El desfile de Reyes

Cabalgata a prueba de temporal

Alrededor de 70.000 personas llenan las calles de la ciudad para presenciar el paso de los Reyes Magos, a pesar de la lluvia y el vendaval que incomodaron a la comitiva

06.01.2016 | 08:58
Cabalgata a prueba de temporal
Sobre estas líneas, los Reyes Magos saludan a los niños congregados en la plaza tras su llegada a María Pita.

Una multitud llenó las calles del centro ayer para contemplar el paso de la cabalgata real en una jornada marcada por la lluvia y el viento, que no consiguieron vencer la ilusión de los niños en uno de los días más señalados para ellos. Desde su salida de la estación del ferrocarril hasta su llegada a la plaza de María Pita, la comitiva de quince carrozas arrojó a los asistentes quince toneladas de caramelos para premiar su esfuerzo por saludarles. Una vez en el Palacio Municipal, Melchor se dirigió en gallego al público para lanzar un mensaje con un marcado carácter social en favor de la igualdad

No es precisamente falta de costumbre a la lluvia lo que caracteriza a los coruñeses, pero la caída de fuertes aguaceros y el azote del viento no hacen agradable la espera en la calle para presenciar el paso de los Reyes Magos. A pesar de estas adversidades atmosféricas, hasta 70.000 personas, según los datos de la Policía Local, se congregaron ayer en las principales vías de la ciudad, en especial en las del centro, para contemplar el desfile real.

Aunque en el momento de la salida de los Reyes de la estación del ferrocarril, punto en el que se inició la cabalgata, el tiempo era favorable, durante el recorrido fueron dos las veces en las que hubo que soportar la caída de la lluvia, a la que además acompañó el viento en los puntos menos abrigados.

Pero la ilusión de los pequeños pudo con todo y no hubo manera de que desistieran de su empeño de ver a los Magos de Oriente, a los que saludaron en lugares como Cuatro Caminos, A Palloza, Linares Rivas, los Cantones y La Marina, hasta su entrada final en la plaza de María Pita. A lo largo del recorrido se lanzaron al público 15 toneladas de caramelos, todos aptos para celíacos, mientras 65 agentes de la Policía Local custodiaron el paso de las carrozas, auxiliados por 55 voluntarios de Protección Civil y 10 miembros del cuerpo de bomberos.

La arribada de la cabalgata se efectuó además con puntualidad británica, ya que a las 20.00 horas, el momento que había sido anunciado, sus majestades iniciaron la entrada en la plaza, seguidos por el resto de las carrozas que integraban la comitiva, la más numerosa de los últimos años según el Gobierno local, ya que fueron 15 los vehículos que la componían.

El Ayuntamiento había advertido de la conveniencia de evitar ayer por la tarde el uso del vehículo privado, pero fueron muchos los conductores que no siguieron la recomendación, por lo que al circular por el centro se produjeron atascos durante el horario de la cabalgata.

Una vez llegados al Palacio Municipal, los Reyes fueron recibidos por el alcalde, Xulio Ferreiro, quien les presentó ante el público desde el balcón del Ayuntamiento. Antes de darles la palabra, el regidor dio muestras de ser padre de niños de corta edad al preguntar a los pequeños presentes en la plaza si se habían portado bien durante el año.

Acto seguido fue Melchor quien se dirigió a los asistentes y su alocución fue otra de las novedades de esta cabalgata, ya que en gallego -idioma tradicionalmente excluido de esta celebración- afirmó que su camino se hizo mirando a la estrella de Oriente pero también a las nubes que se cernían sobre la ciudad.

"Llovió e hizo frío, pero los niños de A Coruña nunca nos fallan", proclamó el ayer portavoz de los tres reyes. El Gobierno local pretendió dar a la cabalgata un marcado carácter social y el discurso de Melchor siguió esa línea al manifestar que los pequeños "saben que no hay juguetes de niñas ni trabajos de niños", así como que los juegos "son mejores cuando se hacen todos juntos".

También apostó Melchor por la igualdad en el hogar al pedir a los niños que ayuden a sus padres y madres a realizar las tareas domésticas, así como que ayuden a aquellos que no sepan hacerlas. Pero el rey dejó además un hueco para el deportivismo que lleva en las venas al preguntar a los pequeños si conocían a Lucas Pérez y Álex Bergantiños, a lo que contestaron con rotundas afirmaciones, aunque tuvo mucha menos suerte al hacer lo mismo con la estrella femenina del fútbol, la también gallega Vero Boquete.

Las últimas palabras de Melchor fueron para reclamar a los infantes que sonrían siempre y que sigan siendo niños. El lanzamiento de confeti por dos cañones situados en la plaza pusieron el punto final al acto, al que siguió la actuación musical del grupo teatral Migallas en el escenario situado frente al Ayuntamiento. En ese momento había numeroso público en María Pita, pero a los pocos segundos de iniciarse el espectáculo la lluvia hizo de nuevo acto de presencia, lo que llevó a la mayoría de los espectadores a abandonar el lugar para tratar de guarecerse, lo que redujo de forma notable el número de asistentes a la función.

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