AIDA MOSQUERA | A CORUÑA
La demolición inacabada de un inmueble en Os Mallos ha convertido el patio interior vecinal en algo similar a una selva mugrienta. "Hay humedades, ratas que se pasean a sus anchas y toda clase de insectos que entran en las casas por los patios", denuncia el presidente de la comunidad del número 6 de la calle de la Paz, Javier Gómez, "cansado" de presentar reclamaciones en el Ayuntamiento contra el propietario del solar y recibir, como respuesta, visitas de inspectores con promesas que, año tras año, parecen quedar en el olvido.
La presencia de solares e inmuebles abandonados y ruinosos, de propiedad privada, en el paisaje de la ciudad no es algo nuevo para los transeúntes, y las denuncias al respecto tampoco sorprenden a los funcionarios del registro municipal de María Pita.
Pasan los años y parece que ni sus dueños ni la Administración hacen nada al respecto por subsanar desperfectos o evitar riesgos de derrumbe. Se trata de viviendas como la de la calle de la Paz, en la que sólo quienes poseen un patio interior en la misma manzana conocen lo que se encuentra al otro lado de una fachada aparentemente "normal".
Los vecinos del número 6 de esta vía denuncian que el propietario del edificio anexo "inició una demolición que no terminó, dejando el solar en tal estado que ahora es una auténtica selva". El presidente de la comunidad de propietarios explica que "el patio está lleno de porquería, de flora y de todo tipo de fauna, con ratas que pueden entrar en patios vecinos y un gran número de mosquitos que aumentará en verano".
Aunque los vecinos aseguran comprender que "la crisis dificulta las obras", recuerdan que llevan tres años con la misma situación y critican la "inacción municipal" con la que se han topado "mientras el promotor continúa riéndose de toda una manzana de edificios".
"El Ayuntamiento no está cumpliendo con sus funciones en Urbanismo y al final no nos quedará otra opción que denunciarlo ante la Justicia", subraya Gómez. "Ante nuestras reiteradas denuncias ante el Gobierno local, éste ha enviado inspectores en un par de ocasiones -a lo largo de tres años-, ha comunicado a los vecinos que sancionará, que limpiará subsidiariamente y que retirará la licencia de obra al propietario, pero nada de esto se ha hecho", explica "desesperado".
Se trata de una desesperación que cualquiera comprende con sólo asomarse al patio del edificio: hierbajos, restos de sillas y muebles, cajas, plásticos y paredes llenas de humedades protagonizan el paisaje.