Absueltos los padres acusados de abandono familiar por faltar sus hijas a clase 202 días

El fallo indica que están "preocupados por la educación" de las menores, pero que les era imposible vigilarlas n La Fiscalía pedía una condena de cuatro meses de prisión

05.05.2016 | 00:59

El juez considera probado que en ocasiones la madre las llevaba al colegio y se escapaban

Un padre y una madre fueron absueltos del delito de abandono de familia que les imputaba la Fiscalía porque sus dos hijas faltaron 202 días a clase durante el curso 2009-2010. Las jóvenes, que tenían 11 y 8 años y estudiaban en Primaria en un colegio de Monte Alto, también se ausentaron del centro durante los dos cursos siguientes. En concreto, en el 2010-2011 faltaron 86 días; y, en el 2011-2012, la más pequeña no fue al colegio 42 días. Las ausencias de su hermana mayor no constan porque ese año se fue a estudiar a un instituto de la zona.

El magistrado del Juzgado de lo Penal número 1 de A Coruña arguye en la sentencia que no se puede considerar que el comportamiento "abstencionista" de los imputados constituya "un incumplimiento total y absoluto, además de persistente y duradero". Así, destaca que enviaban a sus hijas al colegio y que, a veces, las acompañaban. "Cuando fueron avisados de que había veces que no acudían las reconvenían, naturalmente, con palabras, porque de haber pasado a los hechos estaríamos hablando, a buen seguro, de un delito en el ámbito de la violencia doméstica", destaca el juez.

El representante del Ministerio público, sin embargo, demandó en el juicio durante su alegado final que los procesados fuesen condenados a cuatro meses y 15 días de cárcel por cometer un delito de abandono de familia. El titular de Penal 1 recalca en el fallo que tras la prueba practicada en la vista oral se desprende que los acusados son "padres preocupados por la educación de sus hijas". Así, señala que son de "extracción modesta" y que la madre "no tiene titulación alguna y trabaja en los mercadillos, además de en casa", mientras que el padre estuvo sometido a diálisis cinco horas diarias entre 2009 y 2010. "Se desconoce los días que la madre llevó a las niñas al colegio, antes de ir a vender a los mercadillos, y éstas no asistieron a clase", indica el juez, al tiempo que insiste en que la imputada no estaba en casa, por lo que carecía de posibilidad de vigilarlas una vez que las dejaba en la puerta del centro.

El titular de Penal 1 sostiene que los responsables del colegio y las tutoras de las niñas "se limitaron a dar traslado al organismo competente de las faltas de asistencia, de forma que no han servido de utilidad para tratar de esclarecer los hechos". El magistrado acusa a los responsables del centro de no tratar de buscar "solución" al problema, "con la comunicación, por ejemplo, a servicios sociales, para tratar de solucionar el tema de alguna manera".

La acusada declaró durante el juicio que se enteró por una reunión en el colegio que las niñas faltaban a clase sin que ella lo supiese porque se escapaban cuando las llevaba. "Ella no podía hacer nada para evitarlo salvo amonestarlas, que lo hacía, al parecer sin mucho éxito", asegura el juez, quien recuerda que el derecho penal constituye "la última ratio" y está inspirado en el principio de intervención mínima, es decir, que sanciona solo "los comportamientos más graves y reiterados".

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