La Marina y sus circunstancias

El autor de la obra de la Marina, el exconcejal de Urbanismo y dos arquitectos debaten sobre los orígenes y la situación actual del proyecto y los cambios en la movilidad que ha introducido

01.07.2016 | 02:22
De izquierda a derecha, Ignacio Ferreiro, Martín Fernández, Andrés Precedo, Luis Collarte y Óscar Valcuende.

Hablar de la Marina implica abordar el proyecto arquitectónico que peatonalizó una de las fachadas marítimas de la ciudad pero también el impacto que ha tenido en quien habita las áreas colindantes. Prueba de ello fue el debate organizado ayer en el Sporting Club Casino por la Asociación Metropolitana Coruña 3.0, que aunque pretendía analizar casi en exclusiva el nuevo espacio conquistado a los peatones, derivó en un amplio debate sobre los problemas que atañen a los vecinos de la Ciudad Vieja, como las dificultades de acceder vía coche o los problemas de aparcamiento en la zona.

Uno de los protagonistas fue Luis Collarte, el arquitecto y autor intelectual del proyecto. Más allá de mencionar la "enorme complejidad burocrática" del proceso, que permaneció durante años en el limbo -con el hallazgo de los restos de las murallas de O Parrote como invitado sorpresa-, Collarte calificó esta área como una "perla" a disposición de no muchas ciudades, llegando a compararlo incluso con la plaza de San Marcos, en Venecia.

No quiso, eso sí, responsabilizarse de la gestión del tráfico realizada por el Concello actualmente, ya que, en su opinión, "hay espacio para que pasen todos los coches del mundo" por la superficie. "Yo nunca dije que no pasasen, el problema es cómo gestionar ese acceso. Peatonalizar no tiene por qué significar aislamiento", afirmó ante la protesta de algunos residentes de Ciudad Vieja, que habían denunciado lo problemas para acceder al barrio.

El exconcejal de Urbanismo del Gobierno local en tiempos del PP, Martín Fernández Prado, defendió que los problemas de movilidad existen "porque no se ha completado todas las intervenciones que estaban previstas" y arrojó su personal teoría para explicar el por qué: "Si no se hace es porque hay voluntad de que la gente se queje".

A su juicio, el espacio que se ha logrado liberar para los peatones está siendo mal aprovechado por el Gobierno y reclama que se permita más actividad en la superficie. "Ahora viene la Tall Ship Races. ¿Por qué no permitir a los comerciantes que pongan unos chiringuitos de los que se montan en horas? ¿O por qué no se cierra al tráfico un fin de semana esa zona por unas horas y se instalan unas porterías y unas canastas para que los chavales jueguen?", aseguró Fernández Prado, antes de ser criticado por una vecina de Ciudad Vieja, que le acusaba de hacer esas propuestas sin pensar en la gente del barrio y en los problemas que supondrían.

En este sentido también se manifestó el arquitecto y responsable de relaciones institucionales de la Asociación de Jóvenes Empresarios, Óscar Valcuende, que resaltó los perjuicios causados a los hosteleros de la Marina durante las obra y llamó la atención sobre la importancia de "no cambiar parcialmente el proyecto". "Sin el todo no se puede entender", aseveró.

Una de las quejas vecinales que resonó con más fuerza en el turno de intervenciones fue introducida por Ignacio Ferreiro, uno de los arquitectos invitados al debate, que consideró una oportunidad perdida el hecho de haberse construido un aparcamiento en O Parrote sin haber reservado plazas para los residentes de la zona, como ya se hace en otras ciudades como Bilbao o Málaga. Fernández Prado se mostró favorable a aplicar políticas para subvencionar plazas de aparcamiento a los residentes de la zona, cuestión que durante su Gobierno nunca se planteó pese a que el parking abrió en verano de 2014.

En cuanto al trazado del túnel, Ferreiro se mostró crítico con su actual diseño, que cree que genera problemas de congestión antes inexistentes. "Lo sensato hubiese sido mantener el vial anterior pegado a los edificios, con velocidad limitada, y eliminar el tramo pegado al acantilado de la dársena", afirmó. El arquitecto, el más crítico de los cuatro con la obra, pronosticó que en el futuro la Ciudad Vieja permanecerá "más aislada" y que sus crónicos problemas de envejecimiento y viviendas desocupadas no harán más que agravarse.

El debate sobre la Marina, convertido en una discusión más global sobre el futuro de esta fachada marítima de la ciudad, también abordó superficialmente el futuro de los muelles del puerto interior. Aunque aseguró que se trataba de una opinión personal y no de partido, Fernández Prado se mostró a favor de no vender los solares y de crear una sociedad mixta entre el Concello y la Autoridad Portuaria que garantizase en el futuro la propiedad pública de los terrenos, sin descartar la posibilidad de permitir algún tipo de alquiler. Una opción, la de no vender, que también fue defendida por el exdelegado del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia en la ciudad, Alberto Unsain, presente entre el público.

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