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Severiano Fernández Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos que inició la construcción de la presa de Cecebre

"Al construir la presa de Cecebre, todas las noches soñaba que el suelo se hundía"

"Para salvar el verano entonces, solo se necesitaba agua para 15 días, pero al pensar en la población que habría a treinta años vista se vio que había que hacer el embalse"

10.01.2016 | 01:42
Severiano Fernández Hervías, en Santiago, donde reside en la actualidad.
Severiano Fernández Hervías, en Santiago, donde reside en la actualidad.

El Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Galicia rindió homenaje el pasado mes a Severiano Fernández Hervías por su carrera profesional, en la que figura la dirección de la primera fase de la construcción de la presa de Cecebre en los años 1974 y 1975. Este veterano ingeniero recuerda que fue su primer proyecto de este tipo y que se desplazó desde Madrid para dirigirlo, en parte porque su entonces novia era gallega. La obra, muy ansiada en A Coruña por los problemas de abastecimiento, no tuvo especial dificultad, pero por las noches las pesadillas acechaban a su responsable

-¿Vivía ya en A Coruña cuando le encargaron la construcción de la presa?

-No, entonces vivía en Madrid y casi pedí yo venir porque mi novia era gallega. Además, las presas son obras muy atractivas desde el punto de vista de la ingeniería.

-¿Había participado ya en otros proyectos de presas?

-No, antes había participado en la construcción de una central eléctrica subterránea al lado de una presa, pero no en la propia presa.

-¿Qué tienen de especial las presas para un ingeniero?

-Técnicamente tienen una serie de características que obligan a tocar muchas ramas de la ingeniería, ya que hay que estudiar el suelo en el que se apoya la presa. Luego está el hormigón, que está presente en casi todas las construcciones y también tiene sus peculiaridades. También se tocan temas de mecanismos de válvulas y compuertas, así como de firmes, porque normalmente sobre el muro de la presa pasa una carretera. También hay instalaciones eléctricas, aunque no pertenecen mucho a nuestra especialidad, así como maquinaria de excavación y de otro tipo. Esta presa no es grande, pero en las de mayor tamaño se practica de todo.

-¿Había alguna complicación especial en la construcción de la de Cecebre?

-No, no tuvo ninguna complicación. La cimentación, que suele ser uno de los aspectos más problemáticos, no presentó ninguna dificultad porque el suelo es bastante uniforme y firme, aunque sin llegar a ser roca, por lo que se podía excavar sin utilizar explosivos, aunque muy estable, por lo que no hubo ningún problema.

-En este tipo de obras es frecuente que haya protestas de los afectados. ¿Recuerda si se produjeron en Cecebre?

-En ese aspecto no hubo problemas porque, si mal no recuerdo, no se inundaron zonas habitadas, sino muchas fincas porque es un embalse que tiene mucha extensión superficial, una parte de bosque de río -la famosa fraga de Cecebre-, pero creo que solo hubo que expropiar una explotación agrícola.

-En aquella época había demanda social para su construcción por los problemas de abastecimiento de la ciudad y su entorno. ¿Qué recuerda de eso?

-Hacía bastante tiempo que en A Coruña se había planteado la construcción de una presa, pero estos proyectos normalmente tardan bastante en realizarse salvo que sea una cosa de extrema urgencia porque hay que hacer estudios previos importantes y además buscar los sitios posibles, así como estudiar sus posibilidades. Hay lugares ideales para una presa porque con una poca inversión se consigue mucho embalse, pero a lo mejor el terreno es inestable. Otras veces hay un sitio muy bueno pero es muy dificultoso para trabajar o la roca es muy viva y hay que utilizar muchos explosivos. Cuando se hizo la presa de Cecebre, en A Coruña hacía ya tiempo que en los veranos había problemas con el agua, ya que aunque en Galicia llueve mucho, si en verano viene un mes completamente seco, el abastecimiento se queda en precario. En aquella época lo que necesitaban para salvar el verano era agua para 15 días, lo que puede ser una reserva de 500.000 metros cúbicos, por lo que con algo mínimo se podía cubrir. Pero al hacer los estudios de proyección de población para el futuro y ver a cuánta gente se iba a tener que suministrar a treinta años vista, se pensó en que había que hacer el embalse.

-¿Sabe si se pensó en otro emplazamiento para el embalse?

-Los estudios previos no los recuerdo. Seguramente se estudiaron más lugares. Y de hecho hace tiempo que se piensa que va a hacer falta más reserva de agua y en hacer otro embalse que seguramente será en el río Barcés, aunque en una parte más alta de su curso.

-La Xunta apuesta por utilizar el lago artificial de Meirama. ¿Qué le parece?

-Aprovechar infraestructuras que ya existen puede ser otra solución, ya que a veces es más fácil y más económico trasvasar de un sitio a otro, ya que solo hace falta instalar una tubería entre los dos en lugar de hacer otro depósito. Pero inicialmente se pensaba que era necesaria otra presa aguas arriba para regular más el río.

-¿Asistió usted a la inaguración de la presa?

-No, porque yo la empecé pero no la terminé. Fue otro compañero mío y yo ya no estaba allí.

-¿Volvió más tarde a la ciudad para visitar Cecebre?

-La presa después la he visto muchas veces porque trabajé en la Xunta en Augas de Galicia y tuve relación con ella para ver en qué condiciones estaba.

-¿Recuerda alguna anécdota que sucediera durante la construcción de la presa?

-Después de empezar la obra soñaba todas las noches que el suelo donde iba a estar la presa se hundía y además veía el sitio exacto en el que ocurría, pero al medio minuto ya no era capaz de localizarlo. Eso me sucedía una noche tras otra y mi mujer me preguntaba qué me pasaba. Suele ser normal entre la gente que hace obras porque a veces no va como debía ir o porque se retrasa un suministro, por lo que uno está todo el día dándole vueltas y por la noche también. Otro caso curioso que sucedió en Cecebre, aunque yo ya no estaba, es que en las presas hay que deforestar el vaso del embalse para que no se generen problemas de putrefacción en el agua. Aquí se tardó muchísimo y cuando se terminó no se continuó con el borde porque los ecologistas protestaron, ya que allí se había asentado una población de aves de ribera cuya protección exigieron.

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