Jorge Maronna Miembro de Les Luthiers, que actúan el jueves en el Coliseum

"Esperamos que nuestros 'shows' tengan vida propia, interpretados por otros actores"

"Para aprender nuevas digitaciones, afino el laúd y el bajo como una guitarra". "Me disgustan la música de consumo, la de ascensor, la 'chill out', la de las tiendas de ropa"

11.10.2015 | 11:32
La formación de Les Luthiers, con Jorge Maronna como primero a la izquierda.

Jorge Maronna (Buenos Aires, 1948), compositor y guitarrista, fue el miembro más joven de Les Luthiers, y el responsable de ponerle al grupo su nombre definitivo en 1967. La formación llevará al Coliseum desde el próximo jueves su gira del espectáculo Chist!, que recupera los mejores momentos del medio siglo de vida de la formación, y dará un pase diario hasta el domingo. El grupo, según explicó Maronna a LA OPINIÓN en un cuestionario por escrito, ya "está empezando a superar" el reciente fallecimiento de su miembro Daniel Rabinovich, y tiene voluntad de continuar trabajando. LA OPINIÓN sortea en su web cinco entradas dobles para asistir al estreno.

-¿Cuál es su personaje preferido, de todos a los que le ha dado vida estos años?

-El padre Gervasio, de San Ictícola de los Peces, y la anciana Rosarito, de Pasión Bucólica. Como actor me especializo en curas y viejecitas.

-¿Y cuál ha sido el personaje más difícil de interpretar?

-Hamlet, de Shakespeare. ¡Es larguísimo, y el público no se ríe nada!

-De entre todos los espectáculos de Les Luthiers, tendrá también un favorito, con el que se ha sentido más realizado...

-Mi favorito es Viejos Hazmerreíres, que estamos representando desde 2014 en Buenos Aires y vendrá a España después de ¡Chist!

-No es la primera vez que el inicio de su gira por España les trae a A Coruña. ¿El criterio es puramente geográfico, por ser la parte más a la izquierda de la Península, o hay algo más?

-Además de ser el puerto español más cercano a América, es una ciudad preciosa en la que se come muy bien. ¿Qué más podemos pedir?

-Cumplen 50 años desde su primer espectáculo y 48 desde su aparición como Les Luthiers. A día de hoy, ¿les siguen quedando cosas por hacer?

-Pensábamos que ya no habría nada novedoso en nuestra carrera cuando el año pasado Daniel Barenboim nos invitó a tocar, con su orquesta y Martha Argerich, La Historia del Soldado de Stravinsky y El Carnaval de los Animales, de Saint-Saëns. Fue una experiencia intensa, vertiginosa y muy alejada de nuestra actividad normal.

-¿Por qué han decidido hacer un recopilatorio con Chist!? ¿Con qué criterio han elegido los gags de esta función?

-Escribir un espectáculo nuevo es agotador. Creo que cuando terminó Lutherapia nos dio cierta pereza y preferimos revisar nuestro repertorio, que tiene tantas obras excelentes. Cada uno de nosotros llevó una lista de sus favoritas; hubo varias en las que coincidimos y otras que tuvieron que ser discutidas. Y unas cuantas que tuvimos que ver en nuestros vídeos porque las habíamos olvidado, después de tantos años sin tocarlas.

-Tiene formación en guitarra clásica. ¿Cómo fue aprendiendo otros instrumentos, y la interpretación?

-Con cierto arrojo y pocos escrúpulos. Tomé una sola clase de contrabajo y otra de cello, y se nota. Para no tener que aprender nuevas digitaciones, afino el laúd y el banjo de modo similar a la guitarra. Pero, por favor, no lo comente.

-En una entrevista del año 1977, cuando le preguntaron por qué dificultades tuvo que pasar, respondió: "La de tener que dar respuestas graciosas". ¿Le cuesta improvisar?

-¿Improvisar? ¡Escribir esta respuesta me llevó quince minutos!

-¿Disfruta interpretando (o parodiando) todos los estilos de música, o tiene filias y fobias?

-Disfruto componiendo, tocando o cantando. Por supuesto, si el estilo es interesante, mejor. Me disgustan la música de consumo, la de ascensor, la chill out, la de las tiendas de ropa.

-¿Cuál es la principal virtud que le atribuye al público de Les Luthiers?

-Nos encanta que el público goce con el show, que se ría con nuestro humor y aprecie nuestra música.

-Uno de los miembros de Les Luthiers desde su fundación, Daniel Rabinovich, falleció recientemente. ¿Se llegaron a plantear disolver Les Luthiers por este motivo?

-En ningún momento de nuestra historia nos planteamos una disolución. Les Luthiers es un grupo intensamente vital, que superó la desaparición temprana de Gerardo Masana, nuestro fundador y líder, y está empezando a superar la de Daniel, quien, ya enfermo, apoyó esta idea de continuidad.

-¿Les Luthiers podría seguir funcionando tras sustituir a todos sus integrantes originales?

-Me gustaría que fuera así. Hasta hoy, todos los integrantes hemos sido reemplazados, y más de una vez, sin que el show se resintiera. Y en varias oportunidades hemos llegado a actuar con dos de los titulares reemplazados, con el mismo buen resultado. Eso nos genera la esperanza de que, cuando seamos muy mayores, nuestros shows, que están bien escritos y han sido pulidos con amor a lo largo de centenares de funciones, puedan tener vida propia y ser interpretados por otros actores, como tantas obras teatrales que tienen vida independiente. ¡Como el Hamlet de Shakespeare!

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