Vecinos del Agra do Orzán demandan apoyo del Concello para mantener el plan del parque

La asociación de residentes en el barrio reclama que Urbanismo le aclare las consecuencias para el futuro espacio verde de la sentencia del Superior que obliga a recalificar la parcela de las Adoratrices

13.11.2015 | 16:01
Solar donde estaba situado el antiguo convento de las Adoratrices, en el Agra do Orzán.

Las claves

  • Compra del solar. El empresario Juan Carlos Rodríguez Cebrián compró el solar del antiguo convento de las Adoratrices en 2003 y dos años después Vázquez anunció su recalificación
  • Cambio. La superficie que pertenecía a la Iglesia estaba calificada como suelo urbano consolidado en el plan general de 1998, pero cambió a suelo urbano no consolidado en 2008
  • Presentación. En 2008 el PSOE y el BNG hacen público un proyecto que incluye una superficie de 14.283 metros cuadrados para el disfrute de los vecinos, así como otros equipamientos
  • Sentencia. El plan no se desarrolló y el Tribunal Superior de Xustiza le dio la razón a la firma controlada por Cebrián. El suelo fue declarado suelo urbano consolidado

Los vecinos del Agra do Orzán solicitan al Ayuntamiento que los apoye en su demanda de que se ejecute el proyecto del parque previsto para el barrio. El presidente de la asociación de residentes en la zona, Ricardo Seixo, califica de "dramática" la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia que reduce en 3.000 metros cuadrados el polígono con área verde planificado en el Agra. El fallo judicial, emitido el mes pasado, devuelve la calificación de suelo urbano consolidado a la parcela del antiguo convento de las Adoratrices, donde una sociedad de Juan Carlos Rodríguez Cebrián prevé construir dos bloques de viviendas de doce y siete plantas.

La junta directiva de la entidad decidió en una reunión celebrada ayer por la tarde demandar una reunión con el concejal de Rexeneración Urbana e Dereito á Vivenda, Xiao Varela, para reclamar al Ayuntamiento que aporte soluciones. "Queremos tener información directa del Concello, que nos diga cómo va a quedar exactamente la zona", explica Seixo, al tiempo que denuncia que los terrenos recalificados forman parte del "único espacio" para tener una zona verde en el barrio. "Parece que los vecinos del Agra no tenemos derechos, que somos diferentes a los de otras zonas de la ciudad. Queremos tener una zona con bancos, un área de reunión, de convivencia con las familias", subraya el representante de la asociación de vecinal.

El cambio del planeamiento urbanístico municipal se produjo tras el recurso presentado por la firma Drical de inversiones SL, controlada por el empresario Juan Carlos Rodríguez Cebrián. Los magistrados del alto tribunal gallego estimaron parcialmente sus alegaciones, lo que provocó el cambio de calificación de los terrenos donde se levantaba el convento. Cebrián compró el solar en 2003 y dos años después el Gobierno de Francisco Vázquez anunció su recalificación para autorizar la construcción de viviendas. Ese año el convento fue demolido.

El Ayuntamiento y la Consellería de Medio Ambiente pueden presentar, como partes demandadas, un recurso de casación contra la sentencia. "Lo que queremos es saber qué va a hacer el Concello y, a partir de ahí, decidiremos si apoyamos su iniciativa o vamos por libre", informa el portavoz, quien matiza que hasta que no tengan "toda la información", no se van "a lanzar a una guerra que igual no tiene sentido".

La superficie del antiguo edificio de las Adoratrices estaba calificada como suelo urbano consolidado en el plan general de 1998, pero cambió a suelo urbano no consolidado en 2008, a raíz de un convenio de colaboración suscrito en 2006 entre el Concello y los promotores del parque del Agra. El parque, según el proyecto presentado por PSOE y BNG en 2008, iba a ofrecer una superficie de 14.283 metros cuadrados para el disfrute de los vecinos. El área también incluía un inmueble que reuniría un centro de día, un vivero de empresas, una escuela infantil, la Casa de las Mujeres y equipamientos, financiados por el Urbana C, que se acabaron por repartir por el resto del barrio. La crisis inmobiliaria provocó que la iniciativa se quedase solo sobre el papel. El acuerdo firmado entre los constructores y el Gobierno local de entonces no se llegó a desarrollar, pero el suelo mantuvo su calificación como suelo urbano no consolidado en la aprobación inicial del plan general de 2009 y en la de 2013. Drical de inversiones SL recurrió esa calificación y el Tribunal Superior de Justicia le dio la razón.

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