Las redes magnifican el conflicto

Educadores, padres de escolares y psicólogos alertan del mal uso de la tecnología por agrandar la repercusión de peleas como la convocada el sábado pasado n Reclaman prevención y vigilancia

03.02.2016 | 09:19
Botellas junto a un joven en una zona de ´botellón´ de la ciudad.

La pelea que un grupo de adolescentes convocó a través de las redes sociales el pasado sábado en A Maestranza y que evitó la policía ha causado inquietud en la comunidad educativa de la ciudad. Portavoces de directores y familias con estudiantes en centros públicos, además de psicólogos, se preocupan por el uso erróneo que los adolescentes hacen de las tecnologías, ya que creen que magnifican la difusión y relevancia de lo ocurrido. Alertan de la falta de perspectiva en los menores para valorar "las consecuencias de sus actos" y proponen más acciones preventivas y vigilancia al comportamiento de los menores

La convocatoria a través de las redes sociales de una pelea masiva entre jóvenes que el pasado sábado frustró la Policía Nacional en colaboración con el 092 en A Maestranza ha encendido las alarmas en los cuerpos de seguridad de la ciudad, psicólogos, profesores y familias por el comportamiento de los menores en sus horas de ocio y el uso que hacen de las nuevas tecnologías. Lo que más sorprende y a la vez preocupa a los sectores es la repercusión que tuvo el hecho en sí de convocar una cita violenta que, impulsada por la rápida difusión de los mensajes en las redes, congregó a unos 300 adolescentes de entre 13 y 15 años en la zona. No hubo que lamentar daños de ningún tipo, pero lo ocurrido ha abierto un debate sobre el control o vigilancia que los padres deben ejercer sobre sus hijos y los valores morales seguidos hoy en día por los menores de edad.

La respuesta colectiva a los incidentes del sábado, en los que hubo persecuciones policiales a pie y desplazamientos de grupos a otras zonas para tratar de pelearse -incluidas algunas en las que se celebran botellones- y los jóvenes portaron objetos contundentes como palos, bates de béisbol y cadenas, conjuga prevención, advertencia a las familias y desconfianza del poder influyente de las redes sociales en la juventud.

Sectores de seguridad han sido los primeros en reaccionar. Informan de que las citas violentas surgen por asuntos menores como discusiones por chicas o piques entre colegios sin que haya constancia de conflictos entre bandas. Matizan que las convocatorias las promueven muy pocos participantes y que la gran mayoría no cargan objetos peligrosos sino que solo asisten "para ver a los demás o por curiosidad". La Policía Local no obstante va a reforzar la vigilancia en las fiestas de Carnaval para evitar que se repitan quedadas para peleas entre jóvenes. Además desarrollarán acciones de formación en colegios para concienciar a los estudiantes.

Desde los propios centros surgen mensajes de emergencia. "Lo ocurrido no es una anécdota, sino la punta de un iceberg", compara Emilio Veiga, presidente de la Asociación de Directores de Centros Públicos de A Coruña, quien halla más de un factor explicativo del comportamiento de los jóvenes el sábado pasado: "Es un problema social en el que todos tenemos que ser importantes desde el punto de vista preventivo. Porque hay muchos chicos que no visualizan las consecuencias de sus actos o que no ven claras sus perspectivas de futuro. Hoy los hijos van por delante de los padres en aspectos tecnológicos y de las redes sociales, que tienen cosas positivas, pueden hacer un mal uso que las convierta en herramientas peligrosas".

A las redes apunta también Daniel Cameselle, presidente de la Federación de Padres de Centros Públicos, que advierte de la dificultad de controlar las acciones de los hijos con la tecnología de por medio sin dejar de reconocer que el último incidente se ha "magnificado": "La vigilancia de las familias en estos casos tiene que estar presente. Antes nos preocupaba ver a nuestros hijos hablar con desconocidos en un parque; ahora deberíamos saber también con quién se relacionan en otros lugares".

Esa repercusión excesiva de la pelea promovida en las redes la advierte también el profesional Hipólito Puente, vocal de Psicología Educativa del Consejo General de Psicología. "No se deben sacar las cosas de quicio. Estas quedadas han existido siempre pero ahora tienen más resonancia porque se convocan por el teléfono móvil. Es llamativo que haya ganas de pegarse, lo que denota que hoy hay mucho morbo por la violencia y que a los jóvenes les cuesta definir su identidad", cree el psicólogo gallego.

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