Un conductor ebrio con el carné retirado es condenado por arrollar a un motorista

23.01.2016 | 01:10

Un joven que tenía el carné retirado por orden judicial, fue condenado por conducir ebrio y arrollar a un motorista en A Zapateira. La víctima sufrió heridas graves, por lo que permaneció seis meses hospitalizada. El juez destaca en la sentencia que padece como secuela "un estado vegetativo persistente". El procesado reconoció ante el magistrado del Juzgado de lo Penal número 3 de A Coruña que el 10 de enero de 2009 circulaba, tras haber consumido alcohol, por la avenida de Nueva York cuando perdió el control del turismo en una curva sin visibilidad, invadió el sentido contrario y colisionó contra un ciclomotor propiedad de una empresa.

El motorista salió despedido y sufrió un coma secundario, fractura del fémur, la tibia y el peroné y traumatismos cráneo encefálico, facial, torácico y pélvico, según describe el titular de Penal 3 en el fallo, en el que destaca que el perjudicado permaneció seis meses hospitalizado. Entre las secuelas, además del estado vegetativo persistente, le restan lesiones en el fémur y la tibia inoperables, así como una deformidad en el miembro inferior izquierdo que le provoca "un perjuicio estético moderado".

El acusado, que había sido condenado en octubre de 2007 a un año de retirada de carné por conducir ebrio, dio positivo en el test de alcoholemia que le practicó el equipo de atestados que se desplazó al lugar del siniestro. El imputado casi triplicó la tasa de alcohol permitida. El accidente se produjo en enero de 2009 y el sospechoso, según el fallo judicial de 2007, había sido privado de su derecho a conducir hasta el 28 de mayo de 2009.

El procesado se declaró culpable y su letrado llegó a un acuerdo con las acusaciones antes del juicio, por lo que la vista no se celebró y el juez dictó sentencia oral en la sala. El acusado aceptó abonar las costas del procesales y ser condenado a un año de cárcel, a dos años de privación del derecho a conducir vehículos a motor y al abono de una multa de 1.080 euros por cometer un delito de lesiones por imprudencia grave en concurso con un delito contra la seguridad vial. El juez tuvo en cuenta a la hora de dictar la pena la agravante de reincidencia y la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, ya que los hechos sucedieron en 2009 y el proceso judicial se retrasó por causas ajenas al inculpado. La compañía aseguradora del sentenciado respondió por los gastos médicos de la víctima.

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