Una obra clásica con vis setentera

El grupo de teatro Noite Bohemia, del instituto Zalaeta, estrena ´Gemelos´ en el teatro Colón, una pieza escrita por Plauto que han adaptado aportándole toques psicodélicos

14.02.2016 | 13:06

El teatro clásico es susceptible de ser reinterpretado de forma que el público poco habituado a este tipo de obras pueda entenderlo y disfrutarlo. Que se lo digan a los componentes de Noite Bohemia, un grupo de teatro aficionado dirigido por Javier Fernández Mariño y nacido en el año 2008 en el instituto Ramón Menéndez Pidal (Zalaeta). Aunque desde comienzos de febrero han llevado a escena Gemelos en las localidades de Gondomar y Ferrol con aforo completo en ambas, será hoy a las 19.00 horas cuando la estrenen oficialmente en A Coruña, en el teatro Colón.

Esta comedia de equívocos, en la que dos gemelos son separados al nacer tomando rumbos distintos que los llevan a generar una cómica confusión en la gente que les rodea, fue escrita por el dramaturgo romano Plauto entre los años 216 y 186 a.C. y como Javier Fernández Mariño indica: "La hemos adaptado a los tiempos que corren aportando un toque setentero a la escenografía, el vestuario y el guión, ubicando el lenguaje empleado por los personajes en un registro más coloquial e imprimiendo un toque de color a la ambientación de una hipotética Roma".

Respecto a la valoración del público en el preestreno de la obra, el director de la compañía afirma que "la sorpresa fue general, ya que los espectadores esperaban una puesta en escena más sobria y menos plástica, teniendo en cuenta la época de la pieza original". "Gracias a esta adaptación colorista, podemos llegar tanto al público que vivió la época de la música disco como a los jóvenes, que valoran el hecho de que conectemos la historia que se cuenta con situaciones con las que se pueden sentir identificados".

El grupo Noite Bohemia se incluye dentro de la estructura interna de la Compañía de Teatro Noite Bohemia, que cuenta con un total de tres grupos establecidos atendiendo a las edades de sus miembros, siendo este el de los más veteranos. El grupo Lusco e Fusco, también dirigido por Fernández Mariño, está formado principalmente por actores y actrices de primer ciclo de la ESO, y en el grupo Abrente, dirigido por Sara Rey, actúan los más pequeños de la compañía. Desde su creación, Noite Bohemia ha resultado galardonada con el Premio Buero de Teatro Joven y el primer premio en la modalidad de Comedia Latina en el Concurso de Teatro Grecolatino organizado en el Teatro Romano de Sagunto, en Valencia.

Entre sus referentes, según Fernández Mariño, se encuentran el dramaturgo Lope de Vega, de quien extraen la concepción del teatro como un espectáculo dirigido a todo tipo de espectadores con independencia de su posición social; la veterana compañía teatral Sardiña, formada por profesores de Elviña y A Sardiñeira, y la compañía Els Joglars, en la que se inspiran para las ideas más transgresoras.

A pesar de estar especializada en teatro grecolatino y clásico español, Noite Bohemia, trampolín de futuros actores profesionales y estudiantes de Arte Dramático, dispone de proyectos ligados a autores como Buero Vallejo, Valle-Inclán o Fernando Arrabal: "Nos gustaría adaptar a nuevos autores y hacer algo de teatro contemporáneo, pero debemos aplazar algunos planes a causa de las giras. Sin ir más lejos, hay obras como la de Don Juan Tenorio que nos siguen pidiendo".

Sobre la situación actual del teatro en cuanto a oportunidades laborales, Javier Fernández Mariño apunta: "El Bachillerato en Artes Escénicas es una oportunidad extraordinaria para todos aquellos jóvenes que quieran dedicarse al mundo del espectáculo en un futuro.

La crisis afecta a todos los sectores y no cabe duda de la huella que deja en el mundo artístico, pero si alguien tiene la vocación de ser actor o dramaturgo saldrá adelante tarde o temprano. En ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia se está realizando una gran labor formativa en estos campos, y nuestra compañía da la oportunidad de adquirir nociones previas a todos aquellos que deseen vincularse profesionalmente al teatro".

"Hace años no había esa posibilidad -añade-. Si alguien quería formarse como actor o director lo tenía francamente difícil por la falta de escuelas especializadas, y muchas veces la gente que tenía vocación por el mundo de la interpretación, era obligada a acabar formándose o ejerciendo una profesión en la que no podía sacar partido a su talento artístico".

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