La cuarta parte de los hogares sufre ruidos producidos por tráfico, industria y negocios

Una encuesta del IGE revela que 25.536 viviendas están afectadas por estas perturbaciones acústicas, 26.262 por contaminación ambiental y suciedad, y 23.440 por actos vandálicos

07.12.2015 | 01:11
Colas de coches en Los Cantones junto a los edificios.

El ruido diario producido por factores como el tráfico, la actividad industrial y la de determinados negocios, como la hostelería y las acciones de los propios vecinos, causó problemas el año pasado a la cuarta parte de los hogares de la ciudad, según una encuesta del IGE. Fueron más de 25.500 viviendas las afectadas, unas pocas menos que las perjudicadas por la contaminación ambiental, 26.262, o por delincuencia y actos vandálicos, 23.440. El Gobierno municipal está actualizando su mapa estratégico de ruidos para el año próximo, tras el que tratará de poner en práctica medidas contra el exceso de ruido. Vecinos han vuelto, además, a denunciar recientemente problemas de ruido en zonas de ocio nocturno en calles céntricas

Las perturbaciones acústicas producidas por el ruido provocado por los vecinos o por factores externos como el tráfico y la actividad industrial y la de negocios como los de hostelería afectan a 25.536 hogares de la ciudad. La cifra equivale al 23,71% de las viviendas coruñesas, de acuerdo con los datos correspondientes al año 2014 que ofrece una encuesta estructural a hogares realizada por el Instituto Galego de Estatística (IGE).

La encuesta revela que es ligeramente superior el número de hogares en los que tienen incidencia otros problemas externos como la contaminación ambiental y la suciedad derivadas de la industria y la circulación de vehículos (26.262, el 24,38%) o la delincuencia y los actos vandálicos que se producen en la zona (23.440, el 21,76%).

Esos más de 25.500 hogares del municipio a los que les perjudican los ruidos industriales y los del tráfico son tenidos en cuenta por el Gobierno municipal para actualizar el mapa estratégico de ruido en 2016 -la última revisión se hizo en 2011, con el Gobierno popular- y determinar medidas contra el exceso de contaminación acústica. Las concejalías de Medio Ambiente y de Mobilidade Sostible deberán ser las encargadas de definir esa línea de nuevas actuaciones contra los ruidos en las que tendrán además importancia las aportaciones y sugerencias hechas por los ciudadanos, como prevén sus responsables.

Las leyes nacionales se adaptan a la legislación europea para establecer la medición del confort personal en función del ruido externo. El límite aceptable de decibelios durante el día es 65 y por la noche, 55. Cuando el registro de la medición marca menos de 45 decibelios la zona se considera de bienestar; a partir de los 55 ya se califica de molesto para las personas; y si se dispara a los 85 o más decibelios los efectos sobre los ciudadanos son nocivos y la tranquilidad de los vecinos está seriamente afectada.

A las tres de la tarde en la avenida Alfonso Molina un día laborable, por ejemplo, el sonómetro registra entre 75 y 80 decibelios al paso de los vehículos en dirección entrada y salida de la ciudad. Lavedra es uno de los siete puntos donde se ubican las siete estaciones de medición de ruidos; los demás están en Juan Flórez, plaza del Humor, plaza de Azcárraga y las zonas del Orzán, Matogrande y Bens.

Las calles y avenidas con más saturación de tráfico, según revelan las mediciones de ruido de esas estaciones repartidas por la ciudad, son aquellas en las que las viviendas se ven más perturbadas acústicamente, sobre todo durante el día: Alfonso Molina, A Pasaxe, Ejército, Finisterre, Arteixo, Salgado Torres, Severo Ochoa, San Cristóbal y las rondas de Nelle y Outeiro.

Los hogares de las zonas de Bens, la Refinería y Nostián se han acostumbrado a convivir con el ruido industrial de fondo producido por las instalaciones o el tránsito continuo de coches y camiones en horas punta y están incluidos en ese 23,71% de afectados el año pasado por la saturación acústica. Muchos vecinos han tenido que insonorizar sus casas o revestir fachadas y ventanas.

Vinculada al trabajo industrial causa también molestias acústicas la recogida de basuras por parte de los camiones en calles peatonales del centro de la ciudad, aspecto que el Gobierno local tiene la intención de minimizar.

En áreas urbanas más céntricas la razón por la que las familias padecen problemas de ruido es la actividad hostelera los sábados y domingos, con numerosas terrazas en calles peatonales, o el botellón con consumo de alcohol de población joven, un fenómeno que, según los representantes vecinales de las zonas de Pescadería y Orzán, ha vuelto a repuntar.

Esta preocupación por el ruido nocturno en fines de semana ha llegado a ser denunciada con elocuente malestar por dos vecinos en el último pleno municipal que tuvo participación ciudadana. Las zonas más dañadas son la plaza de María Pita y calles como Orzán, Juan Canalejo, Sol, Cordelería y San Andrés. Algunos ciudadanos han presentado denuncias.

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