José Antonio, el zapatero prodigioso

Este artesano de la plaza de San Agustín cumple 30 años de oficio - Además de arreglar calzado, lo diseña y algunos modelos llevan suela roja, como los famosos Louboutin

13.11.2015 | 22:22
El zapatero de San Agustín
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José Antonio, el zapatero prodigioso

"Para hacer calzado hay que saber algo de arquitectura, algo de medicina, tener gusto y tacto", explica José Antonio Penas Cruz, el zapatero de la plaza de San Agustín, que además de arreglar zapatos en esta zona de A Coruña desde hace justo ahora treinta años es un artesano que aprendió a diseñar y fabricar con unos de los mejores maestros del mundo, los de la localidad de Elda, en Alicante.

El de San Agustín es uno de los mejores mercados de la ciudad, en uno de los mejores edificios y con unos placeros que tienen un trato muy familiar. Y José Antonio es uno de los más queridos tanto por su trato como por su forma de trabajar honesta. "Yo siempre digo que no tengo clientes, tengo amigos. Si ven que un día tengo cerrado, ya me llaman por si me ha pasado algo".

Este año cumple treinta de oficio y lo ha celebrado de forma muy discreta: ha diseñado tres modelos de zapato a los que ha bautizado con los nombres de los tres maestros zapateros de los que lo aprendió todo.

"Remigio Janeiro Saa, con quien estuve de aprendiz dos años en O Burgo, y que en su época llevó varios premios a mejor zapatero. Él influyó muchísimo en mi vocación y me dio muchísimas oportunidades. Era curioso, decía cosas como: 'Prefiero que me llamen ladrón a chapuzas', tal era su perfeccionismo. El otro modelo está dedicado a Sabater y el último a Hermelando Albert, un maestro artesano en Elda, donde fuimos a hacer el curso para saber diseñar. Allí el nivel es increíble, no hay nada igual", cuenta. Dos de estos modelos ideados por José Antonio tienen las suelas rojas, al igual que los icónicos del diseñador francés de prestigio internacional Christian Louboutin.

"Me encanta diseñar pero por falta de tiempo no hago más. Era mi ilusión, tener una fábrica, pero el trabajo del día a día... Hago cosas para mí y mi mujer, sobre todo", explica José Antonio, mientras enseña fotografías de algunos de los modelos que ha diseñado para él y para su mujer, siempre iguales. Los últimos, que terminó hace un par de semanas y que también son para ellos, los ha elaborado con un trozo de piel de serpiente que había conseguido y que ahora tiene forma de dos espectaculares pares de zapatos.

La crisis se ha dejado notar pero este zapatero no se queja. "Antes venía gente solo para que le limpiaras los zapatos. Ahora no, hay mucho reciclaje. Por ejemplo, hacemos muchas transformaciones, la mayoría de zapatos y botas de punta larga que los propietarios quieren poner de punta corta y redonda".

"También hacemos mucho trabajo de forrado, con la misma tela del vestido, sobre todo para madrinas en bodas, y también teñidos", apunta José, el hermano, mientras no deja de cepillar un par de botas con José Manuel Liñares, un empleado, trabajando en uno de los tornos.

En esta tienda de arreglo de calzado se ponen tapas y suelas, se ensancha el calzado, se venden plantillas, cordones y cremas y también se hacen llaves, lo que complementa los ingresos. El 40% de la clientela es de fuera de la comarca de A Coruña. "Vienen muchos cuando están en A Coruña de vacaciones. De Alemania, de Londres, gente que está aquí una temporada por trabajo, los estudiantes de Erasmus... Tengo un cliente que viene todos los meses de Santa Cruz de Tenerife y se gasta una media de cincuenta euros. Tiene un calzado muy bueno", explica José Antonio, que nunca mira la marca, solo la calidad.

José Antonio Penas asegura que ha notado un cambio radical reciente entre los clientes: ya casi nadie le lleva zapatos de mala calidad, de piel sintética. "La gente ya se dio cuenta de que no compensa comprar un zapato malo. Yo, de hecho, he trabajado con algunos y al lijarlos me saltó como si fuese aceite hirviendo, no sé qué les echan pero qué hará en los pies de uno".

"En el curso que hice para diseñar calzado había muchos arquitectos en paro que se reciclaron, y se les daba muy bien. Hay que saber cómo dibujar, cortar, cómo quedará en tres dimensiones. Saber cómo hacer la horma y la suela para que sea un zapato cómodo y que se adapte a cada pie, que te ayude a una mejor circulación. También hay que tener gusto, hacer un diseño bonito y tener tacto, tocar la piel, ver las posibilidades de cada una, saber cuál es mejor para el contrafuerte y el tope, es decir, el talón y la puntera...".

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