AIDA MOSQUERA | A CORUÑA
Pocas veces había gritado el alcalde, Javier Losada, para hacerse oír. El micrófono y los altavoces instalados en la avenida Pablo Picasso con motivo de la inauguración del bulevar no fueron suficientes para que las palabras del regidor fueran escuchadas más allá de la segunda fila de vecinos. Los asistentes a la cita se dividieron en dos bandos y, al son de los silbatos y las palmas, mientras unos gritaban "¡Viva Losada!" otros le instaban a marcharse del barrio e incluso lo tachaban de "mentiroso". Pero la polémica no fue nueva, hace dos días, en la apertura oficial del Campo da Leña, abucheos y aplausos también compartieron escenario.
"Yo quiero que los vecinos de los barrios tengan las mismas calles, aceras y alumbrado que la gente del centro de la ciudad, quiero que los ciudadanos de la segunda fase de Elviña tengan los mismos derechos que quienes residen junto a la plaza de Pontevedra". Así inició ayer el número uno del Ejecutivo local su discurso de inauguración, poco después de descubrir una camelia bajo una gran caja y un lazo de regalo y de dar un paseo por la avenida saludando a todo cuanto vecino se encontraba. "Ha quedado muy bonito, señor alcalde, sólo falta que pongan la marquesina en la parada de autobuses", apuntó una señora; "ya está encargada", avanzó rápidamente el concejal de Infraestructuras, Esteban Lareo, que recorrió el nuevo corredor verde junto a la comitiva de ediles encabezada por Losada. Al acto también asistieron los nacionalistas Henrique Tello y Mario López Rico y los socialistas Nieves Vázquez, Yoya Neira, Carmen Marón, Silvia Longueira y José Nogueira.
Con el propósito de hacerse oír, el alcalde elevó cada vez más la voz y anunció el asfaltado de las zonas de estacionamiento: "hay quienes nos critican porque hacemos obras en los barrios, pero seguiremos porque toca asfaltar los lugares en donde aparcáis y lo vamos a hacer". Ante esta promesa, hubo quienes aplaudieron con todas sus fuerzas y quienes rieron escépticos. "¡Mentiroso!", gritaron estos últimos.
"Disfrutadlo, cuidadlo y mimadlo porque es un gran barrio, lleno de gente trabajadora y humilde", concluyó Losada para agradecer "la comprensión, el diálogo, la ayuda y el consenso con el que se ha podido realizar esta obra". De nuevo, pitidos versus aplausos que dejaron bien clara la disconformidad existente entre ambos sectores del público.
Aunque las discusiones de ayer se sucedieron sin paraguazos como los presenciados hace dos días en la inauguración del Campo da Leña, en Pablo Picasso también eran claros los argumentos del debate. "Un carril bici de 150 metros que empieza y termina en la misma calle no tiene sentido, lo que hay que hacer es recuperar las plazas aparcamiento y hacer cómoda la zona", apostillaban unos. "La ciudad es para la gente que la habita, no para los coches, por fin se puede pasear tranquilamente", rebatían los otros.
Mientras unos y otros vecinos defendían sus posturas, una mayoría ajena a la polémica optó por acercarse al photocall instalado por el Ayuntamiento para hacerse una "portada personalizada" del día. "Yo vivo aquí, en Elviña. Pablo Picasso se viste de verde", rezaba el panel. Justo enfrente, en el parque, decenas de niños jugaban en los hinchables y bailaban al ritmo de las canciones infantiles que se hacían eco entre los edificios.