GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
El Ayuntamiento de A Coruña reconoció ayer que tiene focos de vertidos contaminantes que llegan a la ría de O Burgo, aunque, eso sí, la edil de Medio Ambiente, Nieves Vázquez, aseguró que eran "anecdóticos" y no constantes como los había calificado la Xunta en un escrito enviado al Concello hace ya dos meses en el que le pedía que erradicase los derrames de aguas fecales y residuos industriales que, a través del río Quintas llegaban a la ría de O Burgo.
En la primera reunión que los miembros de la cofradía de pescadores y de la plataforma por la defensa de la ría mantuvieron con el Concello, después de más de cuatro años de solicitudes estériles, el alcalde de la ciudad, Javier Losada, se comprometió a "mediar" ante el Gobierno central para lograr que la partida de más de trece millones de euros que hay reservada para dragar A Pasaxe se convierta en trabajos en el banco marisquero cuanto antes. Para ello, y por mandato del Estado, cada municipio ha de erradicar los vertidos contaminantes que acaban en la ría y la Xunta tendrá que elaborar un programa de gestión de los residuos y los lodos, unas condiciones que el regidor municipal se comprometió a exigir a las administraciones.
Los mariscadores le arrancaron al alcalde alguna promesa más, que va a "aumentar los efectivos de seguridad para evitar el furtivismo" en los bancos marisqueros de la ciudad y que el área de Servicios Sociales seguirá trabajando en el desarrollo de programas de integración social en el poblado chabolista de A Pasaxe, que, según los mariscadores, es uno de los focos más importantes, no sólo de contaminación sino también de furtivismo.
"No nos importa cómo les llamen a los vertidos, todos sabemos lo que hay y, sin calificarlos, lo importante es que los eliminen", aseguró ayer el patrón mayor de la cofradía, Manuel Cao, después de su primera reunión con el alcalde; una cita a la que llevó vídeos y fotografías del estado actual de la ría de O Burgo, en los que se podían ver los principales focos contaminantes de la ciudad.
La Xunta aseguró ayer que el Ayuntamiento está trabajando en la erradicación de los vertidos, según se lo había requerido en un escrito a principios de julio, en el que le instaba a terminar con los focos contaminantes en un plazo de diez días bajo la amenaza de sancionar al Gobierno local.
Sobre estos vertidos no dijo nada Vázquez, que se limitó a defender el buen funcionamiento de la red de saneamiento de la ciudad, que separa las aguas pluviales de las fecales pero que, según denunciaron los mariscadores a este diario, se colapsa y vierte directamente a la ría en algunos puntos cuando la lluvia es tanta que sobrepasa la capacidad de los aliviaderos.
Otra de las promesas que se llevaron en el bolsillo los mariscadores fue la de la edil de Medio Ambiente, Nieves Vázquez, que aseguró que se reunirá con ellos siempre que sea preciso. "Si tiene que ser tres días a la semana, será; o tres al mes, ya lo iremos viendo sobre la marcha", dijo la concejal a los medios de comunicación tras la reunión -una comparecencia a la que no acudió el alcalde-.
El patrón mayor se declaró "optimista" antes de entrar en el despacho del regidor municipal y, tras la cita, aseguró que si el Concello ponía "buena voluntad" podrían llegar "a buen puerto". Esta reunión se produjo después de un intento fallido el 13 de agosto cuando Manuel Cao decidió no asistir a una sesión de trabajo que había pactado con la edil de Medio Ambiente después de que el alcalde se hubiese apuntado a la reunión sin avisar y sin permitir que -como la cofradía le había pedido ya en varias ocasiones- fuesen los portavoces de los diferentes colectivos que integran el pósito y la plataforma en defensa de la ría estuviesen presentes.
Papel higiénico en el río Quintas
Los mariscadores denunciaron ayer un nuevo vertido -de aguas fecales y papel higiénico- en el río Quintas, justo media hora después de dar por finalizada su primera reunión en cuatro años con el alcalde de la ciudad, Javier Losada. Estuvo vertiendo durante más de dos horas, desde las tres de la tarde hasta pasadas las cinco y, según el patrón mayor, Manuel Cao, era "bastante importante". Este vertido aparece en una de las zonas que la Xunta ha inspeccionado más de una vez, la del río Quintas, ya que cuenta con tres focos contaminantes, la fábrica de armas, un centro comercial y una urbanización de Palavea.