Miguel López Maestro en un colegio de A Coruña con más de 103.000 seguidores en Twitter como @hematocritico

"Imagino a Paco Vázquez escribiendo los tuits con pluma para que alguien se los pase"

"La gente, también de fuera de la ciudad, se parte de risa pensando que hay concejalas de A Coruña preocupadas por unas vallas caídas y que hagan fotos a bandejas de canapés"

31.01.2016 | 08:56
Miguel López, @Hematocrítico, en la plaza del Humor, con la caricatura de Vicente Risco.

Es más conocido por su alias en Twitter, que por su nombre y apellidos, aunque ahora su cara es también visible, ya que comenta el programa de televisión Casados a primera vista, de Antena 3, junto a @NoelBurgundi. Es maestro en un colegio de A Coruña, escribe libros infantiles y también de humor, como El Hematocrítico de arte. Miguel López, @hematocritico, habla de Twitter, la actualidad coruñesa y del humor. "Born to riquiño", se define en la red social.

-¿Cómo empieza a hacerse un hueco en internet hasta llegar a tener más de 103.000 seguidores en Twitter?

-Abrí un blog hace diez años, que se llamaba El hematocrítico, en el que comentaba noticias graciosas con mis amigos. La cosa fue creciendo poquito a poco. No hay ningún plan. Con el blog hacía un post cada día y ese ejercicio me sirvió de práctica para luego tener recursos y para pensar estrategias para Facebook y Twitter.

-Pero en Twitter solo tiene 140 caracteres.

-Sí, pero puedes escribir mil veces 140 caracteres. Twitter es una herramienta muy flexible, lo puedes convertir en una cámara de eco en la que solo escuches lo que tú quieres oír y es muy divertido para hacer experimentos. Se puede convocar a la gente para comentar un programa de televisión, para hacer bromas o para hundir a alguien.

-¿Como los troles?

-Sí, para mí un trol es el típico coñazo que conoces, que se enorgullece de serlo. Yo procuro no escribir nada en Twitter que no fuese a decir en persona. Procuro no faltar al respeto a la gente porque tampoco lo hago en la calle. Para mí no tiene mucho sentido intentar ser majo con tu entorno y, después, entrar en internet y escribir: "Bustamante, gilipollas", como hace tanta gente.

-En @hematocrítico no hay esas respuestas, pero sí críticas.

-Es inevitable. Antes de que existiesen las redes sociales, la gente podía pensar que una persona era imbécil, pero se lo callaba. Ahora, no. En cuanto te das cuenta de que eso es así, tienes que jugar con ello.

-Últimamente interactúa con la edil del PP Rosa Gallego.

-Yo tengo varias temáticas de humor en mi timeline y descubrí que el PP de A Coruña tiene un grupo de seguidores un poco novatos en Twitter, pero que son muy combativos y muy cabezotas. Desde ese grupo parece que yo voy con unas intenciones políticas a meter caña, pero son muy graciosos. Siempre quieren tener razón, porque en su Twitter no hay nadie que les diga: "Igual se te está yendo un poco la olla". Y cuando eso pasa, te intentan convencer. La gente, también la de fuera de A Coruña, se parte de risa al pensar que hay concejalas preocupadas por unas vallas caídas y que saquen fotos a bandejas de canapés. Me gusta hacerles eco con estas cosas absurdas para intentar convertirlo en polémico y, realmente, cabrearte mucho porque un alcorque está sucio y pedirle a la gente que suba fotos para indignarse.

-Todo esto bajo la etiqueta #XulioFerreiroDimisión.

-Ese hashtag vale para todo. Si un día vas a la plaza de Lugo y no encuentras aparcamiento, si un día pierde el Dépor...

-Incluso si hace viento. Ferreiro le contestó a uno de esos tuits.

-El alcalde está en una posición muy difícil porque puede bromear y que le critiquen, no hacerlo y que le critiquen... No hay solución posible. Los trols siempre van a opinar.

-¿Hacen un uso incorrecto de Twitter con estas cosas?

-Yo no creo que haya un uso correcto, sí que ha habido un boom. Cuando los telediarios empezaron a poner frases que salían en Twitter como titulares, se le empezó a dar una importancia que no tiene.

-¿Cómo sería la política local seguida desde Twitter en los tiempos de Francisco Vázquez?

-Seguramente, la oposición no protestaría tanto. Me lo imagino escribiendo los tuits con una pluma y, después que alguien se los pasara, como un artista. Serían tuits artesanales.

-De la vida coruñesa, ¿qué tuiteros le gustan?

-Me gusta gente que es coruñesa y que es graciosa, pero no creo que haya grandes tuits. Es normal, porque tampoco hay un @policía en todos los sectores. Es muy complicado saber usar Twitter y hacerlo bien representando algo.

-¿Hay una fórmula?

-@policía la tenía y los de ahora van sobre raíles, porque andan por el camino que dejó él cuando fichó por Iberdrola por una pasta. Iberdrola tiene 20.000 seguidores y él hace los mismo tuits y ahora tiene un retuit o dos, cuando @policía tenía un millón de seguidores.

-Esta semana se creó una polémica con una foto de unas personas orinando en un templo que se difundió como de simpatizantes de Podemos en la Almudena cuando, realmente, era una protesta en Argentina.

-Sí, es muy típico que piquen. Una de mis preferidas es la de Alberto Garzón, cuando tuiteó una frase de la Constitución y le llamaron rojo, comunista... Esta clase de juegos es muy graciosa porque la gente suele entrar al trapo. Están deseando que haya un Fran Rivera o una Bescansa para ser la masa enfurecida. Lo que pasó con la foto de la protesta en Argentina es que, como la gente piensa que los de Podemos pueden mear en la catedral de la Almudena en cualquier momento, dicen: "Coño, lo que nosotros decíamos". Hay opciones muy interesantes, como no seguirlos, bloquearlos o enmudecerlos, que es más divertido, no lees lo que ponen y ellos no lo saben.

-¿Le dejan de seguir muy a menudo?

-Yo no soy muy polémico, porque tengo un humor bastante blanco. Hay gente que me ha dejado de seguir por comentar una película o por dar el coñazo con alguno de los programas para los que trabajo.

-Fruto de esta colaboración con programas de televisión, ¿ve cosas que si no fuese @hematocrítico no vería?

-Nunca he colaborado ni comentado nada que no me gustase algo, pero los horarios son un poco complicados y sí que puedo ver chistes en una fase en la que estoy más espeso. Eurovisión y los Juegos Olímpicos me encantan. Y Casados hay que verlo siempre. Es como una serie de la HBO.

-¿Siente presión al saber que hay seguidores que esperan su comentario gracioso sobre algo y que lo quieren inmediatamente?

-Hay gente que me pregunta si no opino de una cosa concreta y pongo que no, a lo mejor no estaba pensando en eso o no quiero opinar. El otro día salí de una reunión y me encontré con el tema de Fran Rivera, intenté hacer un chiste y ya me dijeron: "Repetido". En Twitter los temas pasan como un huracán, te parece que es lo único de lo que se habla en todo el mundo y, al día siguiente, no pasa nada.

-El hematocrítico de arte, que se consume tan rápido, ¿tiene un arduo trabajo por detrás para conseguir la imagen del cuadro y la frase que funcionen?

-No. Lo difícil es encontrar un cuadro que me haga gracia. Cuando empecé encontraba muchísimos y pensaba que me iba a durar hasta el infinito. Ahora veo blogs de arte o de algún museo y voy pasando cuadros hasta que doy en el clavo. La característica principal de mi trabajo es la ausencia de planificación, si no no sería maestro, comentarista de televisión, autor de literatura infantil...

-Twitter es fugaz, pero las capturas lo hacen permanente.

-Sí, y es muy fácil sacar de contexto. En España, parece que si tú dices una cosa tienes que pensar así para el resto de tu vida.

-¿Por eso es tan complicado para la gente que no tiene un uso continuo de Twitter manejarse con esta herramienta?

-Por si llegan a concejales dentro de ocho años (risas). Si quieres hacer daño, incluso cuando algo se desmiente, se sigue compartiendo. No importa que sea mentira si suena a cierto.

-Ahora está de moda retuitear los tuits antiguos de Pedro Sánchez.

-Sí, pero eso es muy divertido. Con esos tuits se podría hacer un musical. "Ser [sic] malos, colegas" es mucho. Tendría que haber borrado la cuenta. Yo tenía un amigo, un humorista bastante bruto, que tenía la cuenta @marianorajoy antes de que Rajoy tuviese Twitter y, en las anteriores elecciones, se la quitaron. Cuando empezó a tuitear el auténtico ibas a su historial y te encontrabas con burradas.

-¿Entraron tarde los políticos del PP en Twitter?

-Entraron después de los periódicos. Yo creo que no se lo tomaban en serio, pero ahora está creciendo bastante.

-¿Tiene un mejor uso de las redes sociales Podemos?

-Sí, incluso Izquierda Unida. Yo creo que entienden mejor las posibilidades que tiene. Pero después, hacen chistes cutrísimos y piensas: "Pero si tú quieres que te vote, no me hagas esto". Hay que buscar el equilibrio pero, ¿qué esperas de un partido político? ¿que sea simpático? No sé. Yo puedo decir lo que espero de Twitter, que es pasarlo bien y, en este caso, me lo da más el PP.

-¿Está saturado ya Twitter?

-No lo sé. Está bastante implementado, aunque lo utiliza un porcentaje muy bajo de la población. La gente que está lo disfruta y lo usa mucho. Supongo que, durante una buena temporada, seguirá creciendo. Si hubiésemos tenido esta charla hace diez años te hubiese dicho que Fotolog iba a durar para siempre. Twitter tiene un escalón de entrada muy complicado. No es como Facebook, que te lo descargas y empiezas a ver fotos y ya está.

-Otra faceta más analógica que tiene es la de autor de literatura infantil, ¿qué tal le va con este proyecto?

-Pues muy bien, vamos a sacar otro libro el ilustrador Alberto Vázquez y yo. Hicimos juntos uno, que tuvo mucho éxito y en mayo sacamos Agente ricitos. Es una faceta que me mola un montón, también es humor, pero humor para niños.

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