Guillermo Fernández-Obanza Portavoz y secretario de la ONG Ecodesarrollo Gaia

"El poder de los estados debería dedicarse a la paz y no a la guerra"

Ecodesarrollo Gaia viaja hoy a Senegal para prestar atención sanitaria y farmacéutica a 2.000 pacientes en quince días

14.11.2015 | 00:45
Guillermo Fernández-Obanza, con el material que llevarán a Senegal.

La ONG Ecodesarrollo Gaia vuelve a Senegal hoy para prestar asistencia sanitaria. La comunicadora Ana Escrigas publicará en la web de LA OPINIÓN un diario en vídeo que contará esta aventura de la iniciativa Coruña Cura.

-Vuelven a Senegal con el proyecto Coruña Cura, un año más.

-Es el noveno. Es un proyecto fundamentalmente sanitario. Somos una ONG pequeña, pero los proyectos que hacemos son paradigmáticos. No aportamos grandes soluciones porque no podemos, pero incidimos en lo que podría ser un paradigma de relación entre el norte y el sur. La relación sanitaria debería basarse en eso, en ayudar al sur a tirar para adelante.

-¿En qué consiste esta expedición a Senegal?

-Vamos allí, a Yoff-Tonghor, una delegación de médicos y farmacéuticos, con medicamentos y todas las ganas de trabajar y toda la ternura y el cariño que tenemos para atender a 2.000 personas.

-¿Este proyecto se desarrolla siempre en la misma comunidad o ayudan cada vez a poblaciones diferentes?

-Nosotros actuamos siempre en el mismo sitio, que es un trozo de A Coruña en África, porque actuamos desde la escuela Coruña en Senegal, que es una maravilla, es un palacio pequeño dentro de un suburbio de Dakar. Vamos a la escuela, abrimos las puertas y viene gente de la localidad y de otras partes del país y vienen también familiares de senegaleses que viven en A Coruña, son una minoría, pero también acuden. Vienen desde Dakar, que está muy cerca, pero también de San Louis, que está a 250 kilómetros.

-¿Desde tan lejos?

-Hay que pensar que la salud en Senegal se paga y es muy cara. La gente no tiene disponibilidad económica ni para ir al médico ni para adquirir las medicinas.

-¿Cuánto tiempo estarán allí y cuántos voluntarios se desplazan?

-Somos quince personas y vamos quince días, algunas con experiencia de haber participado antes en Coruña Cura. Tenemos ya el proceso automatizado. Convertimos la escuela en un ambulatorio y en dispensario. La gente es atendida y, después, con la receta de los médicos, se les expenden los medicamentos necesarios para un periodo importante, hasta lograr su curación. Así se les libera de tener que comprar fármacos, que les resultaría imposible.

-¿Cuáles son las dolencias que más atienden en estos días

-Todas. La gente padece de todo por sus carencias económicas, tienen problemas cardíacos, de hipertensión, diabetes, de la piel... Tienen heridas mal curadas, que llevan meses o años sin limpiar, por lo que es necesario practicar pequeñas intervenciones quirúrgicas, para poder limpiarlas y sanarlas. Las inician las médicas y los médicos voluntarios y quedan a cargo de su higiene y curación las alumnas de nuestra escuela.

-Supongo que también habrá diarreas por la falta de agua potable.

-Sí, los problemas intestinales y de lombrices son permanentes. Hay una inspección propia de Senegal, que cada seis meses les da pastillas para ello, porque el agua está contaminada.

-Es un granito de arena entre tanta necesidad, ¿no?

-Más que de arena, yo diría que es de oro. Tenemos una escuela para niños de preescolar, en el sur falta preescolar, por eso el fracaso escolar es del 99%, porque cuando llegan a la escuela no saben leer ni escribir. En Yoff tenemos también un centro de formación de niñas que fueron sacadas de la escuela de pequeñitas y que ahora son analfabetas. El norte tendría que preocuparse de las adolescentes del sur. Lo que hacemos nosotros debería hacerse a gran escala. Todo el poder que tienen los estados debería dedicarse a la paz y no a la guerra.

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