GEMMA MALVIDO. A CORUÑA
El alcalde, Javier Losada, no quiso contestar ayer a la pregunta de si el Ayuntamiento seguirá llevando los rechazos de basura de Nostián al vertedero de Sobrado dos Monxes o si, por el contrario, volverá al de Areosa (Cerceda), como hacía antes de que esta planta estuviese colapsada.
El miércoles pasado, la Xunta otorgó a la empresa Danigal, responsable del tratamiento de los residuos de la ciudad que se derivaban al vertedero de Cerceda, la autorización ambiental integrada, un permiso del que carecía y por el que, en principio de manera temporal, se desviaron los residuos al vertedero de Sobrado dos Monxes. No quiso explicar ayer el alcalde si la basura volverá a Cerceda o si seguirán peregrinando los camiones al vertedero de Sobrado y se limitó a repetir la letanía del proyecto de ciudad sostenible. "Es un problema que tiene usted", acusó Losada a la periodista que le pidió que aclarase el futuro de la basura que genera A Coruña y a la que acusó de no haber entendido una respuesta que no se ajustaba a la pregunta que le había hecho.
En enero del año pasado, el Ayuntamiento aseguró que, "en unos meses", la basura —hasta 5.000 toneladas mensuales— volvería de Sobrado a Sogama para ser incinerada, pero casi dos años después los residuos siguen enterrándose en este vertedero limítrofe con la provincia de Lugo.