Adiós del líder del PP coruñés en los últimos ocho años

Negreira deja al PP en mínimos en la ciudad y la provincia tras tocar techo electoral en 2011

El porcentaje de voto cayó en la provincia del 45% al 35% desde el inicio de su mandato - Tras la mayoría de 2011, inició su caída en picado hasta valores del 26,89% en 2014

29.01.2016 | 10:32

Carlos Negreira abandona la presidencia del PP provincial dejando a un partido con registros mínimos históricos de voto. El popular no fue capaz de esquivar el desplome que afectó al partido en el conjunto del Estado y se dejará a su sucesor unas cuotas de apoyo al partido muy distintas de las que recibió: del 45,5% cosechado en las autonómicas de 2009, al 35,4% el 20-D, por debajo de la media gallega.

Negreira asumió la batuta provincial del partido en junio de 2008. En aquel momento, la recesión todavía no había mostrado sus verdaderas dimensiones y el PP comenzaba a armar su asalto institucional en todo el Estado. Primero, cayó la Xunta, en 2009, tras cuatro años de Gobierno de coalición entre PSOE y BNG, que los gallegos no revalidaron al perder los nacionalistas un escaño por A Coruña. En mayo 2011 vendría el tsunami municipal, que tiñó España de azul y gratificó a Negreira con su momento más dulce. Con un histórico 43,62% de los votos en la ciudad, ganaba para el PP la que había sido bastión del socialismo gallego durante 28 años. Fueron estos comicios los únicos en los que el PP mejoró en la ciudad el porcentaje de voto de toda la provincia, donde los conservadores coparon el 41,81% del total.

La culminación de esta buena racha y, a la vez, el inicio de las turbulencias llegaría a finales de ese año, con las elecciones generales que darían al PP una aplastante mayoría absoluta en Madrid. Como a la mayor parte de las fuerzas en el Gobierno encargadas de gestionar la crisis en el sur de Europa, los conservadores comenzaron su desplome electoral en la ciudad, la provincia y el conjunto del Estado.


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Las elecciones gallegas de 2012 fueron el primer aviso de esta nueva tendencia, especialmente a la dirección del partido en la ciudad. Pese a que el porcentaje de voto en la provincia apenas llegó a caer 0,2 puntos con respecto a 2009, en A Coruña capital los populares se dejaban casi cuatro puntos. Los comicios autonómicos, además, dejarían patente el éxito entre el electorado urbano de las nuevas alianzas a la izquierda del PSOE, aupando a la Alternativa Galega de Xosé Manuel Beiras como segunda fuerza.

De ello seguirían dando prueba las elecciones europeas de 2014, en las que Podemos escaló al tercer escalón en la ciudad y en las que el PP registraría su gran descalabro de los últimos años, quedándose con un 26,89% de los apoyos en la capital, frente a los 32,27% en la provincia.

Pero el gran estocazo moral al PP coruñés llegaría en mayo de 2015. Negreira trató de escabullirse de las siglas del partido -lastradas por la crisis y la corrupción- y diseñó una campaña centrada en su persona. En la lista electoral, el entonces alcalde promovió la entrada, incluso en puestos altos, de caras nuevas que aseguraban haber dado un paso adelante hacia el fango de la política por "la figura de Carlos".

Pero no fue suficiente. Con el 100% escrutado, el PP se quedó a solo 18 votos de ser superado por la Marea Atlántica, una candidatura que no llegaba al año de vida y que encabezada un aspirante, Xulio Ferreiro, de cuyo nombre casi nadie había oído hablar seis meses antes de las elecciones. Negreira se dejaba la Alcaldía en el intento, descendiendo casi trece puntos y alcanzando un 30,89% de los votos. Solo en las locales de 1999 (24,69%) y en las de 2003 (24,06%) los populares lograron peor resultado.

Las cosas no fueron tampoco bien en el resto de la provincia. El PP perdía el control de las otras dos grandes ciudades, Ferrol y Santiago, y la presidencia de la Diputación provincial. Los resultados fueron un golpe a la línea de flotación del partido, pese a continuar siendo el más votado, y abrieron la puerta de salida de la primera línea a Carlos Negreira, que esperó a después de las generales para anunciar la retirada.

Estos últimos comicios tampoco insuflaron ningún balón de oxígeno a la formación, que pasó de recibir en 2011 en la provincia 52 de cada 100 votos a tan solo 37. El miércoles, cuando anunció su salida, el todavía presidente quiso despedirse desvinculando los malos registros de los últimos cinco años con su salida. "Esta ha sido una etapa y no se puede coger solo una elección. Tuvimos muchos comicios y hemos batido todos los récord", resumió.

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