El verano en los muelles coruñeses Turistas náuticos

Oleadas de franceses en la ciudad

Los turistas que llegan a la ciudad por mar en sus embarcaciones privadas, la mayoría de Francia y Gran Bretaña, destacan la vitalidad y el ambiente que se encuentran al llegar

09.08.2016 | 17:23

Británicos y franceses son las dos nacionalidades más abundantes entre los barcos privados que llegan a la ciudad durante todo el año y, en concreto, en los meses estivales. Es el caso de David Pacheco y su mujer, Marie Bousquet, de Nolwenn, su marido Alan y su hija Suzanne y de Marie y Eric, todos franceses. En segundo lugar se sitúan los barcos procedentes de Noruega y Holanda. De este último son originarios Alida y Raul, que destaca "la Ciudad Vieja, la plaza con todos los restaurantes y toda la gente sentada en las terrazas" que proporcionan a la ciudad la "vitalidad" que atrae a muchos de estos turistas

En la Marina Real del Real Club Náutico de A Coruña amarran barcos todos los días durante los meses de temporada alta. Lorena Cenamor, directora de Marketing de Marina Coruña, comenta que pueden llegar fácilmente a los cuarenta o cincuenta a la semana: "no podría decir un número concreto, porque están subiendo y bajando barcos todo el tiempo". Ingleses y franceses constituyen las nacionalidades mayoritarias entre las embarcaciones privadas que llegan estos días a la ciudad, mientras que en un segundo puesto estarían las procedentes de Noruega y Holanda. Lorena Cenamor añade que "últimamente estamos empezando a notar también barcos procedentes de Polonia y Alemania", pero en menor medida que los anteriores.

Desde Marina Coruña añaden que uno de los motivos por los que destaca el puerto de A Coruña es su dique flotante, que es el más grande de Europa y tiene capacidad para grandes yates, por lo que atrae a barcos de todos los tamaños. Además, cuenta que una parte muy importante de los turistas que vienen proceden de Europa Central, ya que les queda muy accesible, y pasan meses aquí amarrados.

Lorena Cenamor clasifica las estancias en tres tipos: la gente que está de paso hacia otros destinos, como Canarias, que para únicamente por cuestiones logísticas; los barcos familiares, que son los más abundantes y atracan durante tres o cuatro días para disfrutar de unas jornadas de vacaciones en la ciudad y visitarla; y, en menor medida, hay gente que amarra el barco en el puerto coruñés todo el año, que deja el barco en seco durante los meses que pasa fuera para que se conserve mejor, y vienen un par de veces al año a comprobar su estado.

Nolwenn, Alan y su hija Suzanne son un buen ejemplo del turismo familiar. Partieron de Francia tan solo dos días antes de su paso por A Coruña, que fue su primera parada de un viaje que tienen previsto que dure un año y en el que recorrerán varios puntos del Océano Atlántico. De momento planean paradas en Portugal, Marruecos, Canarias y Cabo Verde antes de poner rumbo al otro lado del océano para visitar las Antillas. Esta fue su segunda vez como familia en A Coruña, pero Alan ya había estado en la ciudad casi veinte años antes con sus amigos. Como cuenta su mujer, Nolwenn, "mi marido estuvo aquí con amigos hace 20 años y me dijo que quería volver conmigo, así que vinimos el año pasado y otra vez este año".

"Mi marido estuvo aquí con amigos hace 20 años y quería volver conmigo"


Alan, Suzanne y Nolwenn. Francia.

La última vez estuvieron en la ciudad durante una semana en la que sacaron sus bicicletas y visitaron la ciudad. Además, Nolwenn cuenta que uno de los motivos por los que eligieron A Coruña como puerto de amarre fue porque "mi marido es aficionado al surf, así que vinimos en busca de olas, pero no tuvimos suerte y ese día no había". El verano pasado vinieron en agosto, por lo que Nolwenn recuerda que en sus paseos por la Ciudad Vieja presenciaron "algún festival de música". Sin embargo, no pudieron disfrutar de las festividades locales, ya que su hija Suzanne era tan solo un bebé y tenían que acostarla temprano. El motivo principal para su regreso a estas costas es el surf, por lo que la pareja planea alquilar un coche durante un par de días para explorar la zona en busca de las mejores olas.

"Viajar en barco te da mucha libertad, te facilita visitar las islas cercanas"


Marie y Eric. Francia.

Marie y Eric, procedentes del sur de Francia, escogieron el barco como medio de transporte porque "te da mucha libertad, te facilita visitar las islas cercanas", dice Marie, que comenta además que el gusto de ambos por la aventura también juega un papel importante a la hora de elegir cómo quieren viajar. De A Coruña destacan el ambiente y la tranquilidad del puerto a pesar de estar en el centro de la ciudad. Este es uno de los motivos por los que Eric, que ya había estado en A Coruña con anterioridad en dos ocasiones, repite destino, así como por lo accesible que resulta estos muelles desde el sur de Francia. Marie cuenta que les habría gustado explorar más la zona, pero que tuvieron dificultades a la hora de alquilar un coche, por lo que A Coruña será la última parada de su largo viaje, que comenzó el pasado mes de octubre.

"Me encanta el ambiente en las terrazas, es una ciudad muy vital"


Raúl y Alida. Holanda.

Raul y Alida emprendieron su viaje en Holanda, su país de origen, e hicieron paradas en Inglaterra y la Bretaña francesa antes de llegar a A Coruña, en la que planean quedarse un par de semanas.

Durante ese tiempo, han planeado "aventurarse al campo" con sus bicicletas de montaña y aprovechar las comunicaciones de la ciudad para acercarse a visitar algunos puntos de las Rías Baixas, como Baiona y Vigo. Raul, que ya había visitado la ciudad con anterioridad, destaca "la Ciudad Vieja, la plaza con todos los restaurantes y toda la gente sentada en las terrazas", así como la vitalidad de la ciudad.

"Hemos llegado a la ciudad porque tuvimos un accidente en Cedeira"


David Pacheco y Marie Bousquet. Marsella, Francia.

David Pacheco y Marie Bousquet llegaron a la localidad por motivos muy diferentes. Después de un largo viaje desde la Bretaña Francesa pasando por el Golfo de Vizcaya, Gijón, Navia, Burela, Espasante y Cariño, tuvieron un accidente al llegar a Cedeira, "a 300 metros de la playa", en el que su embarcación volcó. Uno de sus dos perros, Georgietta, falleció en el accidente y el barco en el que viajan quedó dañado, por lo que se encontraron con la necesidad de acercarse a la ciudad lo antes posible para arreglar los daños. Es por esto que, a pesar de que llevan unos días en la ciudad, no han tenido todavía la oportunidad de visitarla, aunque han pensado hacerlo cuando terminen con las tareas de reparación. Su siguiente parada será Oporto, pero después pondrán rumbo de vuelta a Marsella, de donde son originarios.

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