momento porque hay más autores que nunca y con una calidad buenísima, con gran relevancia fuera de aquí. La edición es otra cosa porque, aunque se lee más novela gráfica que hace unos años, aquí aún es un género minoritario.
–¿Por qué?
–Porque nos falta la tradición que tiene por ejemplo Cataluña. Pero los ilustradores gallegos tienen mucho que decir fuera.
–¿Tienen usted y su hermano más proyectos conjuntos?
–Además de ampliar Kartoffel, estamos trabajando en una historia ambientada en el desierto del Sáhara y empezando otra ambientada en el Mediterráneo.
–¿A qué público van dirigidas estas historias?
–Prácticamente al lector adulto, aunque cuando las escribimos no nos plantemos a qué lector van dirigidas, sino que contamos lo que nos apetece. Mi hermano escribe la historia y yo la adapto al cómic.
–¿Este cómic significa que va a pasarse a la banda diseñada?
–A mí lo que me gusta es narrar con imágenes; me da igual un género que otro. Hoy en día es muy difícil vivir de la ilustración, pero también un privilegio.