Una casa con ladridos en sesión continua

Las sanciones municipales no logran acabar con las molestias causadas por un perro a los vecinos de un inmueble de la ronda de Nelle

15.05.2016 | 08:42
Isabel Casás señala desde su casa el piso del que proceden los ladridos que le causan trastornos.

El pasado lunes la Policía Local acudió a un edificio de la ronda de Nelle ante las molestias causadas a los vecinos por los ladridos de un perro y, tras comprobar que los hechos denunciados se correspondían con la realidad, levantó un acta para la apertura de un expediente sancionador. Pero la presencia de los agentes en este inmueble no era la primera, ya que desde hace cuatro años son requeridos por una vecina a la que el ruido causado por el animal le ha obligado a someterse a tratamiento médico por trastornos psicológicos, ya que los ladridos se producen a cualquier hora del día y de la noche y, en ocasiones, durante fines de semana completos en los que queda solo en la vivienda.

El Concello abrió ya en los últimos meses dos expedientes sancionadores al propietario del perro gracias a la información proporcionada por la Policía Local, a los que se presentaron recursos que fueron desestimados, por lo que la resolución ya es firme y se cobrará la multa al infractor. Isabel Casás, la vecina afectada, desconfía de que los responsables municipales consigan que la sanción se abone, ya que asegura que el dueño del animal se ampara en una supuesta insolvencia para justificar el impago de las cuotas de la comunidad de propietarios del edificio.

Los problemas comenzaron en 2012 a causa de la permanencia en solitario de la mascota, de la raza Pinscher, durante muchas horas en el piso. "Los perros ladran", fue la única contestación que le dio el propietario de la vivienda a Isabel Casás instantes antes de cerrarle la puerta cuando fue a reclamarle por las molestias que le ocasionaban los ladridos, que no solo afectan al descanso de la familia, sino incluso a los estudios de su hijo, quien se ve obligado a soportar el ruido mientras intenta preparar los exámenes de la carrera universitaria que cursa.

"La culpa no es del animal, ya que puede ser educado para que no ladre, sino de las personas que son responsables de él", comenta Isabel, quien destaca el trastorno que supone estar escuchando durante horas los ladridos del perro, especialmente durante la noche, en la que es imposible conciliar el sueño a causa del ruido.

Las quejas de esta vecina a la Policía Local llevaron a los agentes a acudir en varias ocasiones durante los últimos años y a levantar actas en las que dejan constancia de los continuos ladridos del perro. El 20 de febrero de 2014 consiguieron hablar con el propietario del animal, hijo de los dueños de la vivienda, quien aseguró que "hubo alguna queja de la comunidad" y que entonces ya evitaban dejar solo al perro.

Esta persona no facilitó la cartilla veterinaria del animal, por lo que los agentes le instaron a que la presentara en las dependencias policiales, aunque no llegó hacerlo, según señala la propia Policía Local.

"A la entrada del portal y en silencio se escucha al animal. Desde el piso de la requeriente el sonido es más molesto y delante de la puerta de la vivienda donde se encuentra el animal, igual de molesto", mencionaban los agentes en el informe que realizaron en el edificio el 17 de junio de 2015, mes en el que esta vecina presentó otras tres quejas a la Policía Local. Al llamar al timbre nadie les abrió la puerta.

El pasado 30 de abril los policías regresaron al edificio ante una nueva queja de Isabel Casás y durante su conversación con ella escucharon los ladridos, que calificaron de "muy molestos para los vecinos", aunque no consiguieron que nadie les abriese la puerta en la vivienda donde se encontraba el perro.

Tras identificar al dueño del animal por los datos que se disponían de las intervenciones anteriores, le exigieron de nuevo que presentase la cartilla veterinaria y, al explicar que desconocía dónde la guardaban sus padres, se le indicó que debía llevarla al cuartel de la Policía Local, aunque de nuevo eludió hacerlo.

El administrador de la comunidad de propietarios presentó quejas a este vecino mediante burofax y teléfono, pero su actitud no ha variado, por lo que este conflicto será abordado en una nueva reunión que se celebrará próximamente con el fin de adoptar medidas contra los dueños del perro. Isabel Casás llevó incluso su caso ante el Defensor del Pueblo, que solicitó información al Concello sobre las actuaciones realizadas, que ya le fueron remitidas a ese organismo.

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