Monte Alto teme perder aparcamiento

Los vecinos expresan al concejal de Rexeneración Urbana sus recelos al plan que pretende suprimir 18 plazas de estacionamiento en la calle Marola y crear 64 en la ronda

08.07.2016 | 02:36
El concejal Xiao Varela explica el proyecto municipal en la asociación de vecinos de Monte Alto.

El aparcamiento es un tema especialmente sensible en Monte Alto, debido a la escasez de plazas en el barrio por la carencia de garajes en la mayoría de los edificios. Por esa razón, y pese a las apelaciones del concejal de Rexeneración Urbana, Xiao Varela, a los vecinos para que respalden la apuesta municipal por una ciudad para los peatones y no para los coches, fueron muchos los que ayer en la biblioteca del Campo de Marte reclamaron más espacio para aparcar.

El anuncio del Gobierno local de un plan para mejorar la movilidad peatonal en Monte Alto llevó a la asociación vecinal del barrio a reclamar que se expusiera el proyecto a los afectados, y Varela comprobó ayer el recelo que suscita esta iniciativa cuando comenzó a detallarlo, ayudado incluso por imágenes de planos en los que se pudieron ver las actuaciones que se pretenden desarrollar.

El plan se fija como objetivo unir las zonas baja y alta del barrio mediante una ruta con escasa pendiente y que además una los principales equipamientos, como el centro cívico y los colegios, para lo que saldría de la plaza de España y seguiría por calle de la Torre, Campo de Marte, avenida de Hércules, Vereda del Polvorín, Marola, Suevia, vía ártabra y ronda de Monte Alto.

Las primeras actuaciones se realizarán en Marola y ronda de Monte Alto este mismo año. En la primera se suprimirán las aceras para dejar una plataforma única con adoquinado y se prohibirá el aparcamiento debido a la estrechez de la calle -solo tiene 6 metros de anchura- lo que hará perder 18 plazas. Pero la reordenación de la segunda vía hará ganar 64 nuevas plazas para estacionar, según destacó ayer el concejal, quien destacó que no se actuará en Marola hasta que se acometa esta actuación.

También mencionó Varela que no habrá cambios en la dirección de las calles y que en algunos cruces se instalarán bancos y árboles para crear pequeñas plazas para mejorar la calidad de vida de los vecinos. Pero estos detalles, que en principio debían haber agradado a los residentes en el barrio, no consiguieron despejar las dudas que mantienen hacia este proyecto y en el que varios de los asistentes al acto expresaron su convicción de que las plazas de estacionamiento que se pierdan serán muchas más de las que se puedan ganar con la propuesta municipal.

Por eso, una vecina de la ronda de Monte Alto alertó de que la calle se llena de coches todos los fines de semana a causa de su proximidad a la Ciudad Deportiva de la Torre, mientras que otro de los intervinientes respondió a su alusión a la reforma realizada en la plaza de España que gracias a ella todas las mañanas se forma una cola de vehículos en la calle de la Torre que llega hasta el Campo de Marte. Una mujer de avanzada edad reclamó espacio para aparcar en Marola, la calle donde vive, porque ya en la actualidad su hijo solo encuentra espacio para hacerlo con mucha dificultad cuando acude a visitarla.

También mencionaron los vecinos que esos espacios que el Concello pretende convertir en pequeñas plazas son aprovechados por los conductores para estacionar de forma irregular durante las noches ante la falta de plazas, puesto que intentar aparcar después de las ocho de la tarde se convierte en una misión casi imposible.

De nada valieron los llamamientos de Varela a los ciudadanos para que se sumen a la defensa de un barrio con menos coches y más pensado para el peatón. "Queréis ayudar a la gente, pero la gente tiene coches", le dijo una de las asistentes, mientras el concejal trató de hacer frente a las continuas quejas de los vecinos, que recordaron incluso el fracaso de la intervención realizada hace años en la calle Orillamar, en la que se suprimieron las aceras pero en cuyos bancos "nadie se sienta" y que según ellos ha fracasado como vía de circulación entre el barrio y el centro porque no es la ruta seguida por la mayoría.

Varela insistió por su parte en que el proyecto no consiste en una peatonalización, sino en dar prioridad al tránsito de los peatones, especialmente a los niños y las personas mayores, y que se prevé incluso salvar el desnivel existente entre la vía ártabra y la ronda de Monte Alto con un ascensor para acceder a los colegios públicos situados en la zona de la calle Vigía.

Pero también tuvo que escuchar el responsable de Rexeneración urbana críticas por el hecho de que el plan se diseñase sin una consulta previa a los afectados, a lo que replicó que el Gobierno local ha recibido demandas de actuación en este sentido por parte de vecinos de la zona y que se anunció en el encuentro Dillo ti que se realizó hace un mes en el barrio.

Además de por Varela, el Gobierno local estuvo representado por la edil de Participación, Claudia Delso, mientras que la oposición contó con la presencia de las concejales populares Begoña Freire y Lucía Canabal, además de con la nacionalista Avia Veira, quienes seguramente tomaron buena nota de las reticencias vecinales a esta iniciativa.

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