Con 'Naranjito' al fin del mundo

El coruñés Jorge Sierra viajó durante cuatro años por 49 países en su Citroën dos caballos naranja - Recoge su odisea, con tanta aventura como peligro, en un documental

20.03.2016 | 09:20
Con 'Naranjito' al fin del mundo
Jorge Sierra se autofotografía junto a ´Naranjito´ en un desierto.

La odisea de Jorge y Naranjito duró 1.430 días y pasó por 48 países. Cubrieron 117.000 kilómetros de cuatro continentes y sufrieron no pocas averías e imprevistos: dos revoluciones civiles, un tiroteo, miedo, peligro, vigilancia policial, soledad, incomunicación, valor, libertad, la inmensidad del mundo. Un documental, Naranjito y yo, recoge en 16 capítulos de 50 minutos la aventura más grande jamás contada del coruñés Jorge Sierra al volante de su Citroën 2CV, un dos caballos naranja que construyó con las piezas de otros dos modelos iguales. Arrancó en A Coruña en septiembre de 2008 y regresó a casa en agosto de 2012.

En realidad la historia sí fue contada. Cautivado por el libro La terre en rond, en el que los franceses Jean-Claude Baudot y Jacques Séguéla narran su vuelta al mundo en 1958 y 1959 también en un dos caballos, Jorge no lo dudó. No es que necesitase encontrarse a sí mismo. "Lo hice porque sí", pensaba entonces y mantiene hoy. "Si no te conoces a ti mismo no haces este viaje. Quería salir de la comodidad en la que estaba y conocer el mundo, vivirlo de esta manera antes de cumplir los 30 años". Lo acabó con 29. Su hermano contactó con él para decirle que iba a darle un sobrino. "Hasta aquí he llegado", se dijo en Nueva York. Y volvió.

Sin teléfono móvil ni GPS, Jorge Sierra inició su viaje a través del mundo a bordo de Naranjito con un manual de mecánica y ropa. Y una cámara, micro, trípodes y luces para grabar la experiencia. Tres amigos le acompañaron al inicio (Miguel, César y Evan), hasta Turquía, donde se dieron cuenta de que el sueño iba a ser demasiado duro de cumplir. "Me lo pensé mucho, me quedaría solo e iba a entrar en Asia, pero continué", recuerda Jorge.

Le esperaba Georgia, Irak, Irán, Siria, Pakistán, India. La policía iraní le interrogó cinco días en plena revolución verde creyendo que él era un espía. Las autoridades chinas anularon su visado y le pidieron 5.000 dólares con la obligación de que un agente lo acompañase a todas partes, así que descartó entrar en el país. Siguió a Tailandia, Malasia, Indonesia, Australia. En algunos países pasó semanas, en otros un trimestre o más. "Cada mes gastaba menos de 500 dólares", calcula. Y también vendía adornos y colgantes hechos a mano.

Embarcó el coche rumbo a Chile y él se marchó a Nueva Zelanda. Luego llegó a Sudamérica, hasta la ciudad más al sur del mundo, Ushuaia, subió a Brasil, Ecuador, Colombia y cruzó Centroamérica. "Ver a Naranjito hacía sonreír a la gente", confiesa, pero las cosas no estaban para risas en Honduras ni El Salvador, donde los disparos de un tiroteo entre policías y bandas le pasaron cerca y presenció la "espeluznante" detención de miembros de maras. "El miedo lo tienes que llevar en la mochila. Te ayuda a sobrevivir y a saber en quién puedes confiar y en quién no".

Hoy Jorge, ingeniero de telecomunicaciones y fotógrafo, afirma que tras su viaje ha cambiado "muy poco". Naranjito nunca lo dejó tirado, pero ahora descansa, agotado, en un garaje de Oleiros. Su blog (jorgesierraviaje.wordpress.com) cuenta la odisea y el documental fue comprado por Mediapro, que espera aún el momento de darle emisión.

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