Una cantera para un mundo mejor

15.06.2016 | 12:48
Una cantera para un mundo mejor

El instituto Eusebio da Guarda cumple 125 años. Más de un siglo de historia, de clases y ejercicios, una cantera de hombres y mujeres que, con más o menos nombre en los libros de historia, han puesto su granito de arena en la evolución del centro que, un día, soñaron Modesta Goicouría y su marido, Eusebio da Guarda, y que se hizo realidad.

Los actos de celebración de este aniversario incluyeron ayer el descubrimiento de una placa en el aula en la que el profesor José Ruiz daba clase de dibujo y pintura, ahora ese aula lleva el nombre de su hijo, de Pablo Picasso, estudiante también del Eusebio da Guarda como Torrente Ballester, del primer centro que garantizaba el acceso a la enseñanza secundaria en la ciudad. Y es que, según recordó ayer en su discurso el rector de la Universidade da Coruña (UDC), Julio Abalde, el Eusebio da Guarda no era un centro "solo para las clases burguesas sino que también era para las familias menos pudientes".

El presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, explicó ayer en este acto, en el que se presentó también la publicación de un libro sobre la historia del centro, que la "riqueza de un país no se mide solo" con datos como el del Producto Interior Bruto (PIB) o la Renta Per Cápita, sino también por la capacidad de "aprovechar el talento de las personas". El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, reivindicó ayer "la formación" como sinónimo "de libertad" y "la enseñanza" como "servicio público" como "derecho, deber y garantía".

El alcalde, Xulio Ferreiro, en su discurso, instó a las administraciones públicas a realizar inversiones en educación para poder dotar "de herramientas" a los centros para garantizar "que la ciudad siga siendo ilustrada" y pueda ser, en el futuro, "más justa, más igualitaria y más culta". Y recordó una frase de Picasso, aquella en la que decía que todos los niños nacían artistas, que lo complicado era seguir siéndolo cuando creciesen, así que hizo una apuesta por "poner todos los recursos al servicio del alumnado", para que de las aulas salgan artistas, pero también profesionales que, con su trabajo diario, contribuyen a conquistar un futuro mejor.

El encargado de abrir este acto de homenaje a la enseñanza pública fue el arquitecto José Ramón Soraluce, que repasó los materiales aprobados por Eusebio da Guarda y Modesta Goicouría para la ejecución del centro, entre ellos, mármol de carrara para la escalera principal, flanqueada por dos estatuas, la decisión de poner frescos en las paredes del salón de actos y, también, rosetones con vidrios de colores. Para Soraluce, entrar en el Eusebio da Guarda es la mejor manera de descubrir cómo eran los edificios en la ciudad del siglo XIX, con un barrio de El Ensanche todavía por construir; de hecho, el Eusebio da Guarda fue su primera gran obra.

En el acto, en el que dos alumnos interpretaron al matrimonio benefactor, el presidente de la Diputación aseguró que, en la actualidad, la defensa de "la educación pública, universal y de calidad era tan necesaria como hace un siglo" para que todos los jóvenes, independientemente de los recursos familiares, puedan formarse.

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