Ideas para un nuevo techo

La Universidad lanza el concurso de miniviviendas del Hogar Sor Eusebia, para vecinos sin hogar - Los equipos deberán contar, como mínimo, con un estudiante y un arquitecto

19.03.2016 | 12:11
Amparo Casares y Fernando Agrasar, de Arquitectura, con José Martínez y Diego Utrera, de Sor Eusebia.

El Hogar Sor Eusebia continúa dando pasos para hacer realidad el proyecto Mi Casita para los sin techo, una iniciativa pionera que busca crear unidades habitacionales de siete metros cuadrados para personas sin hogar en donde puedan dormir al caliente y guardar sus pertenencias.

El concurso de ideas para diseñar estos módulos fue presentado ayer en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña, que colabora con Sor Eusebia en el desarrollo del proyecto. Los grupos interesados en participar y presentar sus proyectos deberán contar, como mínimo, con un estudiante matriculado en el centro y con un arquitecto profesional. "Es necesario que haya un arquitecto con todos los permisos profesionales en orden porque el ganador será el encargado de desarrollar el proyecto de ejecución de la obra", señaló ayer el director de la escuela, Fernando Agrasar.

Cada una de estas minirresidencias tendría una dimensión de seis metros cuadrados con lo indispensable: una cama mínima de 200 centímetros, un inodoro, una mesa de noche y un armario. "Estas son personas que llevan todas sus pertenencias a cuestas. Aquí podrían tener un espacio para ellos, totalmente independiente", indica el director del Hogar Sor Eusebia, Diego Utrera.

Los proyectos podrán presentarse hasta finales de mayo y en junio ya se conocerá el ganador. El objetivo es poder construir los 20 primeros módulos a finales de año o inicios de 2017. La parcela que ocuparán todavía es un misterio, a la espera de que el Concello les conceda un solar. "Estamos pendientes de esto porque es un factor importante a la hora de pensar las propuestas", afirma Agrasar.

Desde la asociación consideran que lo ideal sería un terreno lo más céntrico posible, ya que es en el centro de la ciudad donde estas personas pasan la mayor parte del día. En caso de que los módulos se instalen en alguna zona periférica del municipio, la dirección había puesto sobre la mesa la posibilidad de crear un sistema de autobuses gratuitos que recogiesen diariamente a estos vecinos en un punto concreto del centro para luego trasladarlos hasta esta zona residencial.

Contra lo que se pudiera pensar, las escasas dimensiones de los módulos no hacen de este proyecto un reto sencillo. "Apuesto que a muchos arquitectos les resultaría más fácil diseñar un palacio de congresos que esto", subraya el arquitecto. A su juicio, la dificultad tiene su origen en la ausencia de proyectos similares en los que poder inspirarse y en la necesidad de concentrar en un espacio tan reducido los elementos indispensables para personas en una situación tan delicada. "El factor de la seguridad es muy importante y hay que tener en cuenta que esta gente viene de un mundo complicado", apunta Agrasar.

El concurso no cuenta con un precio máximo para cada una de estas unidades, precisamente por el carácter experimental de la iniciativa, si bien sí se valorarán aquellas ofertas más económicas con vistas, incluso, a exportarlas a otras ciudades. La financiación esperan lograrla a partir de las aportaciones de empresas privadas que, a cambio de ejercer como mecenas, podrían poner su imagen corporativa en estas pequeñas casas de rápida fabricación.

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