AIDA MOSQUERA | A CORUÑA
Andrés Mayo Fernández, más conocido como el violador del chándal, fue trasladado ayer desde el centro penitenciario de Teixeiro hasta el Juzgado de lo Penal número 2 para asistir a la repetición del juicio por la primera agresión sexual que presuntamente cometió en la ciudad y cuya sentencia fue recurrida a la Audiencia Provincial, que dio la razón al acusado y ordenó repetir el proceso. Sin embargo, la vista no pudo celebrarse porque dos de los cuatro testigos, ambos agentes policiales, no comparecieron.
La sección segunda del tribunal provincial condenó a Mayo, en noviembre del paso año, a 73 años y medio de cárcel por cuatro violaciones y otras tantas agresiones sexuales (dos de ellas intentadas) cometidas entre diciembre de 2006 y agosto de 2007. Esta condena no se acumuló a la dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 en 2008, en la que se decretó un año y nueve meses de prisión y una indemnización de 12.300 euros a la víctima de agresión sexual, porque el asalto fue cometido mucho antes, en abril de 2004.
El violador del chándal apeló esta última sentencia -primera en el tiempo- a la Audiencia Provincial, que le dio la razón y ordenó repetir el juicio por entender que el acusado sufrió "indefensión" y que su defensa "estuvo limitada" tras haber estado parte de la instrucción sin abogado, que presentó su renuncia el 8 de noviembre de 2007. Sin embargo, el juzgado continuó con el proceso y dio por finalizada la investigación el 22 de mayo de 2008 sin comunicárselo al acusado, cuyo letrado de oficio no fue nombrado -por el Colegio de Abogados- hasta el 2 de junio, siete meses después de la renuncia del primer profesional que se encargó de su defensa.
Tras la incomparecencia de dos de los cuatro testigos del caso a la repetición del juicio que tendría que haberse celebrado a las diez de la mañana de ayer, la vista ha sido pospuesta para una fecha que, fuentes de la sala de lo Penal número 2, declaran desconocer.