Crítica

Plenitud sonora

02.02.2016 | 01:53

Excelente concierto de la Banda Municipal en programa de notable dificultad. La primera parte estuvo dedicada a compositores levantinos, seleccionados con buen criterio. Miguel Asíns Arbó es un músico prestigioso cuyo Arco de Monleón constituye un perfecto ejemplo de su original sentido constructivo utilizando reiterados y sorprendentes cambios de tonalidad; la obra es como una grata y brillante rapsodia. Debemos a los hermanos Murillo una preciosa transcripción del popular Bolero de l'Alcudia; la instrumentación, esplendorosa, realza la nobleza de esa danza ceremonial y elegante que trae a la memoria el tratamiento orquestal que dio Ravel a su célebre Bolero. De Pascual Villaplana resulta muy interesante (más que la ruidosa marcha cristiana) el doble quinteto Bagatelles donde utiliza como una clave el número cinco: cinco movimientos, todos ellos nombrados con el guarismo cinco, dos grupos instrumentales de cinco músicos cada uno de ellos. Schubert en su Quinteto con piano emplea una clave idéntica: cinco ejecutantes, cinco movimientos, cinco variaciones sobre el tema del maravilloso lied La trucha. Versión de altísimo nivel a cargo de primeros atriles de la Banda. La segunda parte estuvo dedicada al compositor suizo Franco Cesarini (1961) y sus magníficas Danzas búlgaras. Con una instrumentación extraordinaria y un trabajo compositivo de primer orden sobre los temas populares, Cesarini compone unas partituras de muy alta calidad y notable belleza. Brillante ejecución, en plenitud sonora, de la Banda, muy bien dirigida por Andrés Valero. El entusiasmo del público fue correspondido con un bis: la repetición de Arco de Monleón, que renovó el entusiasmo. Singular y brillante concierto.

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