Las supermanzanas que Negreira no quiso para A Coruña comienzan a desarrollarse en Barcelona. La capital catalana ha empezado a aplicar un Plan de Movilidad análogo al diseñado por Salvador Rueda para reordenar el tráfico coruñés, que nunca llegó a ponerse en práctica. El proyecto, que se estructuraba alrededor de la estructura de supermanzanas y que pretendía ceder más espacios a los peatones, había sido encargado a Rueda por el anterior Gobierno local y el Ejecutivo del PP decidió descartarlo. Descalificó el proyecto y encargó otro plan, para el que destinó cerca de medio millón de euros. "Costará más del triple de lo que me pagan por el de Barcelona", aseguró Salvador Rueda.

El nuevo Ejecutivo local descalificó el proyecto del urbanista, que consideró un "simple estudio" y "antecedentes de barro" del nuevo plan, en palabras de la concejal de Movilidad, Begoña Freire, en el pleno del pasado mes de julio en que se aprobó, solo con los votos del PP, incorporar al presupuesto el nuevo proyecto de movilidad, aprobado por decreto de Alcaldía siete meses antes. "Los ciudadanos nos han dicho que no quieren las supermanzanas", aseveró la edil en relación a las consultas sobre movilidad que, según ella, se realizaron entre los vecinos para la elaboración del nuevo documento. Freire criticó también que los 120.000 euros que invirtió el anterior Ejecutivo local en el proyecto fueron "tirados a la basura y a dedo", ya que se contrató a Rueda sin concurso público. Las descalificaciones llegaron al punto de que Rueda pidió que cesaran y que se respetara su trabajo.

El urbanista atribuye el rechazo del Gobierno local a su plan a una reacción a los ataques de la oposición. "El alcalde me confesó que no se había leído mi Plan de Movilidad", aseguró Rueda en una entrevista a este diario, en la que criticó que "lo que ha hecho esta gente [por el Gobierno local] es perder el tiempo y una oportunidad de oro para transformar la ciudad". El urbanista sostuvo que "no hay que hacer planes simplemente de movilidad, sino también de espacio público" y apostilló: "Pero la ignorancia es muy atrevida".

La implantación de la Vía Prioritaria Vigilada en lugar del carril bus que había desarrollado el Gobierno de Losada ha sido, para Rueda, una decisión equivocada. "Ese modelo está trasnochado y es más de lo mismo, porque el problema es que hay que darle la vuelta al tema del vehículo privado". En esta línea formuló la oposición sus críticas a la política de movilidad del Ejecutivo municipal. "La única medida adoptada por el Gobierno local es la de dar prioridad al transporte privado", censuró la responsable de Movilidad en el anterior Gobierno local, la socialista Yoya Neira, quien defendió con vehemencia el valor del plan redactado por Rueda y recordó que los autores del nuevo proyecto le solicitaron al experto catalán los estudios previos que había realizado en la ciudad. La edil criticó también que la Vía Prioritaria Vigilada no garantiza el cumplimiento de la frecuencia de los autobuses.

El portavoz del BNG, Xosé Manuel Carril, coincidió en criticar que "no es un plan de movilidad, sino de gestión del tráfico rodado, porque no fomenta el abandono del vehículo privado". El concejal de EU, César Santiso, reprochó al Gobierno local que pretenda dejar el Plan de Movilidad y los túneles de la Marina como su "legado" y consideró "un esperpento" que el Ejecutivo local presentara el proyecto siete meses después de aprobarlo.

Salvador Rueda explicó su propuesta en una charla el pasado mes de septiembre en el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG), dos meses después de la presentación del nuevo plan. El urbanista mantiene que las supermanzanas son el único elemento "que encaja todas las piezas" y asegura que en A Coruña habría liberado el 70% del espacio público "que hoy está sometido a motorización" para destinarlo a los peatones y permitir que "vuelvan a ser ciudadanos". Sobre el proyecto que el Gobierno local encargó tras desechar el suyo, Rueda asegura que "no tiene futuro" ya que "no libera espacio para asignárselo al peatón", pese a que el Ejecutivo municipal defiende que está pensado para el peatón, y critica que "no define los aparcamientos ni una nueva red de autobuses".