'A Porta Aberta': Satisfacción y preocupaciones

16.10.2015 | 12:59
La edil de Participación, Claudia Delso, en el encuentro de ´A Porta Aberta´ del centro cívico de San Diego.

Conocidos los programas de las municipales era evidente que un cambio en el Gobierno local supondría una modificación en la gobernanza de la ciudad, en el sentido de una mayor participación ciudadana. Por ello, las primeras propuestas de A Porta Aberta (participación en plenos y creación de distritos) suponen una enorme satisfacción para los que llevamos tiempo, desde el movimiento vecinal, reivindicando y

proponiendo la necesaria participación. Ahora bien, esa alegría no nos impide plantear algunas preocupaciones sobre el camino que se acaba de iniciar.

La primera, aunque pudiera parecer una obviedad, es participación ciudadana ¿para qué?, ¿para escuchar las demandas ciudadanas o para algo más? Las respuestas

condicionarán la propuesta que se haga. En mi opinión, el objetivo central sería pasar de la habitual participación "negativa" a una participación "positiva". Es decir, participar para mejorar el nivel de vida del conjunto de la ciudadanía y ello requerirá un proceso de "aprendizaje" a realizar en la práctica y en una dialéctica de "arriba abajo" y de "abajo arriba".

La segunda es que entiendo necesario definir, previamente, cuáles son los principios y/o valores, consensuados entre todos, que regirán el futuro de la ciudad para que sepamos cuál es el "campo de juego". En esta línea, el documento ciudadano denominado Pacto Cívico, aprobado sin ningún voto en contra por el pleno municipal, podría suponer una contribución relevante.

La tercera es considerar que la ciudad es la casa común de sus ciudadanos que hay que gestionar desde sus necesidades y opciones. Una ciudadanía activa, solidaria, responsable de un modelo de gestión compartido y que cuente con medios para participar, desde una posición de independencia. Por ello, la nueva gobernanza requerirá

fortalecer el tejido asociativo desarrollando políticas de apoyo que garanticen que dependa lo menos posible de la "dialéctica" política del Municipio.

La cuarta es que la experiencia, de los modelos de participación ciudadana desarrollados, pone de manifiesto que suelen perdurar cuando existe un consenso de la

Corporación Municipal y de la ciudadanía en el modelo. De no darse, la participación queda al albur del gobierno municipal de turno pudiendo provocar una enorme

frustración.

La quinta es que creo que poner en pie un "nuevo modelo de gestionar la ciudad", precisa que se practique tanto en sus diversos sectores como en sus distintos territorios. Es decir, participación sectorial y territorial. De momento, el Gobierno local sólo ha planteado sucintamente algo del segundo.

La sexta es recordar que ya hace tiempo que Marco Marchioni explicó que, en los procesos participativos, es esencial combinar la presencia de las entidades con la de ciudadanos individuales, sobre todo de aquellos referentes en sus sectores o territorios.

Tengo la sensación de que, en esta cuestión, el Gobierno local no ha profundizado lo suficiente. Nadie comprendería un Consejo de Salud sin las asociaciones que trabajan en dicho sector o un Consejo de Distrito sin las entidades vecinales, únicas de carácter territorial.

Finalmente, una consideración en relación con la organización en distritos. La clave no es pintar en un mapa lo que pueda ser nuestro distrito sino que, en todo caso, lo

podríamos dibujar a partir de saber sus funciones.

Hace años que, en unas jornadas municipales, llegamos a la conclusión que un tamaño adecuado sería el de un distrito por cada 25.000 habitantes. Se entendía que el distrito no sólo sería un ámbito para recoger propuestas sino que también debería desarrollar proyectos y programas en su territorio y ello requería una "masa crítica" que reuniese el número y tipología de entidades, habitantes, equipamientos y recursos suficientes para desarrollarlos.

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