GEMMA MALVIDO A CORUÑA
"No se trata de cambiar todas las bombillas de todas las casa", explicó la edil de Medio Ambiente, Nieves Vázquez, que ayer presentó la nueva campaña del Concello para concienciar a los vecinos de que las lámparas incandescentes, esas que dan una luz anaranjada y que han estado siempre alumbrando las casas han de ser desterradas. Dice Vázquez que, con cada bombilla de bajo consumo se ahorran 59 euros en la factura de la luz -durante los ocho años de vida que tienen estas luminarias- y que permiten una reducción de las emisiones de dióxido de carbono equivalente a la de once árboles.
El Ayuntamiento intercambiará, a partir de hoy, en el punto limpio móvil -que estará instalado esta jornada en la plaza de la Audiencia Provincial- bombillas antiguas por otras nuevas de 14 watios, que son equivalentes a las de 75, de manera gratuita. La idea es que cada vecino cambie una de las luminarias de su casa, que se conciencie del deber de cuidar el medio ambiente.
"Es un proyecto educativo con el que vamos a ser muy pesados", reconoció ayer Nieves Vázquez, que recordó que el Concello cuenta con 5.000 bombillas que pretende que lleguen a todos los barrios, siguiendo el recorrido que hace el punto limpio móvil -los martes y miércoles en el centro cívico de Os Mallos, los jueves y viernes en la Audiencia y los sábados, si llueve junto a la iglesia de San Pedro de Mezonzo y, si no, en la entrada al parque de Santa Margarita-. Dice el responsable de la zona Norte de Philips -marca de las bombillas que repartirá el Ayuntamiento-, Juan Carlos Cristóbal, que en Australia ya no se venden las bombillas incandescentes y que, España llegará a ese punto dentro de tan sólo dos años.
Los primeros pasos se están dando ya, en A Coruña, por ejemplo: se han cambiado más de 4.000 puntos de luz para reducir en un 36% el consumo energético y es que el Ayuntamiento cuenta con un mapa lumínico para mejorar la eficiencia de su sistema de alumbrado que le obliga a cambiar las luminarias antiguas por otras de bajo consumo. Las luces que se han puesto son blancas, en lugar de naranjas, tienen menos potencia, pero, según Cristóbal, hacen "una ciudad más habitable". El 20% de la factura eléctrica corresponde al gasto de la iluminación en el hogar, recalcó ayer la edil, en el salón real del Ayuntamiento, en el que hay cinco lámparas con más de diez bombillas cada una; todas encendidas.