El futuro de las emergencias

Diputación, concellos y bomberos urgen una gestión integral de las emergencias

Los efectivos contraincendios instan a la Xunta a "sacar del cajón" la ley aprobada en 2007 para regular la profesión y evitar la descoordinación entre los distintos cuerpos

25.01.2016 | 14:47
Manifestación de bomberos en 2013.

Críticas

  • Bomberos públicos y privados. La Xunta es la única comunidad que ha optado por la gestión indirecta de los parques comarcales de bomberos. Mientras las ciudades disponen de un servicio público, las áreas metropolitanas están cubiertas por parques con muchos menos efectivos, que cobran un salario inferior y disponen de menos horas de formación. Los bomberos funcionarios son los únicos que tienen la categoría de agente de la autoridad, lo que les permita tomar con garantías decisiones como la de desalojar un edificio.
  • Los ‘reinos de taifas’ de emergencias. La proliferación de cuerpos, como los GES, Protección Civil o los Servicios Municipales de Emergencias, complican la coordinación, denuncian los bomberos. La ausencia de equipos de comunicación compartidos y la ausencia de un protocolo genera dudas sobre cuestiones tan básicas como la cadena de mando, advierten.
  • Un mapa difuso que alarga los tiempos de respuesta. Los efectivos contraincendios y los concellos de la comarca creen preciso redefinir el mapa de emergencias para asegurar los mismos tiempos de respuesta a todos los ciudadanos. Los colectivos contraincendios advierten de que la gestión actual provoca anomalías, como que los bomberos de Ordes tengan que atravesar la ciudad de Santiago, con cuerpo propio, para atender una incidencia al sur, con el consiguiente retraso en la cobertura.

El Gobierno gallego defiende que ya existen protocolos que regulan las emergencias

La necesidad de unificar el mapa de emergencias en Galicia es una antigua demanda de los bomberos, que reclaman un convenio marco que evite las disfunciones y los problemas de coordinación entre los diferentes cuerpos.

Representantes de la Mesa Intersindical de Bomberos y de la Plataforma de Bomberos Públicos de Galicia relataron ayer ante los micrófonos del programa El coruñés opina las dificultades a las que se enfrentan a la hora de atender una incidencia por la proliferación de cuerpos, como los GES, Protección Civil o servicios municipales de emergencias, sin un protocolo que regule cuestiones como la cadena de mando.

Aunque la Xunta mantiene que ya existe un protocolo y que el 112 coordina y organiza los dispositivos, Diputación y concellos consideran que es necesario mejorar el modelo y caminar hacía la gestión integral de las emergencias para garantizar la misma cobertura a los residentes en las ciudades y los pueblos. Una idea en la que hizo ayer hincapié el coordinador de Seguridad Ciudadana de A Coruña, Carlos García Touriñán, que considera preciso construir un modelo en Galicia "que incluya todos los servicios para prestar un mejor servicio al ciudadano".

Los problemas de coordinación que se registraron en intervenciones como la del incendio del polígono de La Artística, en la frontera entre Arteixo y A Coruña, salieron a relucir en un debate que evidenció las anomalías que presenta el actual mapa de emergencias. Entre otras, que los bomberos de Arteixo pasen frente al parque de A Grela en el 90% de sus intervenciones; o que los de Ordes se vean obligados a atravesar la ciudad de Santiago para cubrir las incidencias en el sur de su comarca.

Los bomberos apelaron además a las dificultades derivadas de que los distintos cuerpos no compartan las emisoras, lo que complica las comunicaciones. "Hay muchos uniformes y faltan protocolos. Llegamos a una intervención y no nos conocemos", incide Miguel Ucles, de la Plataforma de Bomberos Públicos de Galicia. Este funcionario aprovechó la presencia en el debate de la Cadena SER del director xeral de Emerxencias para reclamar a la Xunta que "saque del cajón la Ley de Emergencias y homogeneice el servicio".

Esta ley, aprobada en 2007, obliga a la Administración a prestar un servicio "integrado y homogéneo". Entre otras estipulaciones, la normativa recoge la elaboración de un reglamento de bombero profesional, un paraguas que permita unificar la profesión y evitar disfunciones como las que se registran actualmente, con la gestión de emergencias repartida entre bomberos y privados dependientes de Diputación y Xunta y personal laboral adscrito a concellos.

El hecho de que los parques comarcales de bomberos estén gestionados por empresas privadas mientras que las ciudades sí disponen de medios públicos contra incendios evidencia la disparidad en la cobertura de emergencias.

Galicia fue la única comunidad autónoma que optó por la gestión indirecta de los parques comarcales. Y las diferencias entre el modelo público y privado saltan a la vista. Un bombero de nueva incorporación en los parques comarcales cobra unos 1.150 euros y realiza 75 guardias. Uno público percibe 1.500 euros y realiza 17 guardias menos.

Los parques comarcales disponen de 3 o a lo sumo 4 efectivos por turno, mientras que la dotación mínima de una intervención de los bomberos públicos de las ciudades cuenta con ocho efectivos y quedan más en el parque. Los bomberos privados denuncian además que tienen que pagarse parte de la formación de su bolsillo sin contraprestación de ningún tipo y que no tienen derecho a la jubilación anticipada pese a realizar las mismas funciones que sus compañeros funcionarios.

El representante de la Mesa Intersindical de Bomberos, José Luis Pareja, recalcaba ayer que sus reivindicaciones no son salariales, sino que buscan homogeneizar el servicio y garantizar una prestación de calidad a todos los ciudadanos. Los efectivos, que se han movilizado en numerosas ocasiones, advierten de que el actual mapa de emergencias distingue entre "ciudadanos de primera y de segunda", dado que no garantiza el mismo tiempo de respuesta y cobertura en las ciudades que en los pueblos y zonas rurales.

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