Erradicación de los asentamientos de A Coruña El camino diseñado por los especialistas

El plan para el fin del chabolismo prevé dar solución individual a las familias voluntarias

El Concello se marca un plazo de entre una semana y tres meses para elaborar el itinerario de cada núcleo familiar. Hay 499 vecinos, 152 son menores. El proyecto plantea la colaboración del área metropolitana y de otras administraciones

15.05.2016 | 11:36
El plan para el fin del chabolismo prevé dar solución individual a las familias voluntarias
Una de las infraviviendas que está junto al esqueleto de la antigua fábrica de La Toja.

La organización Arquitectura Sen Fronteiras ha elaborado un proyecto para erradicar los asentamientos chabolistas de la ciudad. Hay tres: As Rañas, A Pasaxe y O Portiño, en los que residen 499 vecinos, de los que 152 son menores. El proyecto plantea la colaboración no solo del Concello, sino también del área metropolitana y de otras administraciones, como la Universidad. Este documento se marca un plazo de entre una semana y tres meses para elaborar un itinerario individual para cada una de las familias que se adhieran a este programa. Establecen ayudas económicas, pero también el acceso a un trabajo y la educación como arma para dejar a un lado la exclusión social. El Concello prevé que el plan se ponga en marcha ya este ejercicio

El plan municipal de erradicación del chabolismo, que el Gobierno local prevé empezar a aplicar este año, se marca un plazo de entre una semana y tres meses para elaborar un itinerario a seguir para cada una de las familias participantes.

El documento, elaborado por Arquitectura Sen Fronteiras, especifica que la adhesión a este plan tiene que ser de manera voluntaria y su objetivo no es solo borrar del mapa los tres asentamientos de infraviviendas que todavía resisten en la ciudad, el de A Pasaxe, As Rañas y O Portiño, sino también que sus habitantes dejen de ser vecinos de segunda clase. Su previsión es que todas las familias que aún resisten en los poblados se sumen a esta iniciativa.

En As Rañas hay 25 unidades de convivencia, con 99 personas censadas, de las que 44 son menores. En O Portiño, hay 78 familias, con 280 integrantes, de los que 70 son niños y, en A Pasaxe, hay cuarenta centros de convivencia que integran 120 personas, de los que 38 todavía no han cumplido los 18 años. En total, 499 vecinos, con 152 menores, que se agrupan en 129 grupos.

La duración de cada uno de los itinerarios será "variable en función de la fase de la que parta cada familia" y se empezará por los que tengan menos camino por andar para salir de su infravivienda. De manera genérica, los redactores del proyecto estiman que cada una de las familias que participe en el plan estará entre seis meses y cinco años para completar el proceso.

Y es que no todos los voluntarios partirán del mismo punto, algunos ya han vivido en hogares normalizados pero han tenido que volver a las chabolas por no poder hacer frente a las facturas de los suministros y del alquiler.

Este proyecto, que se llama Plan de acceso ao hábitat digno para as persoas habitantes dos asentamentos precarios da Coruña, prevé que la actuación no tenga repercusión solo municipal sino que se extienda a más concellos, sobre todo, por el arraigo que cada una de las familias tiene. Para esto, el plan establece varias medidas, entre ellas, la creación de un banco de viviendas, tanto de particulares como de entidades financieras.

El Concello se compromete a que los propietarios de los inmuebles cobren "todos los meses" por alquilar sus bienes, aunque para garantizar que esto sea así "será necesario" que el precio estipulado no sea "muy alto". La solución, según recoge este proyecto, va más allá de las fronteras de la ciudad, por lo que precisa de la colaboración de los ayuntamientos cercanos. Y es que, una de las líneas de trabajo es también localizar terrenos, viviendas en el núcleo rural y en suelo urbano, edificaciones unifamiliares y edificios que se ajusten "a las aspiraciones de la población".

"Se buscarán terrenos en contextos territoriales que favorezcan la rehabilitación de las viviendas y la dinamización de los núcleos rurales", especifica en este punto el proyecto. No es el único, ya que se tienen en cuenta otras viviendas, como las de titularidad municipal o las de los bancos.

El Concello aplicará las medidas que considere adecuadas para cada uno de los casos particulares que se presenten voluntarios a participar en este proyecto de erradicación de los asentamientos chabolistas. Lo hará a través de la Empresa Municipal de Vivienda (Emvsa). Esta entidad tendrá capacidad para "alquilar y/o comprar a los propietarios particulares y para realquilar a los inquilinos procedentes de los asentamientos en condiciones de asequibilidad y gastos soportables" por los beneficiarios.

De modo que los gastos derivados de acceder a una vivienda normalizada, según el plan, no deberían impedir satisfacer "otras necesidades básicas". En este punto, establece una propuesta de alquiler social municipal, para fijar la cantidad a la que tendría que hacer frente cada familia por el alquiler de su vivienda, en base a los ingresos recibidos. En ningún caso, los beneficiarios de este programa pagarían más del 20% de los ingresos ponderados de la unidad de convivencia.

La puesta en marcha de este proyecto era uno de los compromisos de Marea Atlántica, que lo introdujo también en las 25 medidas que iba a iniciar en los primeros 99 días de gobierno.

Garantizar que los vecinos cuenten con una vivienda normalizada es solo uno de los pasos que este proyecto pretende dar para mejorar la vida de los vecinos. Hay otras medidas que Arquitectura Sen Fronteiras tiene en cuenta, como el acceso también a un trabajo y la participación en su comunidad. Pone, por ejemplo, un proceso de limpieza de su entorno, que incremente también su sensación de pertenencia a la sociedad. Otra de las acciones previstas es la de integrar a personas en exclusión social en equipos de trabajo en labores de limpieza, por ejemplo, de la ría de O Burgo.

Los retos que se marca el equipo redactor están, también, en el empleo y en que los participantes en el plan puedan desarrollar un trabajo, en la actualidad, las ocupaciones que desarrollan son: la pesca y el marisqueo, la gestión de residuos -con el proyecto Mulleres Colleiteiras, que recicla el aceite doméstico usado-, la construcción, la peluquería y la venta ambulante.

Para el correcto funcionamiento del plan, Arquitectura Sen Fronteiras establece la creación de grupos de seguimiento, así como la redacción de un informe cada tres meses que realice un seguimiento técnico de los pasos que se han dado y los que queden por dar y también la creación de una comisión de valoración anual.

El plan no habla de cifras concretas en cuanto a financiación, pero prevé la colaboración de la Administración local, autonómica, estatal y también europea a través de sus líneas de ayudas.

Este documento está elaborado con el objetivo de que lo lideren las concejalías de Rexeneración Urbana e Dereito á Vivenda y también la de Xustiza Social e Coidados con el apoyo de las demás áreas y para que se empiece a aplicar ya este año. Cuentan también con darle cabida a otras entidades, como la Universidade da Coruña y otras asociaciones y organizaciones que han realizado un trabajo en estos asentamientos. Hay un aspecto en el que las entidades que trabajan con los chabolistas hacen especial hincapié y que se ve reflejado también en el informe: la educación como medio para erradicar los asentamientos chabolistas, como un arma para que los niños que nacieron en el poblado evolucionen y puedan salir de él y mantener viviendas normalizadas.

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