Ricardo Prego Científico del Instituto de Investigaciones Marinas (CSIC)

"Estimamos que en la parte interna de la ría los fangos crecen un centímetro por año"

"El problema de O Burgo no se resuelve quitando los lodos porque, seguramente, en unos años volverán a estar ahí, la ventaja será que no tendrán contaminantes metales"

13.03.2016 | 01:48
Ricardo Prego, en el castillo de Santa Cruz.

Ricardo Prego analiza el presente y el pasado de la ría de O Burgo. Es profesor de Organismo Público de Investigación en el Instituto de Investigaciones Marinas perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el pasado miércoles participó en las jornadas sobre las actuaciones en el litoral de la Reserva da Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, que se desarrollaron en el castillo de Santa Cruz, en Oleiros.

-En su charla analizaba la historia de la contaminación por metales en O Burgo, ¿qué sedimentos hay en el estuario y qué repercusiones tienen?

-Desarrollamos un proyecto de investigación financiado por el Plan Nacional en la ría de Cedeira y en la de A Coruña, donde parte de nuestro trabajo se realizó en el estuario del río Mero -ría de O Burgo-. Una de las labores que hicimos fue sacar en la zona interna de la ría un testigo de sedimento, que es un cilindro de unos 60 centímetros de profundidad y unos diez de diámetro. El sedimento guarda memoria de todo lo que ocurre al irse acumulando de manera que lo más antiguo está abajo y lo más reciente, arriba. Si quieres ver la evolución de la contaminación, puedes sacar una información muy útil. Lo que hicimos fue analizar metales y ponerles fecha a su llegada, así supimos que abarcaba desde el año 1900 hasta nuestros días.

-¿Qué metales contaminaban el sedimento?

-Hay seis: cadmio, plomo, mercurio, arsénico (aunque no es metal, entra dentro de esta clasificación como contaminante), el cobre y el zinc. Esos seis elementos estaban a niveles de contaminación severa. Los mayores contenidos en el sedimento aparecían a unos 30 centímetros de profundidad, que en el tiempo coincide con la máxima actividad de la fábrica de fertilizantes que estaba en O Burgo. Los productos básicos (piritas y fosforitas), que utilizaban en el proceso industrial para obtener fertilizantes con nitrógeno y fósforo, llevaban otros metales. Esa es la fuente de la contaminación que duró desde 1940 hasta 1990 como atestigua el sedimento.

-¿Eso provoca que parte de la ría sea improductiva?

-Hemos observado vida en el sedimento pero, lógicamente, la contaminación le hace daño. Si productivo se entiende económicamente, la contaminación por esos metales agrava el daño de los lodos sobre los bancos de marisqueo.

-¿Puede ser banco marisquero una zona con estos lodos?

-Los bancos se encuentran en zonas de arena. Normalmente, los berberechos y las almejas comerciales no viven en zonas fangosas. Los bancos están afectados por la llegada de esos lodos que aumentan su presencia en la zona interna de la ría y desde allí se expanden por ella. El Cedex hizo un estudio de los lodos y tiene un proyecto de retirada porque son contaminantes.

-Una alegación presentada por la Mesa da Ría es que no se permita la convivencia del marisqueo con el dragado, ¿pueden compaginarse las dos actividades sin riesgo para el consumidor?

-Lo importante es que, durante el dragado, se haga un seguimiento para ver cómo está afectando dicho dragado a toda la ría. Una cuestión es que la ría esté contaminada y otra, que los mariscos de la ría no se puedan consumir. Los mariscos están sujetos a unos análisis. Si los límites de sustancias nocivas que pueden contener están dentro del marco legal sanitario, se podrán comer. El problema lo veo más en el marisqueo furtivo porque si no hay ningún tipo de control, se puede generar un problema de salud pública.

-La ría ahora tiene distinción B, su marisco es apto para el consumo si pasa antes por un proceso de depuración. ¿Podría ser catalogada como C?

-En eso, yo prefiero ser pragmático, todo lo que cumpla la normativa legal de sanidad se puede consumir. Cuando una zona es sensible, lo que hay que hacer son controles más frecuentes. Hay unos lodos que conviene retirar y es importante que no se haga una actuación de pala y escoba.

-¿Cómo?

-Retirando la contaminación y ya está. Lo que conviene hacer es una acción integral, una regeneración completa. La ría de O Burgo, en cien años, ha reducido mucho su superficie, porque ha tenido rellenos, construcciones de casas y fábricas en sus márgenes? Está muy alterada y convendría recuperarla. Lo ideal sería evitar especies invasoras, recuperar las zonas de zostera, favorecer la presencia de aves, peces...

-Los mariscadores hablan siempre de que en los años ochenta la ría era productiva en un 80% de su superficie y que ahora, apenas llega al 20%. Si no se acomete este dragado, ¿podría dejar de ser productiva la ría en su totalidad en los próximos años?

-Es normal que las zonas internas de las rías gallegas sean fangosas, por la influencia fluvial, lo que pasa es que, a veces, debido a procesos antropogénicos, son mucho más fangosas de lo que deberían.

-¿En qué afecta la presa de Cecebre?

-La ría siempre hay que mirarla como un todo, de ahí que las soluciones parciales no sean las mejores. Por una parte, el agua de la presa es muy productiva, llega a alcanzar unos niveles de clorofila diez veces superior a los de un río normal, eso quiere decir que se genera mucha materia orgánica que acaba en el estuario; por otra parte, las presas retienen los sedimentos y solo dejan pasar aquellos que son finos (arcillas), lo cual hace que los sedimentos en la ría sean todavía más finos y más esponjosos. Una presa domestica el río, no hay grandes riadas cuando llueve mucho, entonces no tiene caudal para que la corriente arrastre buena parte de los sedimentos finos en los estuarios.

-¿Esas riadas son las que abren los canales de la ría y permiten que entren los nutrientes en los bancos marisqueros?

-Todo eso favorece que aumenten los fangos en la parte interna de la ría y, por extensión, se van expandiendo lentamente por toda la ría. Nosotros estimamos que la sedimentación actual en la parte interna de la ría hace crecer la capa de sedimento en, aproximadamente, un centímetro por año. Si todo sigue igual, en cincuenta años habrá medio metro más de lodos. Por ello, no es solo retirarlos sino que hay que tener en cuenta qué es lo que los produce. El problema se resuelve a día de hoy quitando los lodos pero en un futuro estarán otra vez ahí, la ventaja será que no tendrán metales contaminantes.

-¿Cuál sería la solución, ya que parece que la presa seguirá?

-Una vez que se hayan retirado los lodos, si se opta por esa medida, hay que regenerar la ría no dejando que se quede calva en vegetación. Todas las zonas de vegetales de las rías actúan como filtros limpiadores, así que conviene favorecerlo. Después del posible dragado, hay que hacer un seguimiento para ver cómo se distribuye el fango en la ría de O Burgo.

-¿Es posible que se arregle el problema de la contaminación por sí solo, sin dragado?

-El problema de contaminación por metales se arreglaría en tanto que el sedimento se seguiría acumulando y los metales no tendrían conexión con la superficie, pero el fango seguiría llegando. A ese respecto no puede producirse ningún vertido de aguas residuales desde las márgenes de O Burgo.

-¿De modo que unos fangos limpios de metales quedasen por encima de los contaminados hasta sepultarlos?

-Sí. Los lodos se van acumulando, donde hay más corriente, como en el puente de A Pasaxe, la corriente mareal transporta los lodos fuera de la ría, entonces, esas zonas quedarían más o menos limpias. Si la llegada de lodos a la ría es grande, se extienden, si es pequeña, permanecen en la parte interna de la ría, formado su marisma, como era antaño. Están controlados por el juego de corrientes fluviales y mareales, habiendo un equilibrio en los sedimentos.

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