Modelar para cambiar de vida

La Asociación Pro Enfermos Mentales cuenta con un taller de cerámica, Kerámikos, al que acuden 20 personas y que espera proporcionar una salida laboral a sus participantes

17.04.2016 | 08:53
Participante en el curso de cerámica de APEM, Kerámikos.

Usan la cerámica como terapia, como hilo conductor entre sus mentes y su futuro. El director de Kerámikos, el taller de cerámica de la Asociación Pro Enfermos Mentales (APEM), Miguel Burgos, dice que el mejor indicador de que el las cosas están yendo bien es que los psiquiatras les bajen la medicación a los participantes o que sus citas se vayan espaciando en el tiempo, que pasen de ser mensuales a semestrales, y que los hábitos de trabajo se vayan asentando en sus vidas.

En APEM inciden en que dan servicio a personas con enfermedades mentales, que es diferente a tener discapacidad intelectual. "Hablamos de depresiones severas, por ejemplo, y de otros trastornos", puntualiza Miguel Burgos. La experiencia del taller de cerámica empezó en 1998, con unas clases de conocimientos básicos, pero hace cuatro años se cambió de nave, para una de más de 500 metros cuadrados y se puso en marcha la parte de aprendizaje, en la que los participantes adquieren destrezas para trabajar con la cerámica, desde el diseño hasta la elaboración de piezas de manera artesanal y también con el paso al "empleo protegido". Y es que, cuatro de los usuarios del taller han conseguido tener un contrato de trabajo dentro de la entidad para elaborar algunos de los pedidos que tiene Kerámikos.

"El mejor ejemplo para ellos es ver que uno de sus compañeros ha conseguido lograr un contrato e incorporarse al mercado laboral y defender trabajo bien hecho. Los que tienen menos nivel pueden verse en el espejo de los que tienen más", comenta Burgos.

El taller tiene múltiples funciones, no solo nace para realizar las piezas que las entidades y las empresas les encargan a Kerámikos, sino también que los participantes "mejoren su autoestima, que adquieran competencias profesionales" y, en último caso, que puedan integrarse al mundo laboral, porque eso les facilita la inclusión social.

"Kerámikos no vende al público ni a tiendas, tampoco le hace la competencia a los artesanos", comenta Burgos. Sus clientes son otros, sobre todo, las fundaciones e instituciones y las grandes empresas que tienen departamento de responsabilidad social, así que sus diseños van desde trofeos hasta regalos, como las cien esculturas que ha realizado para la fundación María José Jove. En Kerámikos, la cerámica es algo más que un material para trabajar.

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