Crítica

Precioso programa

12.09.2015 | 01:21

El tenor lírico-ligero, Diego Neira, asistió al primer Curso de Interpretación Vocal que Alberto Zedda impartió en A Coruña y tuvo ya un papel en el pasado mes de Junio dentro de la ópera Ermione, de Rossini. Ha planteado un inteligente recital con la primera parte dedicada a la ópera (Massenet, Gounod, Donizett iy Chaikovsky) y la segunda a la canción española (Halffter, Mompou, García Abril) y a la romanza de zarzuela (Guridi, Luna y Serrano). En general, van mejor a su voz aquellas obras que le permiten utilizar uno de sus puntos fuertes: la regulación del volumen. Así, en el recitativo y aria de Romeo y Julieta, de Gounod, el cuidado de la dinámica se muestra desde el attacco del aria, Ah! lève-toi, soleil!; y es notable también como resuelve la nota final en un delicado falsete. Las dos arias de L'elisir dámore, de Donizetti (Quanto è bella y Una furtiva lagrima) convienen a sus características vocales. No tanto la bella Kuda, kuda, de Eugenio Onieguin, de Chaikovsky, que parece pedir una voz con más cuerpo. De la parte española, sobresalió el ciclo, Marinero en tierra, de Rodolfo Halffter, donde también destacó el pianista por una mejor preparación de la obra. Lo mejor fue la versión de la romanza de La dolorosa, de Serrano, que arrancó los mejores aplausos, correspondidos con un bis: una canción de Antón de Santiago, maestro de Diego Neira.

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