El legado del presidente

Con la convocatoria de elecciones, Alberto Núñez Feijóo cierra un ciclo de ocho años al frente del Gobierno en los que A Coruña ha sido uno de sus frentes de guerra institucionales y políticos

03.08.2016 | 00:42
Alberto Núñez Feijóo en la inauguración de la escuela infantil de A Sardiñeira.

Alberto Núñez Feijóo convoca nuevas elecciones al Parlamento gallego y lo hace dejando atrás ocho años como máximo mandatario de la Xunta. Durante este tiempo, A Coruña ha sido un punto clave de la acción de gobierno del actual presidente autonómico. La nueva sede judicial de Tabacos, la ampliación del hospital de A Coruña, la coordinación aeroportuaria o el varapalo de las elecciones municipales, en las que la Marea arrebató la Alcaldía al PP, conforman el legado que Feijóo ha dejado a la ciudad y, también, el que la ciudad ha dejado al propio Feijóo

A Coruña es la segunda ciudad más poblada de Galicia y motor económico de la comunidad y, aunque solo sea por principio básico electoral, uno de los focos que más atención capta por parte de cualquier Gobierno autonómico. Después de ocho años al frente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo afronta sus terceras elecciones como aspirante a ocupar Monte Pío, casi una década en la que A Coruña ha sido uno de los epicentros de la actividad política e institucional de su Ejecutivo. A continuación, hacemos un repaso a la relación que la ciudad y el presidente han entablado a lo largo de estos años. Un contacto que mútuamente les ha influido, determinando lo que hoy son.

ENueva sede judicial. Con la creación de la Comunidad Autónoma, A Coruña se convirtió en la capital judicial, dejándose en Santiago con el poder ejecutivo y legislativo. Al final del mandato de Feijóo, la ciudad prevé incidir en su estrecha relación con el mundo de la Justicia con la apertura de la nueva sede judicial en la Fábrica de Tabacos. Después de años de abandono, el histórico edificio de A Palloza, en el que se han invertido 16 millones de euros, albergará la Audiencia Provincial de A Coruña, la Fiscalía, el Juzgado de Menores y el de Vigilancia Penitenciaria. Después de años de abandono del inmueble, y pese a que el proyecto se remontaba a los tiempos del bipartito de PSOE y BNG, el PP no licitó la obra hasta 2013. Ahora, la inauguración estaba prevista para diciembre, si bien los jueces dudan de que se cumplan los plazos.

ELa AP-9 en manos del Estado. A pesar de la presunción de que Feijóo es una voz de peso dentro de su partido en Madrid, los cuatro años de mandato del PP en Moncloa no han bastado para que el presidente gallego lograse la cesión a la Xunta de la competencia sobre la AP-9, la autopista que conecta el eje atlántico gallego y arteria de comunicación para Galicia. El mandatario autonómico se ha posicionado en reiteradas ocasiones a favor de este traspaso -entre otras cosas, para poder reducir el precio de los peajes- pero no lo ha conseguido, ahondando en la parálisis de competencias descentralizadas a la autonomía en el que ha sumido a Galicia desde que llegó a la Xunta.

ELa coordinación aeroportuaria, sin un plan. Ocho años no han sido suficientes para que el Gobierno gallego lograse cerrar un mapa de rutas y una coordinación de los tres aeropuertos gallegos. Esta había sido una promesa electoral del conservador en las elecciones de 2009, pero que ha caído en saco roto, ofreciendo al aeropuerto de Porto, Sá Carneiro, la oportunidad de apuntalarse como la terminal de referencia del noroeste peninsular. El comité de rutas impulsado desde San Caetano en la primera legislatura no logró el apoyo de los alcaldes de A Coruña y Vigo, que se levantaron de la mesa denunciando un trato de favor a Lavacolla, en Santiago. El último intento de lograr el manido objetivo de "Galicia, destino único" tuvo que ser impulsado por el Ministerio de Fomento, a través del conocido como Comité de Coordinación Aeroportuaria de Galicia, que por el momento tampoco ha dado resultado.

EFuente de inestabilidad política. Como presidente del PPdeG, los tiempos de vino y rosas electorales llegaron a su fin en mayo de 2015. Ese mes, los conservadores coruñeses perdieron su mayoría absoluta en la ciudad, destronando la Marea Atlántica -con el apoyo de PSOE y BNG- al entonces alcalde, presidente del PP provincial mano derecha de Feijóo, Carlos Negreira. La pérdida de este Gobierno local, junto al de Santiago y Ferrol, supuso la apertura de nuevas cajas de resonancia contra su gestión desde el ámbito institucional. ¿Los motivos? Desde los recortes en sanidad y educación a la negociación de inversiones, como la de la estación intermodal o el nuevo centro de atención primaria del Sergas en Santa Lucía.

EEstación intermodal. El proyecto de la estación intermodal de San Cristóbal, en el que la Xunta es la responsable de construir la estación de autobuses, lleva coleteando desde hace una década. Después de haber sufrido un rediseño del edificio inicial a partir de 2012 -por orden del Gobierno central para rebajar costes-, la Xunta no ha adjudicado la redacción del proyecto de la nueva terminal de buses hasta junio de este año. La obra, sin embargo, se ha convertido en un auténtico caballo de batalla entre la Consellería de Infraestructuras y Concello, a raíz de las discrepancias sobre su financiación. La Xunta reclama que el Ayuntamiento aporte 12 millones de euros, frente a los 10 que destinaría el Gobierno autonómico, una cantidad que el alcalde, Xulio Ferreiro, considera excesiva en comparación con el reparto de gastos hecho en otras intermodales.

ERía do Burgo. La gestión de los lodos de la ría do Burgo ha sido uno de los frentes de batalla que en los últimos años enfrentó a Xunta y Estado. Ambas administraciones protagonizaron un cruce de acusaciones sobre la responsabilidad de gestionar estos materiales, cuya financiación final todavía no se ha cerrado. A lo largo de los últimos años el Gobierno gallego sí que ha contribuido a la reducción de los índices de contaminación en el estuario con la mejora de las redes de saneamiento y tanques de tormenta en varios municipios del área metropolitana, contribuyendo a mejora de los indicadores de calidad de la ría, que mejoró su estatus al pasar de ser considerada Zona C a Zona B.

EReforma del Hospital. El Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña ha vivido una intensa transformación desde que, a principios de siglo, se aprobase el plan director, una hoja de ruta para definir el futuro de las instalaciones de acuerdo con el aumento de población previsto. La segunda fase de este plan se desarrolló bajo el mandato de Feijóo, afectando principalmente a la renovación de las plantas de urgencias. La Xunta adjudicó a finales de 2010 las obras y preveía acabarlas en 2013. Un plazo incumplido ya que en sus presupuestos de 2016 el Gobierno ha presupuestado un máximo de 2,97 millones de euros para cerrar esta segunda etapa. De la tercera fase del plan, en la que se iba a reformar el servicio ambulatorio y construir un aparcamiento de medio millar de plazas, además de ampliar el hospital Materno Infantil, todavía no se ha sabido nada.

ESanta Lucía. Desde la llegada al Gobierno local de la Marea, el Concello ha acusado a la Xunta de intentar ralentizar las obras para abrir un centro de atención primaria del Sergas en el mercado de Santa Lucía, no habiendo asistido a dos reuniones convocadas por la administración local en los últimos meses. El Ejecutivo gallego ha remitido recientemente al Concello las necesidades para este centro, que ahora el Concello deberá amoldar a su propuesta.

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