La nueva urbanización de la Marina

Proyectos pasados de gasto

El túnel de la Marina se suma a las actuaciones desarrolladas en la ciudad en los últimos años cuyo presupuesto inicial se vio superado ampliamente durante el desarrollo de las obras

12.05.2016 | 17:56
Interior del recinto ferial Expocoruña.

Los excesos

  • La Marina. Fue adjudicada en 10,8 millones y las constructoras reclaman ahora 9 millones más
  • Millennium. El Ayuntamiento lo presupuestó en 150 millones de pesetas y costó 360 millones
  • Planta de Nostián. Albada previó construirla por 52,2 millones y acabó gastando 78,16 millones
  • Puerto exterior. La Autoridad Portuaria estimó que costaría 429 millones y se prevé que sean 750
  • Expocoruña. De los 22,2 millones se pasó a 37,2 y la constructora incluso reclamó 7,6 millones más
  • Ascensor de San Pedro. La llamada ‘arielita’ debía costar 2,7 millones, a los que hubo que sumar 800.000 euros más
  • Tercera ronda. El tramo autonómico sumó 10 millones más a los 83 en que fue presupuestado
  • Ágora. El centro añadió 4,17 millones al coste inicial de 8,28 millones

La reclamación planteada por las empresas constructoras de la Marina, que exigen el abono de 9 millones de euros más por supuestos sobrecostes, continúa la relación de proyectos ejecutados en la ciudad en los últimos años en los que se han producido situaciones de este tipo. El puerto exterior, el Ágora, el recinto ferial, la tercera ronda, la planta de Nostián o el obelisco Millennium son algunas de las actuaciones en las que el coste inicial se vio ampliamente superado durante el desarrollo de las obras y tuvo importantes consecuencias para los obligados a hacerse cargo de ese desfase

En cualquier proyecto de construcción surgen situaciones imprevistas que generan un incremento del coste calculado inicialmente. Pero lo que no es normal es que el presupuesto acabe disparándose hasta cifras inconcebibles, en unos casos por modificaciones del proyecto original por la aparición de circunstancias que la motivan y en otros por reclamaciones presentadas por las empresas constructoras.

En este último apartado se inscribe el conflicto por el sobrecoste de las obras del túnel y la urbanización de la Marina, en el que la empresas Copasa y Civis Global exigen a la Autoridad Portuaria el abono de 9 millones de euros más sobre los 10,8 millones en los que se adjudicó esta iniciativa. Las constructoras argumentan en este caso que los frenéticos ritmos de trabajo que se les impusieron para que la actuación se inaugurase antes de la campaña electoral y la aparición de canalizaciones que no figuraban en el proyecto de obra dispararon los costes iniciales.

Pero un repaso por la historia reciente coruñesa revela que el caso de la Marina no solo no es único, sino que se repite con excesiva frecuencia, aunque con circunstancias diferentes en cada una de estas situaciones. El comienzo de un nuevo milenio llevó al entonces alcalde, Francisco Vázquez, a promover la construcción de un obelisco de cristal en el paseo marítimo que dejase constancia de aquel acontecimiento histórico. El monumento, inaugurado el 31 de diciembre de 2000, efectivamente pasó a los anales coruñeses, pero no por la relevancia que la obra adquirió en la ciudad, sino por haber pasado su coste de los 150 millones de pesetas en los que se presupuestó hasta los 360 millones que finalmente se pagaron con los cambios que hubo que introducir en el proyecto.

En enero de 2002, el Ayuntamiento inauguró la planta de tratamiento de basuras de Nostián, que fue presupuestada en 52,2 millones de euros que debía abonar la concesionaria de las instalaciones, Albada. Pero aquella cifra creció hasta llegar a los 78,16 millones, un 50% más, por las averías ocurridas en la planta y la necesidad de construir equipamientos que no habían sido previstos. De todo ese coste se hizo cargo Albada, que desde entonces soporta un enorme déficit en su gestión económica que, según las auditorías encargadas por el Concello, ponen en peligro la viabilidad de esta concesión.

La más conocida actuación en la que se ha producido un sobrecoste es el puerto exterior, no solo por el fuerte incremento producido en relación con el presupuesto, sino por las dimensiones del proyecto. Y es que cuando en 2005 arrancaron las obras en punta Langosteira, se había fijado en 429 millones la cantidad necesaria para construir la nueva dársena, aunque, cuando todavía continúan los trabajos, se estima que su coste definitivo se situará en torno a los 750 millones, y además sin incluir la conexión ferroviaria que será imprescindible para un adecuado funcionamiento de esta infraestructura.

El recinto ferial Expocoruña fue víctima también de este tipo de situaciones y, además, por partida doble. Cuando se inició su construcción, el edificio fue presupuestado en 22,2 millones de euros, pero una vez en marcha en 2003, la constructora Teconsa paralizó la obra durante 16 meses para exigir el abono de 15 millones más por el encarecimiento del precio del acero. Las administraciones responsables del proyecto asumieron el sobrecoste y los trabajos se reanudaron, por lo que Expocoruña pudo abrir sus puertas en 2008. Cuatro años después, Teconsa reclamó 7,6 millones más alegando una nueva revisión de los precios, aunque un juzgado coruñés desestimó su demanda.

El ascensor panorámico del monte de San Pedro fue otra de las iniciativas que Francisco Vázquez pretendió que adquiriesen un carácter emblemático de su mandato en el Ayuntamiento, por lo que no dudó en destinarle 2,7 millones de euros. Al final, este singular elevador bautizado popularmente como la arielita, acabó por costar 3,5 millones y, pese a esta inversión, no consiguió su objetivo de convertirse en un referente para los turistas, ni tan siquiera para los propios coruñeses.

La infraestructura viaria más esperada en A Coruña en los últimos años fue la circunvalación conocida como tercera ronda, de cuya construcción en el término municipal se encargó la Xunta. Este tramo tenía un coste inicial de 83 millones, pero cambios como las demoliciones y reposición de servicios en la conexión con el tramo estatal, el nuevo trazado en As Rañas elevaron el gasto efectuado en 10 millones más.

El centro cívico y cultural Ágora fue la obra con la que Javier Losada intentó dar su impronta a la ciudad, lo que le llevó a destinarle 8,28 millones en un principio. Cuando en 2011 se realizó su inauguración -no su apertura real-, el coste había crecido hasta en 4,17 millones, a lo que después hubo que sumar un equipamiento que incrementó aún más el importe total de esta actuación.

Otros proyectos municipales recientes en los que hubo aumentos notables de costes fueron el parque de Oza, la reforma de las viviendas del grupo Nuestra Señora del Carmen y la ampliación del centro cívico de O Castrillón, con diferentes circunstancias en cada una de estas actuaciones.

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