Xulio Ferreiro revisa la ciudad-estado de Francisco Vázquez

El alcalde carga contra el modelo de urbe "encerrada en sí misma", "clientelar" y dirigida por "unos pocos", que proyectó una imagen irreal más allá de A Pasaxe

14.10.2015 | 20:00
El alcalde, Xulio Ferreiro, con el presidente del Foro Cívico, Antón Luaces.

Para el alcalde, Xulio Ferreiro, el 'vazquismo' construyó una imagen desvirtuada de la ciudad que, entiende, heredaron los gobiernos posteriores y que tiene mucho que ver con el fracaso del Partido Popular en las pasadas elecciones de mayo. El regidor repasó su visión de la historia municipal coruñesa desde la caída de Domingos Merino y sus posibles paralelismos con la situación actual, en la que percibe "una sensación sobre ciertos sectores de la ciudad" que, espera, no fructifique en un "intento de desbancar a este gobierno por medios que no son unas elecciones democráticas"

Poner una bandera en el planeta Vázquez. Revisar el mito de la ciudad-estado. Curar la "sarna" que el exembajador le deseó al resto de Galicia. Xulio Ferreiro corrige con bolígrafo rojo la biblia del coruñesismo escrita durante 23 años, que se encontró encima de una mesa de honor en María Pita. Un modelo del que rescata mínimas herencias positivas, como la red de centros cívicos, pero contra la que carga por ser "excluyente", "clientelar" y "encerrada en sí misma", causa para él de la proyección de una imagen más allá del puente de A Pasaxe que, asegura, en nada se parece a ciudad que él "veía día a día".

Es la polis que emergió tras la traumática marcha de Domingos Merino, primer alcalde de la democracia, que se topó con la "incomodidad de la gente que veía amenazada su posición de dominancia con la llegada de ese gobierno". El regidor coruñés salpicó los análisis electorales y los planes de futuro del Gobierno local con su lectura de la historia municipal de los últimos treinta años, en una conferencia organizada por el Foro Cívico, en la que renovó los lazos de su cosmovisión política y la compleja situación actual en minoría con las dificultades de Merino y el modelo que se perpetuó desde su marcha hasta las elecciones de 2015.

"Es evidente que algo de eso hay ahora, esa sensación que hay sobre ciertos sectores de la ciudad, que está ahí desde el primer día", manifestó en el salón de ONCE, "esa sensación está ahí y veremos si es un intento serio de desbancar a este gobierno por medios que no son unas elecciones democráticas, espero que no".

"Vimos lo que le pasó a Domingos Merino", relató Ferreiro, que ve en su marcha el principio de una A Coruña transformada en "un patio gobernado por unos pocos, nombres y apellidos que durante años dirigieron los designios de la ciudad y usaron la institución municipal para sus propios negocios o luchas de poder".

El índice del alcalde percutió sobre las disputas de la ele, "el lalalá", sobre el uso del debate de la capitalidad y los "viejos vicios del localismo" y sobre los movimientos vecinales, "activos en los setenta" y que se "intentaron controlar por parte del poder político a partir de los ochenta para convertirlos en un modelo excluyente y clientelar". "Evidentemente hay cosas buenas", rescató para hablar de la red de centros cívicos, un "acierto" con desarrollo "insuficiente", que han heredado de los Gobiernos del PSOE coruñés, que conserva seis concejales en la Corporación de los 18 que llegó a tener y cuyos votos permitieron a Marea acceder al Gobierno local. Entre años de vazquismo, una era que ve "mas allá" del tiempo en que el exembajador estuvo en el Palacio de María Pita, Ferreiro percibe la "resistencia" de algunos que "nunca quisieron participar en ese proyecto, nichos de resistencia grandes, una ciudad que puede que se mantuviese oculta durante un tiempo y que tuvo ahora la posibilidad de florecer".

La "sarna para los demás"

Ferreiro cargó contra la idea de polis vazquista, "encerrada en sí misma" respecto "al área metropolitana y al país". "Todo para A Coruña y para el resto sarna", parafraseó, reprobando, aquella sentencia vazquista de 1990 en la reapertura de Alvedro ["A Coruña es la gran capital de Galicia y sarna para los demás"]. "Cosas como que las fiestas que eran 'demasiado gallegas' que escuchábamos no hace mucho hacen que A Coruña se presente como algo que realmente no es", añadió Ferreiro, que lamentó la imagen que le devolvía el resto de Galicia cuando intentaba hablar de su ciudad: "A Coruña no era eso, no era solo eso, era otra cosa, había muchas coruñas diferentes, barrios de la ciudad que tenían otra vida, A Coruña popular que en lo simbólico era negada". "No saber leer esa ciudad" es, para Ferreiro, algo clave en el "éxito de la Marea y el fracaso del Partido Popular en las últimas elecciones".

"Viejos vicios del localismo"

Ferreiro achacó a estos "viejos vicios del localismo" que le llamen "traidor" o le acusen de "vender la ciudad a Santiago" cuando se habla de coordinación entre los aeropuertos gallegos y de establecer un "funcionamiento racional en red" con "visión de país" para infraestructuras que "pagamos entre todos".

"Lo que pasa es que aquí uno habla de coordinar y algunos ya sacan la banderita de lacoru y después en la cafetería y en familia decimos siempre lo mismo, que hay que racionalizar y que los localismos son absurdos", concluyó el regidor en respuesta a uno de los asistentes, que también preguntaron por el futuro de Alfonso Molina. Ferreiro señala que están a la espera de que Fomento les responda si su proyecto para humanizar la avenida resuelve los problemas "que se quieren solucionar como nosotros creemos".

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