ANA BLASCO | A CORUÑA
Javier Farto, de la directiva de la Asociación de Afectados por el AVE tramo A Coruña-Ferrol recuerda aquel relato del escritor argentino Julio Cortázar, La autopista del sur, en el que un embotellamiento atrapa a los conductores durante días y donde los vehículos se convierten en inútiles medios de transporte para pasar a ser utilizados como refugio. Farto lo compara con las habituales congestiones que se generan en las horas punta a la entrada y salida de A Coruña. "De momento no hemos llegado a la situación de la ficción del cuento de Cortázar, pero ¿qué ocurre si sumamos las horas perdidas inútilmente en estos atascos: cada día, cada semana, cada mes, a lo largo de muchos años? ¿Cuántos días serán?", plantea.
Para dar una solución a este problema, las administraciones se centran en incrementar la capacidad de las vías de acceso del tráfico rodado a la metrópoli con nuevas obras. Desde la agrupación de afectados por el AVE consideran que hay otra alternativa, más barata, eficiente y medioambientalmente sostenible: el ferrocarril de cercanías.
"El tren es descongestionante, fiel y regular. En la mentalidad de otras sociedades ya tienen esta percepción, ¿por qué en la nuestra no?", se preguntan poniendo los ojos en Europa.
Subrayan que, para conseguir la integración del territorio y mejorar el flujo de personas entre localidades con intensas relaciones de interdependencia, más necesario que un tren de alta velocidad es el aprovechamiento de la vía existente para poner en marcha un tren de proximidad a pleno rendimiento. Por ello, exigen a las administraciones que replanteen sus prioridades analizando la realidad. Al mismo tiempo, reclaman a la sociedad una toma de conciencia que se pueda traducir en presión a los agentes que adoptan estas decisiones.
Cambre y la estación de San Cristobal en A Coruña están a sólo 12 minutos de distancia en tren, mientras que en coche este tiempo se puede prolongar hasta más de una hora y nunca baja de los 20 minutos. Al argumento del tiempo se le puede incorporar el de la reducción de la contaminación por el uso de vehículos particulares o la eliminación de la saturación de los estacionamientos en destino.
Además de las personas que residen en un municipio diferente al que trabajan, se podrían beneficiar de este servicio los estudiantes universitarios del campus de Elviña, donde hay estación.
La agrupación plantea que también sería interesante conectar a la red ferroviaria los puertos, el aeropuerto o los polígonos industriales. Ponen como ejemplo la situación del parque empresarial de Pocomaco, donde los atascos de vehículos son continuos. Proponen que se estudie la creación de una parada, teniendo en cuenta su proximidad a la línea férrea.
Para que este medio de transporte tenga buena acogida entre los usuarios y sea rentable, la agrupación de afectados considera indispensable que la frecuencia de los trenes sea de minutos y no de horas.
El coste de poner este modelo de transporte en funcionamiento ni se acerca a las cantidades desorbitadas que se manejan para la construcción del AVE, la ampliación del aeropuerto o la creación de la tercera ronda. Este colectivo calcula que el desembolso necesario no superaría lo invertido sólo en la fase de estudio del tramo del AVE entre A Coruña y Ferrol, es decir, lo que se ha gastado antes de ni tan siquiera iniciar las obras.
¿Por qué? La infraestructura ya está construida. De hecho, la vía antigua atraviesa núcleos muy poblados como O Burgo y Cambre. "Hacer eso hoy es imposible por el coste de las expropiaciones", destaca y lamentan que esté tan infravalorada. La futura construcción de la línea de alta velocidad la pone en peligro y ya ha empezado a ser desmantelada en algunos tramos como el que pasa por Bregua y la antigua estación de Ordes. "No tiene sentido prescindir de la única línea de tipo convencional, al igual que por construir una autovía no hacemos desaparecer la carretera tradicional", alega la agrupación.
Como "una carrera de fondo" afrontan en la directiva de la asociación la lucha por el tren de cercanías. "Dependemos de la suerte, de que algún día a alguien de los que mandan se le encienda la bombilla", se resignan.
En la Asociación de Afectados por el AVE en el tramo A Coruña-Ferrol están cansados de que les acusen de ir contra el progreso. "Cuesta luchar contra eso, ya que la primera impresión que transmites es la de ser un reaccionario, de no querer ir hacia el futuro o, peor aún, ir directamente hacia el pasado", explica Javier Farto, miembro de la directiva.
Ya no saben cómo decirlo más claro: "La asociación no ha sido nunca contraria al concepto de tren de alta velocidad por sí mismo". Lo que cuestiona es que este modelo de conexión ferroviaria se adapte a la realidad de la región y reporte beneficios para contribuir a ese progreso. Además, recuerdan que esta línea, según las propuestas de trazado, no podrá alcanzar las velocidades necesarias para que sea considerado AVE. "No traten de vendernos humo. Esta velocidad entra, como mucho, en la definición de altas prestaciones, lo que en la práctica es un AVE de tercera división".
De hecho, según la propuesta del Ministerio de Fomento, la alta velocidad conectará a Ferrol y A Coruña en 50 minutos, 15 más que por carretera. En la plataforma dudan que se vaya a incrementar la frecuencia de los actuales trenes (cinco viajes en días laborables y cuatro, los fines de semana), pero están convencidos de que el coste del billete sí que ascenderá. "¿Cuáles son las ventajas?", preguntan.