Manual para solucionar crucigramas

03.04.2016 | 09:00
José Ramón González, en su casa de Paderne.

"Con tantas palabras como miro al día siguiente a ver si vienen en las soluciones, ¿por qué no las reflejo yo en una libreta?", se preguntó hace ya cuarenta años José Ramón González Cotelo, un aficionado a los crucigramas cuya tenacidad por completarlos le llevó a confeccionar un Diccionario Crucigramístico, en el que se contienen las definiciones de las palabras de mayor dificultad que se pueden encontrar en estos pasatiempos. González se aficionó a rellenar crucigramas en su juventud, mientras vivía en casa de un tío suyo, también amante de la búsqueda de las palabras cruzadas y decidió poner en marcha esta iniciativa al darse cuenta de que muchos de los términos que se incluían en estos juegos no aparecían en los diccionarios normales.

Eso le llevó a consultar todo tipo de diccionarios especializados para ir anotando por orden alfabético las definiciones en libretas que aún conserva y, si no encontraba la palabra, esperaba a la publicación de las soluciones en los periódicos y revistas especializadas. "Nunca tiro los crucigramas que no termino, por lo que conservo algunos sin completar", confiesa González.

Su labor se hizo más fácil desde que hace cinco años se inició en la informática y empleó internet para buscar las soluciones a las palabras que desconoce. "Este diccionario es como la sinfonía inacabada, porque todavía sigo anotando las novedades que aparecen, de forma que siempre agrego alguna palabra, pero cada vez menos", explica González, quien ya jubilado y residente en el municipio de Paderne utiliza buena parte de su ocio en seguir rellenando crucigramas. "Los que cubro con más interés son los del domingo de LA OPINIÓN porque son como sábanas de grandes", confiesa.

Como prueba de las curiosidades que figuran en su diccionario, González menciona la palabra Pal, que es una pista de esquí en un valle de Andorra, así como A, el nombre de un río de Francia. La dificultad para encontrar las palabras que se corresponden con algunas definiciones llevó a pensar a este aficionado que eran inventadas, aunque finalmente consiguió comprobar que existían.

Ahora, cuando el Diccionario Crucigramístico alcanza ya las 1.487 palabras, su autor se plantea llegar a las 2.000 para editarlo para su uso por los aficionados, pero sin fines lucrativos, aunque ya tuvo la precaución de solicitar el certificado de propiedad intelectual de la obra, que le fue expedido por la Xunta en febrero de 2.015. "Entiendo que le puede interesar a los aficionados a los crucigramas", afirma sobre su obra. Como curiosidad, González comenta que hace años confeccionó un crucigrama con nombres de sus allegados que figuraba en un periódico también elaborado por él para mostrarlo en una reunión familiar. "Me di cuenta de lo que les cuesta hacerlo a los profesionales", admite.

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