El patrimonio arquitectónico contemporáneo

La huella patrimonial del hormigón

Construcciones industriales, educativas o administrativas de la ciudad que aparecen protegidas por el plan general atesoran un valor histórico y cultural más allá de su funcionalidad

10.07.2016 | 11:37
Estación de S. Cristóbal.Nivel de protección II. Obra de Antonio Gascué Echeverría entre 1935 y 1943, inaugurada por Francisco Franco dos años después. Similar a otras estaciones ferroviarias de la época con un estilo conocido como arquitectura de pastas, de granito, acero y vidrio con planta en forma de L. Las vías están cubiertas por una estructura metálica de grandes luces con once arcos escarzados sobre soportes de fundición con roblones. El edificio administrativo y de servicios se dispone paralelo a las vías. En la infraestructura se integrará, según el proyecto previsto desde hace años, la terminal de autobuses para constituir la futura estación intermodal de transportes.

La estación del ferrocarril de San Cristóbal, el Palacio de Justicia, la torre de telecomunicaciones de O Espiño, la Casa de Sol, el Palacio de los Deportes de Riazor, el cementerio de San Amaro, los Nuevos Juzgados, el concesionario de Seat en Alfonso Molina, la antigua prisión provincial o la Domus son unos pocos ejemplos entre las casi 40 construcciones protegidas por el plan general que, como la Fábrica de Tabacos, que reabrirá con un uso nuevo este año, constituyen un especial patrimonio de la ciudad. Expertos y arquitectos suelen incidir en la defensa del valor histórico y cultural de edificios de carácter administrativo, docente o industrial cuya relevancia estética y funcional es en general inadvertida por la población

La recuperación del edificio principal de lo que hasta hace quince años y durante casi dos siglos fue la Fábrica de Tabacos, que a partir de finales de este año será la nueva sede de distintos organismos judiciales, supone un ejercicio urbanístico de ambiciosa transformación y a la vez una defensa convencida del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Como el inmueble de Tabacos, de carácter industrial, hay numerosas construcciones en A Coruña de carácter no residencial ni exclusivamente religioso -la mayoría con diverso uso público, alguna en estado de abandono- con diferentes grados de protección en el plan general de ordenación municipal que constituyen un valioso catálogo de arquitectura moderna sujeto a exigencias de conservación y abierto también al análisis de posibles reutilizaciones.

Algunas de estas construcciones son espacios de grandes dimensiones de variada funcionalidad que forman parte de la riqueza estética de la ciudad, como la Casa del Hombre, la antigua cárcel provincial, el Palacio de los Deportes de Riazor o el cementerio de San Amaro. Otros son edificios diseñados para cumplir con importantes necesidades de los ciudadanos como el transporte, la educación o la administración de justicia, servicios que atienden, por ejemplo, la estación de ferrocarril de San Cristóbal, el Conservatorio, la facultad de Ciencias de la Educación, el colegio Compañía de María, el Palacio de Justicia o los Nuevos Juzgados de la calle Monforte.

Hay otro grupo de obras más singulares, menos vistosas desde el punto de vista estético, concebidas para la actividad industrial, dispersas en el territorio o integradas en la fisonomía de la ciudad, y con un relevante peso cultural, según resaltan y defienden arquitectos e ingenieros. La fábrica de Coca Cola y el concesionario de Seat en Lavedra, la torre de telecomunicaciones de Espiño o mismo la muy pronto reconvertida Fábrica de Tabacos son algunos ejemplos.

El listado de casi 40 construcciones protegidas en el plan general que no son ni viviendas ni templos religiosos se completa con instalaciones de destacado valor arquitectónico como la Escuela Oficial de Idiomas, la Escuela Superior de la Marina Civil, la Escuela de Comercio, la sede de Aspronaga, el abandonado sanatorio Socorro, las Escuelas Labaca, la Tesorería General de la Seguridad Social, la sede de UGT en A Palloza, el instituto Fernando Wirtz Suárez, el IES Salvador de Madariaga, la clínica Labaca y distintos inmuebles sanitarios en Oza.

Singularidad

Más peculiares son otros edificios o elementos sobre los que los arquitectos subrayan su valor patrimonial y su utilidad y potencial continuidad cuando entran en crisis o caen en desuso, pese a su apariencia alejada de la belleza estética y el escaso conocimiento que sobre ellos tiene la mayor parte de la población. Es el caso de las arcadas de Riazor junto al Playa Club; la torre de maratón en uno de los fondos del estadio de Riazor; la fachada del antiguo Cuartel de Intendencia; la torre de telecomunicaciones de Espiño; la iglesia de A Grela (hoy centro ocupacional de empresas municipal); la Casa Sol en la calle del Orzán; y los cañones del Monte de San Pedro.

El hierro y el hormigón en la arquitectura del siglo XX implantada en A Coruña para el desarrollo de sus empresas y servicios transmite generalmente a los ciudadanos la concepción de que esos edificios tienen una utilidad limitada; los expertos se han encargado en cambio de divulgar sus extraordinarias características y de tratar con sensibilidad su, en su opinión, incuestionable trascendencia en el patrimonio de la ciudad.

Además de estas edificaciones, la ciudad guarda con distinta protección, en uso o en abandono, otras construcciones de tipo residencial o comercial de gran importancia patrimonial localizadas en zonas como Ciudad Jardín, Cuatro Caminos, Monte Alto y varias calles del Ensanche, como Linares Rivas y la plaza de Lugo.

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